Al encuentro
Diario, acontecimientos y relatos de inclusión social
La definición de la misión de Cáritas, según expresa la propia institución, no es otra que “servir, ver, conmovernos y actuar”.
El Arzobispo de Sevilla, en el acto de bendición del Centro de Noche Saiz Meneses, señaló que este iniciaba su camino con la intención de “ofrecer acogida, cercania y acompañamiento integral”. Con todo ello, y acompañados de las conclusiones del II Congreso de Piedad Popular celebrado a final de 2024 en Sevilla, del que surgió el impulso a la mayor dotación de recursos para la acción asistencial a las Personas Sin Hogar, materializado en el Centro de Noche Saiz Meneses, se resaltaba la necesidad de responder a las nuevas realidades con “una nueva imaginación que ponga en juego la ayuda material a los más pobres junto con la fraternidad y el reconocimiento de la dignidad personal”.
La acogida que todos los lunes da el Beato Pedro Donders, por mano de sus voluntarios sustancia, valora y prioriza todo lo señalado anteriormente. Se da al espacio café, un lugar de privilegio en el inicio o la continuidad de procesos de vinculación entre el hermano o la hermana sin hogar y la Comunidad que sustenta el Proyecto. Es el lugar donde se habla con naturalidad de cosas cotidianas o de profundas realidades, según el interés que cada día muestren nuestros hermanos y hermanas sin hogar, sin más filtro o limitación que la educación y el respeto a los demás. En este espacio nos llamamos por nuestros nombres y nos situamos en ese plano de igualdad que nunca se debió perder, pero que tantas veces ellos y ellas sienten mancillado. Constituye, además, el espacio previo, o en ocasiones la puerta de acceso, a los despachos donde se les atenderá de una manera más profesional para intentar, entre todos, hacer del proceso de mejora de sus vidas una realidad efectiva y eficiente.
En la apertura del Congreso Nacional de Personas Sin Hogar, organizado por las Hijas de la Caridad, se afirmó que “un oasis no hace desaparecer el desierto, pero te ayuda a descansar y reponer fuerzas”. Pues bien, pretende el espacio de Acogida del Proyecto Beato Pedro Donders ser un oasis en la vida de nuestros hermanos y hermanas sin hogar; un lugar donde puedan descansar y tomar fuerzas para seguir caminando, recargar su ánimo, sentir que no caminan solos y saber que hay personas que se preocupan por sus cuitas, angustias y necesidades cotidianas. Pero esa fuerza renovada y ese descanso no se encuentran trasmutados en un vaso de café con galletas o en unas magdalenas, sino en el tiempo dedicado con cariño por los voluntarios y voluntarias de un proyecto que, como la Cáritas de la que emana, tiene corazón.
De la acogida, más tarde, saldrán los acompañamientos; unos serán materiales, prácticos e incluso rutinarios: gestiones administrativas de todo tipo y condición, actuaciones normales de la vida de cualquier persona; pero también saldrán otros de simple convivencia y amistad, de dedicación de tiempo y escucha en ambos sentidos, porque más recibimos que damos los voluntarios. Serán los acompañamientos que sustancien, desde la mirada cariñosa y el cuidado, la transformación a mejor de sus procesos vitales, fruto de la fraternidad y el reconocimiento de la dignidad, en muchos casos previamente olvidada.
Pasará la semana y, como quien no quiere la cosa, volverá a ser lunes. Reaparecerá el oasis al fondo del camino, y tendremos la certeza de no estar ante un espejismo, sino ante una realidad, fruto de la acción del Padre intermediada por nuestro Beato: “si no vives para servir, no sirves para vivir” (Santa Teresa de Calcuta).

