Al encuentro
Diario, acontecimientos y relatos de inclusión social
La historia de Luis es una historia de desarraigo y aislamiento. Luis tiene 65 años, es natural de un pequeño pueblo de la provincia de Sevilla, y se encontraba en situación de calle.
Luis no estaba empadronado, no tenía DNI, no contaba con apoyos, por supuesto no tenía ningún tipo de prestación, tarjeta sanitaria ni adscripción a la seguridad social.
La historia de Luis es un relato de desprotección social, de carencia de derechos, de desprecio del propio sistema político, social, de salud…
Parece que Luis tiene un trastorno mental, no tenemos constancia de ninguna atención por parte de algún dispositivo de salud mental, ni por parte de ningún médico…
La historia de Luis es una vida marcada por el camino, de pueblo a pueblo, pasando desapercibido, comiendo de la basura, sin que fuera visible para ninguno de nosotros.
Son más de 30 años en esa situación, su estilo de vida tiene que ver más con eso que con lo que entendemos por normalizado, el hábito es otro, la rutina diferente.
La historia de Luis es la definición del aislamiento.
Pero las casualidades suceden, y si se acompañan de buenas personas y buenas intenciones parece que los frutos son abundantes.
En la historia de Luis aparecen unos servicios sociales comprometidos con la realidad que se va encontrando más allá de los procedimientos, un grupo parroquial que se arremanga y trabaja en red, que tiene las puertas abiertas y entiende que comunidad es todo aquel de pasa. Que descubre que el hijo pródigo puede llamar a su puerta.
La comunidad se construye, y el aislamiento se combate acogiendo. El ser se configura en tanto en cuanto se es juntos. Y con Luis han sido.
La historia de Luis es una historia de cambio, de oportunidad y de esperanza.
Ahora Luis está en Centro Amigo, el otro día, volviendo de una cita médica, tenía calor, y quería volver a casa.
La historia de Luis es una historia de éxito, hemos conectado con él y vuelve a sentirse conectado. Vuelve a tener cobertura.

