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Al encuentro

Diario, acontecimientos y relatos de inclusión social
Blog Al Encuentro • 21/10/25

Quiero... ¡quiero!... sueño... ¡sueño!

 

Blog Al Encuentro • 21/10/25
Quiero... ¡quiero!... sueño... ¡sueño!

 

Joaquín Cano

Tomo el título de la entrada del conocido poema de León Felipe ─«No me contéis más cuentos, / que vengo de muy lejos / y sé todos los cuentos...»─, que cualquiera puede volver a saborear aquí.

En realidad, me viene dado, porque lo tengo en la cabeza desde hace días, cuando la memoria me lo retrajo en una de las reuniones preparatorias de la campaña que ahora nos convoca, mientras buscábamos referencias literarias sobre el lema y el tema, que este año nos centran en los sueños, como expresión de la vocación sustancial de la persona humana.

Como los leo, los versos del inmenso poeta tabarés ─un verdadero místico, a mis ojos─ se elevan como un alegato esencial contra el adormecimiento del alma. Contra los cuentos que paralizan, que justifican, que enajenan. Contra las estructuras que someten, que enclaustran, que inmovilizan. A favor de los sueños que revelan lo auténtico, lo hondo de cada cual, lo que merece ser proclamado como verdad profunda. De los sueños como vínculo existencial, como fuerza humanizadora, como anhelo liberador de quien ha vivido, sufrido y atravesado caminos duros. De esos sueños que estamos escuchando estos días: de Ale, de Borja, de Toñi, de Pedro y de Jorge, que también vienen de muy lejos y saben que los cuentos no son suficientes.

Ale sueña con florecer, ver, sentir, oler y oír el aire, el sol y la lluvia. Su sueño es una celebración, un canto a la buena vida.

Borja sueña con el calor de los suyos, con los tiempos pasados en familia, con poder volver a vivirlos. Su sueño es un abrazo suspendido en el tiempo, pujando por volver a ser presente.

Toñi sueña con sanar, con perdonarse y ser perdonada. Su sueño es una travesía hacia la reconciliación, porque el perdón es parte de la cura.

Pedro sueña con justicia, con que las promesas de los políticos no sean banales. Su sueño es colectivo y exigente, urgente y necesario.

Jorge, en fin, sueña con recuperar la salud, la felicidad, a los seres queridos. Su sueño es sencillo y directo, como todo lo que se alinea con los pilares fundamentales de la existencia humana.

«Quiero... ¡quiero!... sueño... ¡sueño!».  Viene al pelo, pienso. Porque soñar es afirmar que hay vida, deseo, futuro y esperanza. Y ya ven ustedes que los sueños son actos profundos de resistencia humana y aguantan bien en la intemperie. Sin hogar, pero CON SUEÑOS.

 

 

 




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