Monseñor Asenjo: «Me he condolido de la pobreza de nuestra gente»

Gracias
Foto: Bendición de la tienda Moda-Re (Cáritas Diocesana)

 

 

CARTA DEL DIRECTOR

Agradecimiento y bienvenida

Mariano Pérez de Ayala, director

 

Mariano Pérez de AyalaCuando este boletín vea la luz se habrá producido el relevo en el gobierno pastoral de la Archidiocesis y don José Ángel Saez habrá sustituido a don Juan José Asenjo.

Desde los primeros tiempos, una de las preocupaciones fundamentales que se encomiendan al pastor de una Iglesia es el cuidado de los pobres. A tal fin, la comunidad cristiana se ha ido dotando a lo largo de la historia de distintos instrumentos e instituciones. Cáritas es hoy la institución que realiza de manera preferente la caridad organizada en el seno de la Iglesia diocesana y quien la preside no puede ser otro que el pastor de la misma.

Durante estos años que don Juan José ha estado al frente del gobierno pastoral de nuestra archidiócesis no ha descuidado esa tarea y ha sido una magnífico impulsor y animador de la acción de Cáritas. Toda la familia de Cáritas ha sentido siempre su cercanía, comprensión e impulso en estos años. Han sido muchas sus presencias en los actos principales de la institución. Muchas han sido también las cartas en las que ha animado a todos al compromiso caritativo y social, y, de manera particular, las que en ocasiones especiales ha dirigido expresamente a Cáritas Diocesana. Muchos han sido sus llamamientos a todos los cristianos y a la sociedad en general para la generosidad y el compromiso con los empobrecidos. De manera especial, ha impulsado en estos años los proyectos de Cáritas Diocesana relacionados con la promoción de las personas, y ahí están Bioalverde, como empresa de inserción, y el Centro diocesano de Empleo, que fue la obra que don Juan José quiso se pusiera en marcha con motivo de la celebración del Año de la Misericordia y cuya dirección ha encomendado a Cáritas Diocesana. Por eso partió de ella la petición al Alcalde de Sevilla de la concesión del título de hijo adoptivo de la ciudad a don Juan José, y para esa concesión señalábamos precisamente su compromiso con las personas y familias más pobres de nuestra archidiócesis.
 
Al tiempo que agradecemos a don Juan José estos años de entrega generosa, queremos dar la bienvenida a nuestro nuevo arzobispo, don José Ángel. Él viene de una diócesis como Tarrasa, con una Cáritas Diocesana que trabaja con gran entusiasmo y entrega. Ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y conoce el trabajo de todas las comunidades cristianas en la atención a los empobrecidos y en la promoción de las personas. Va a presidir esta Cáritas Diocesana de Sevilla, numerosa en personas, pero sobre todo generosa en la entrega de todos sus miembros. Nos ponemos a su entera disposición para que, bajo su guía y magisterio, podamos seguir siendo expresión del servicio y la predilección de toda la Iglesia hacia los más pobres.

 

 

TIEMPO DE ENCUENTRO

Al monte de los Olivos de la mano del Señor

Carlos González Santillana, delegado episcopal

 

Carlos González SantillanaHemos celebrado con alegría la solemnidad del Corpus Christi, el Día de la Caridad. Por segundo año consecutivo, las limitaciones a las que nos tiene sometidos la pandemia han impedido la exaltación de la Eucaristía por las calles de nuestros pueblos y de los barrios de nuestra ciudad. Si algo bueno nos ha traído la pandemia, eso ha sido el despertar de nuestras conciencias y valorar lo realmente importante; agudizar nuestro ingenio y suplir, con nuevas formas de celebración y de encuentro, lo que tradicionalmente hacíamos de una determinada manera. Ya lo dice san Pablo: «…a los que aman a Dios, todo les sirve para el bien» (Rm 8, 28)..

De nuevo, la celebración de la Eucaristía ha puesto de relieve el acontecimiento que nos ha salvado, el acontecimiento que resume toda la historia de Dios con los hombres: el cuerpo entregado por amor y la sangre derramada para el perdón. Hacerlo en su memoria es el mandato que Jesús dejó a los discípulos en la última cena y que a los miembros de la Iglesia nos convoca cada domingo para la celebración de la Pascua. En ella encontramos alimento y fortaleza para dar testimonio constante de fidelidad y amor a Dios y de servirle en nuestros hermanos.

En el rezo del Ángelus del domingo 6 de junio, solemnidad del Corpus Christi, el papa Francisco nos recordaba algo que nunca debemos olvidar: «la Eucaristía no es el premio de los santos, ¡no! Es el Pan de los pecadores». Conscientes de esto, acudimos a la Eucaristía con verdadera necesidad, con hambre de Cristo y sin miedo a las adversidades. La gran familia de Cáritas Diocesana -voluntarios, equipos de Cáritas parroquiales, técnicos, directivos- y toda la Iglesia diocesana vivimos la celebración de la Eucaristía como el inicio de nuestro caminar con Jesús. Caminar que no consiste en llevar a Jesús por donde nosotros queremos transitar, sino en seguirle a donde Él nos lleve…

El evangelio de la misa del Corpus terminaba con una frase que debe centrar la vida de caridad de todo cristiano, de todos los miembros de Cáritas: «DESPUÉS DE CANTAR, EL HIMNO SALIERON PARA EL MONTE DE LOS OLIVOS». Nuestra costumbre es celebrar en familia y con amigos la primera comunión de los niños… Lo que siguió a aquella «primera comunión» de los apóstoles fue acompañar a Jesús al monte de los Olivos. El monte de los Olivos es el lugar para velar y orar, del espanto y la angustia de Jesús, de la súplica para que se cumpla la voluntad del Padre, de la tentación, de la modorra, de la traición, del prendimiento, de la violencia, del abandono, de la huida, de escapar desnudos.

Vivir la Eucaristía nos lleva a vivir la caridad con los hermanos, en quien Jesús ha querido que le reconozcamos: cada vez que lo hicisteis con uno de estos… conmigo lo hicisteis (cf. Mt 25, 40). Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz somos llamados a vivir la experiencia del monte de los Olivos. Abrir los ojos y descubrir a tantos hermanos que viven en la angustia y el sinsentido, sucumbiendo ante las tentaciones del mundo, que han sido traicionados por aquellos en quienes confiaron, que viven la esclavitud en numerosas formas, víctimas de la violencia, abandonados y desprovistos de lo necesario a causa de desempleo, desnudos y sin techo ante la mirada de los presentes… Podemos encontrar muchos paralelismos entre la experiencia del monte de los Olivos y las historias concretas de muchas personas de nuestras parroquias, de nuestros barrios y de nuestros pueblos. La celebración del Corpus Christi, la celebración de la eucaristía dominical, no nos aleja de estas experiencias, sino todo lo contrario, nos acerca a las personas para vivir la caridad. Hemos descubierto que lo que nos importa no es la pandemia, no nos importa la crisis económica y social, lo que nos importa son las personas que sufren a causa de la pandemia y de la crisis que ésta ha ocasionado, las personas que viven la experiencia del monte de los olivos.

Tal vez, lo más sorprendente, fue que los discípulos no llegaron allí solos, sino que fueron siguiendo a Jesús. Como en tantos momentos, Él iba delante de ellos. También hemos de reconocer que nosotros, los miembros de Cáritas, no caminamos solos, que el Señor siempre nos precede y pone en el camino de nuestra vida a personas que nos acompañan y nos alientan con su palabra y su testimonio a adentrarnos en el terreno sombrío del olivar de Getsemaní. En los últimos doce años, el Señor nos ha concedido caminar bajo la guía y el cayado de nuestro pastor, don Juan José Asenjo Pelegrina. A él le debemos, en gran medida, la creación del proyecto Bioalverde y el fuerte impulso de nuestro Centro Diocesano de Empleo. Somos testigos de sus desvelos por conocer la marcha de cada una de las actividades de nuestra Cáritas diocesana y su interés por mantener nuestra atención en algo primordial como es nuestra pertenencia a la Iglesia.

Ahora comenzamos una nueva etapa. Tal vez sea mejor decir que un nuevo pastor, don José Ángel Saiz Meneses, se incorpora a la vida de nuestra archidiócesis para, con él, seguir viviendo esta larga etapa del monte de los olivos.

Bienvenido, don José Ángel. Muchas gracias por todo, don Juan José.

 

 

MEMORIA 2021

Las familias atendidas por Cáritas Diocesana de Sevilla aumentaron un 26,6% en 2020

Presentación de la Memoria

Cáritas Diocesana presentó el pasado 1 de junio su Memoria 2020, en la que rinde cuentas del trabajo realizado durante el año de la pandemia. El documento fue presentado por el administrador apostólico de la Archidiócesis de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, y el director de Cáritas, Mariano Pérez de Ayala, en rueda de prensa celebrada en el Palacio Arzobispal.

 
Texto: A. Ulla / Foto: Cáritas Diocesana
 

En primer lugar, la institución quiso transmitir su pesar ante el profundo dolor que provoca el importante número de pérdidas humanas, el sufrimiento de sus familias y las consecuencias de la enfermedad generadas por la pandemia. Un dolor al que Cáritas, que también se ha visto afectada entre sus miembros, no es ajena. Como organización dedicada al ejercicio de la caridad dentro de la Iglesia, ha querido además poner el foco en el grave impacto social, que se traduce en miles de pérdidas de puestos de trabajo y la brusca limitación de recursos que permiten a las personas acceder a una vida digna y normalizada.

Antes de la crisis

Esta crisis ha llegado en un contexto socioeconómico frágil y precario en el que aún se podía constatar la huella de la crisis de 2008: en una recuperación económica que no estaba llegando a todos por igual, en las altas tasas de desempleo, un gasto social muy limitado y niveles de exclusión elevados.

Los datos que arrojaba el Informe FOESSA de Cáritas en 2019 ya advertían que, en Andalucía, un millón y medio de personas se encontraba en situación de exclusión social. 770.000 de ellos vivían en exclusión severa y, de estos, 300.000 pertenecían al lado más extremo de la exclusión. Además, uno de los datos más relevantes recaía sobre el millón de personas que vivían en una situación, si bien normalizada, al borde de la exclusión, y no sobrevivirían de forma autónoma a nueva crisis. Era lo que denominamos la sociedad insegura..

Impacto en la sociedad sevillana y los cambios en las condiciones de vida de las personas más vulnerables

Las circunstancias vividas en 2020 han confirmado esta situación y han generado el agravamiento de las situaciones de pobreza y exclusión de las personas a las que Cáritas venía acompañando. Las restricciones de movilidad y contacto social han forzado el cierre de negocios, la intensificación de las condiciones de precariedad laboral, una gran recesión económica y, de nuevo, el ascenso de la tasa de desempleo que, a final de año, se situaba en la provincia en el 22,44%, con un total de 208.000 personas desempleadas. Esto, sumado a la debilitación de las redes de apoyo y la falta de una respuesta eficaz de las administraciones, ha tenido como consecuencia un impacto que, como siempre, se ha resentido con mayor gravedad en las personas más vulnerables.

Los pobres, aún más pobres

Una de cada cuatro familias acudió por primera vez a Cáritas o regresó después de un año o más a solicitar ayuda. Además, muchas de las personas que ya estaban siendo acompañadas, han intensificado sus demandas, especialmente en los barrios más desfavorecidos.

Hace poco, el INE publicaba la encuesta de indicadores con la relación de los quince barrios más pobres de España, seis de los cuales se encuentran en Sevilla. Una lista que, de nuevo, vuelve a encabezar el Polígono Sur.

La atención en estos barrios se ha llegado a duplicar. En los momentos más difíciles han estado cerca de triplicar el número de personas atendidas. Situadas en las zonas más empobrecidas, las parroquias de Polígono Sur, Torreblanca y Tres Barrios han pasado de atender a 1.428 familias en 2019, a 2.542 familias en 2020.

De manera particular, la crisis se ha ensañado con más fuerza con los trabajadores de empleo precario, aquellos que trabajaban bajo la economía informal o los autónomos, entre otros. Sobre todo, aquellas personas trabajadoras en el sector servicios y de forma más acentuada en las empleadas de hogar.

Así, las familias atendidas por Cáritas en Sevilla responden a los siguientes perfiles:

  • Familias en situación de desempleo de larga duración con problemáticas añadidas.
  • Familias dependientes de ayudas sociales o prestaciones no contributivas que no dan cobertura suficiente a sus necesidades básicas: alquiler, suministros...
  • Familias con menores a cargo, gran parte de ellas monoparentales, separadas o en proceso de separación. Bajo nivel de estudio. Sin empleo o en trabajos de economía informal o con contratos precarios.
  • Presencia de problemas de salud mental (depresión, ansiedad, otros problemas mentales no diagnosticados).
  • Personas migrantes, con solicitud de asilo y protección internacional denegadas. Con formación elevada, trabajos puntuales en economía sumergida.
  • Han sufrido y sufren especialmente esta crisis las familias con menores o algún familiar a cargo, especialmente cuando son familias con la mujer como única sustentadora del hogar.

En relación a este dato, Cáritas Diocesana destaca el incremento de la desigualdad y la brecha digital en estas familias. Un año marcado por el papel fundamental de la conectividad para el desarrollo laboral, educativo e incluso afectivo, y que ha dejado atrás a todas aquellas que no disponían, ni disponen, de conexión ilimitada, dispositivos o conocimientos adecuados. La organización observa sobre todo cómo ha afectado en el ámbito educativo y en la dificultad de los niños y niñas para seguir el curso e incluso terminarlo. Además, los requisitos de tramitación online han condicionado el acceso a prestaciones como Ingreso Mínimo Vital, los certificados de SEPE o la solicitud de citas previas en las administraciones.

Cáritas recuerda que la crisis social no termina con la sanitaria, que poco a poco va viendo la luz al final del túnel, sino que, al contrario, hay que observarla con perspectiva y a más largo plazo, ya que las redes de ayuda y los recursos continuarán acabándose para muchas personas y harán, previsiblemente, surgir nuevos perfiles en las demandas recibidas.

Mayores y migrantes sin documentación, los colectivos más vulnerables

Cáritas Diocesana destaca los efectos que la crisis ha causado sobre dos colectivos especialmente vulnerables.

Por un lado, los mayores en situación de exclusión a los que la institución atiende han visto cómo la soledad y el aislamiento se han anclado en sus hogares desde que se declarara el confinamiento. Personas con escasos recursos, a menudo sin familiares cercanos y que esperan desde hace un tiempo la prestación por dependencia. Estas personas han estado entre las prioridades de Cáritas durante todo el año para paliar no solo las consecuencias socioafectivas, también para reforzar el cuidado en el domicilio que no recibirían de otra forma.

Por otra parte, los migrantes en situación administrativa irregular, especialmente aquellos que llegaron como parte de su viaje a Sevilla, y les pilló la crisis de golpe, se han visto desprotegidos en todos los aspectos. No han podido acceder a ningún tipo de ayuda pública ni han podido buscarse la vida al tener que permanecer «en casa» durante el confinamiento. También se han detectado muchos casos de irregularidad sobrevenida que ha dejado sin cobertura ni protección social a familias completas de un día para otro. Esta situación preocupó especialmente a la Iglesia de Sevilla y de la que resultó el proyecto «Hermano migrante: no estás solo», precisamente, para dar respuesta a esta realidad.

La respuesta de Cáritas en Sevilla

Ante este escenario, la entidad de la Iglesia atendió a 17.707 familias a través de las 251 Cáritas parroquiales distribuidas por toda la provincia. Una acción de la que se beneficiaron 50.773 personas y supuso una inversión de 4.882.816 euros (3.851.816 euros de Cáritas parroquiales y 1.031.000 euros del Fondo de Cáritas Diocesana), destinada principalmente a recursos básicos como la alimentación y gastos derivados de la vivienda.

[Personas y familias atendidas por las Cáritas parroquiales]

Además de la atención primaria, Cáritas continúa apostando en Sevilla por la atención especializada para adaptar sus recursos a las necesidades de los colectivos más vulnerables. De esta forma, en 2020, 727 personas participaron en el Programa de Empleo; 462 fueron atendidas por nuestros proyectos de personas sin hogar y el Centro Amigo; 236 mujeres en 11 proyectos específicos, 40 familias asesoradas en materia de vivienda y Seguridad Social; 107 personas en proyectos de infancia y juventud; 271 migrantes en el Proyecto Nazaret; 257 participantes en los proyectos de animación a personas mayores; y 18 empleados de inclusión a través de la empresa de economía social de Cáritas Diocesana, Bioalverde SL.

A la colaboración ciudadana: Gracias

Como se mencionaba al principio, Cáritas también ha sufrido los efectos de la crisis entre sus miembros, especialmente entre su voluntariado, sobre todo porque la edad media supera los 60 años de edad, perteneciendo por tanto a uno de los grupos de riesgo ante la COVID-19. Esto ha supuesto, en un primer momento, la reducción de nuestro voluntariado por razones obvias de autoprotección frente al virus.

Sin embargo, Cáritas destaca la gran capacidad de adaptación del voluntariado activo a la nueva situación, el esfuerzo realizado durante los momentos más complicados del año, y que algunos continúan desarrollando, y la organización y el trabajo en red desarrollado para cubrir las demandas que otras Cáritas no podían abarcar. La entidad de la Iglesia mantiene que su voluntariado, 2.704 personas, es el corazón de Cáritas, y gracias a su trabajo y al de las personas contratadas, la caridad no ha cerrado.

También cabe destacar la solidaridad ciudadana surgida en este año de pandemia. Por este motivo, Cáritas agradece las 375 solicitudes recibidas durante 2020 para ejercer el voluntariado, a los 7.950 socios, 30.110 donantes y más de 100 empresas cuyo compromiso con la institución ha permitido que su acción fuera posible.

Los recursos invertidos

Cáritas Diocesana de Sevilla invirtió el año pasado un total de 9.255.674 euros. Esta cifra es fruto de la inversión de los 5.403.858 euros de Cáritas Diocesana y los 3.851.816 euros invertidos por las Cáritas parroquiales.

[Inversión total de Cáritas en Sevilla]

De los 5.403.858 euros aportados por Cáritas Diocesana, cerca del 50% se destinó a programas de promoción integral de las personas, inclusión social, el empleo y la economía social.

Retos ante un tiempo de incertidumbre

El análisis de lo ocurrido en 2020 ha marcado una clara hoja de ruta para la acción futura de la institución que se basa en 4 pilares fundamentales:

Continuar poniendo el foco de su trabajo en la promoción de las personas y la dimensión transformadora caritativa y social de su acción, a pesar de la urgencia y la presión asistencial.

La experiencia vivida, invita a seguir construyendo el tejido comunitario para dar una mayor y más eficaz respuesta ante la demanda social recibida.

Empleo y vivienda. Fomento de un empleo digno y estable, apuesta por la economía social y reivindicación de un mayor acceso a la vivienda de las personas en situación de exclusión social grave.

Dimensión Universal de la Caridad. Los migrantes. Fomentar la Cooperación Fraterna para garantizar la solidaridad global. Una caridad que abarque a los cercanos y a los más lejanos, sin diferencias de raza, credo o condición social.

Además de los retos internos planteados, Cáritas insta a la administraciones a reforzar y favorecer políticas que tengan a la persona y sus intereses, sobre todo los de los más vulnerables, en el centro.

De esta forma, vuelve a reclamar:

-Fortalecer los Servicios Sociales Comunitarios, que siguen contando con escasos recursos materiales y humanos, y capacitarlos para dar una respuesta social eficaz.

-La necesidad de políticas que fomenten una mayor accesibilidad a la formación y el empleo.

-La urgente modificación de la Ley de Extranjería. Una regulación que contemple la realidad de miles de ciudadanos que, aun trabajando, son invisibles y carecen de derechos para acceder a una vida normalizada.

-La especial preocupación por el colectivo de Personas Sin Hogar, por el que aún se espera una estrategia andaluza que actúe favorablemente sobre este sector de la población.

-La falta de información sobre como para tramitar el Ingreso Mínimo Vital (IMV), y la necesidad de hacerlo de manera digital, ha llevado a Cáritas Diocesana a prestar un importante servicio de información y ayuda a la tramitación de esta prestación. Se observa, además, un elevado número de solicitudes denegadas y, la mayoría de aceptadas, aún no han percibido ingreso alguno. Cáritas Diocesana se hace eco además de la demanda confederal de ampliar la cobertura a jóvenes de 18 a 22 años (salvo excepciones), simplificar la tramitación y facilitar que se pueda hacer con asesoramiento y de manera presencial, además de reducir los tiempos de tramitación.

 

 

CARA A CARA
Monseñor Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla 2008-2021
 

«Me he condolido de la pobreza de nuestra gente»

Monseñor Asenjo
 
Texto: A. Ulla / Fotos: Cáritas Diocesana de Sevila
¿Cómo era la Cáritas que encontró en 2009?
No hay diferencias sustantivas, pero sí creo que se ha incrementado la eclesialidad, la conciencia de que Cáritas es una organización de la Iglesia, que es el brazo largo de la Iglesia al servicio de los pobres, de los necesitados de los empobrecidos y todos aquellos que en estos momentos lo están pasando mal como consecuencia de la pandemia y la subsiguiente crisis económica. Quiero decir que yo estoy muy bien impresionado, muy contento de la orientación de la Cáritas Diocesana en estos momentos.
¿Le hemos dado muchos disgustos? ¿Alguna que otra satisfacción?
No, no tengo conciencia, más bien me habéis dado muchas satisfacciones y yo pues os agradezco que no hayamos tenido problemas graves, ni siquiera importantes, me habéis dado momentos de orgullo y satisfacción.
Su pontificado ha atravesado dos crisis económicas especialmente duras, no habrá sido fácil...
Pues no, efectivamente, a la crisis económica que venía de los años 2007 y 2008, que todavía en 2017 no había concluido se ha sumado esta crisis provocada por la pandemia.Una crisis muy profunda, cruenta y dolorosa para tanta gente. Lo he vivido y lo estoy viviendo con mucha preocupación y con mucha lástima de las personas que lo están pasando mal. He clamado en mis cartas semanales con mucha frecuencia denunciando las situaciones de injusticia, de pobreza y llamando a nuestros fieles a responsabilizarse de la suerte de los empobrecidos, de la suerte de los pobres, de la suerte de los sin techo, sin hogar, de los inmigrantes que tan mal lo están pasando, porque al hecho de ser inmigrantes, en muchos casos sin papeles... pues se suma el hecho de estar parado y no tener aquí cobijo prácticamente de nadie más que de las Cáritas parroquiales y de la Cáritas Diocesana.
Sin duda ha sido un año muy complicado para todos. ¿Cuál ha sido su mayor preocupación?
A mí me ha impresionado mucho el caso de tantas personas que han muerto sin la mano de la esposa, del esposo, del hijo de la hija, que han muerto en la más cruel soledad. Eso me ha impresionado muchísimo y en mi oración diaria he encomendado mucho a estas personas, y yo pienso que Dios nuestro Señor ha tenido que ser especialmente misericordioso con ellas, al morir con tanto desamparo, con tanto desarraigo... tiene que ser terrible la muerte en esas circunstancias crueles. Y bueno, claro que me ha impresionado la pobreza de tantas personas. En la crisis que nace en 2007-2008, recién llegado a Sevilla, una persona vino a confesarse conmigo a San Onofre. En realidad no quería confesarse, quería pedirme que yo fuera a su casa y viera las condiciones en las que ella vivía con sus nietos, porque sus hijos estaban o muertos o en la cárcel como consecuencia del tráfico de drogas. Me comprometí a ir. Y subí un cuarto piso sin ascensor. Y vi un piso absolutamente desangelado, ni un cuadro, ni un recuerdo ni un adorno... Una cocina paupérrima, antiquísima, que me recordaba a aquellas cocinas de carbón, menos mal que había un hornillo de butano, una nevera viejísima, absolutamente vacía, unos yogures había y unos cartones de leche. Y un baño veterotestamentario, del Antiguo Testamento, y unas habitaciones con unos camastrones indignos de una persona humana. Es un caso que conocí. Ayudé a esta familia en lo que pude, pero yo creo que hay muchos casos semejantes, y a mí, tanta miseria, tanta pobreza, tanto desamparo me llenan de dolor. Me he condolido de la pobreza de nuestra gente.
El otro día se publicaba que Sevilla tenía seis de los quince barrios más pobres de España. ¿Qué estamos haciendo mal?
Triste privilegio. Yo me pregunto qué han hecho nuestras autoridades durante tantísimos años que no se han preocupado de promocionar a estas personas, a estos barrios.... Habría que haber creado cauces de ayuda a estas personas, a los parados, a los discapacitados, a los migrantes... no lo han hecho. Nosotros estamos acudiendo de manera subsidiaria para suplir, para rellenar una laguna, de la que tendrían que preocuparse los poderes públicos. Poderes públicos que no saben, no pueden, a veces gastan dinero en prioridades que no son tales prioridades cuando las verdaderas prioridades son las de estos hermanos nuestros que tanto están sufriendo los rigores de la crisis. El trabajo diario lo está realizando Cáritas, de ahí mi admiración, mi gratitud y mi petición a los cristianos de Sevilla para que en las colectas de los primeros domingos sean muy generosos porque nuestros hermanos más pobres lo necesitan y están sufriendo lo indecible.
Observando este último año con distancia. ¿Dónde ponemos la esperanza? ¿Cuáles cree que han sido los mayores signos de amor y con lo que debemos quedarnos?
Yo pongo la esperanza en Dios nuestro Señor. Hago balance. Estos días he rezado mucho, echando la vista atrás cómo el Señor me ha acompañado en estos veinticuatro, casi veinticinco años de obispo, en estos cincuenta y dos años de sacerdote... Él me ha sostenido, me ha tutelado, me ha acompañado y guía y sustenta con su providencia amorosa a la Iglesia. Yo creo que el Señor nos alienta y sostiene en nuestro compromiso con los pobres. Entonces yo pongo la esperanza en Dios y pongo la esperanza en las vacunas, en las buenas gentes de nuestra Diócesis que saben compartir no solamente lo que le sobra sino lo que estiman necesario. Porque cuando el amor no duele es pura hipocresía. Yo pongo la esperanza en estos samaritanos que se bajan de la cabalgadura de su bienestar para compartir con los pobres lo que les sobra y lo que no les sobra, porque son personas que van por la vida viendo y percatándose, como Jesús, de la miseria, de los dolores y de las privaciones de sus semejantes y se bajan del caballo de su bienestar para ponerse de rodillas ante el pobre hombre que está molido a palos en la cuneta de la vida, y de su zurrón saca vino para purificar y limpiar las heridas, y aceite para suavizarlas, y venda esas heridas e incluso lleva al pobre al posadero para que lo cuide. Muchas veces hago alusión a un descubrimiento arqueológico de un arqueólogo inglés que, en el año 1985, en una ciudad de Asia Menor, hoy Turquía, Hierápolis, encuentra la lápida sepulcral de un obispo llamado Abercio, Abercio de Hierápolis. Este hombre antes de morir escribe su lápida, esa lápida es muy larga, esta se encuentra en el Museo della Civiltà de Roma, junto al ayuntamiento. En esa lápida hace memoria de cómo se celebraba entonces la eucaristía. Y llama a Jesús, el hombre de los ojos grandes. […] Jesús iba por la vida viendo, ve a la pobre viuda que va a enterrar a su hijo, ve a la niña de Jairo recién muerta con 12 años, al paralítico, ve a los diez leprosos, ve a todo el que sufre, y Jesús no pasa de largo como el sacerdote y el escriba de la parábola. Jesús se detiene, ayuda, convierte, cura… Jesús, el hombre que vive para los demás, así tenemos que ser los cristianos, hombres para los demás.
La familia de Cáritas siempre ha sentido su cercanía de una u otra forma, su respaldo a la institución: en cartas pastorales, su presencia en momentos importantes de la institución, gestos...
No me queda otro remedio (bromea), el obispo es el presidente nato de Cáritas Diocesana. No es que me quede otro remedio, es que lo hago de corazón. La arquitectura constitucional de la Iglesia se sustenta en tres pilares: la celebración de la fe, el anuncio de la fe y la diaconía de la caridad. Si la Iglesia fallara en uno de estos tres pilares, se hundiría el edificio. No sería la Iglesia soñada y pensada por Jesús. Entonces, claro, Cáritas es un aspecto fundamental de la Iglesia, por eso yo estoy cerca de Cáritas.
Uno de los gestos más significativos fue la cesión del edificio para el Centro Diocesano de Empleo. También estuvo muy vinculado en la creación de la empresa de inserción Bioalverde. Su compromiso con Cáritas ha ido muy de la mano de la inclusión sociolaboral...
El edificio de la calle Chucena nos costó Dios y ayuda. Aquello estaba más liado que la pata de un romano hasta que pudimos individuarlo e inscribirlo a favor de la diócesis y entonces lo pudimos ceder a Cáritas. Una cesión mientras Cáritas quiera y tenga voluntad de mantener esos talleres de empleo. Yo me siento orgulloso de esta cesión y de la tarea que realiza. Lo mismo Bioalverde, que yo bendije. A mí me impresionó mucho Centro Amigo cuando lo visité. Los cantos de aquella gente con todo tipo de instrumentos rudimentarios, cantaron aquello de “Resistiré”, eran los comienzos de la pandemia. Me pareció una obra extraordinaria. Y yo emocionado del servicio que presta Cáritas a estas personas en exclusión severa y les trata como tratarían a Jesús. Cuando me viene la gente a ver, yo salgo fuera a recibir y yo les digo: pase. – No, no, pase usted primero. Y les digo: Mira, San Benito, en la Regla benedictina, dice que el visitante es Jesús, entonces hay que dejarle pasar primero. – Ah bueno, si es así... Pues el pobre que llama a las puertas de Centro Amigo, o que acude a Bioalverde... pues es Jesús, que se identifica místicamente, es decir, misteriosamente con los más pobres de nuestros hermanos. Por eso pues, todo lo que hagamos por estos centros, será poco, porque los pobres, es decir Jesús, se merecen lo mejor.
Ha insistido mucho en el cuidado de la eclesialidad de la institución ¿en qué aspectos cree que debe hacerse mayor incidencia?
¡Gente de casa! he dicho yo muchas veces. Los técnicos de Cáritas, los contratados deben ser gente de casa, lo mismo que yo le digo al gerente de los colegios parroquiales. Los profesores de nuestros centros tienen que ser cristianos conscientes, cristianos comprometidos, gente creyente, gente que reza, gente que va a misa los domingos, gente que se confiesa y comulga con frecuencia, gente que luego en su vida privada, familiar, en sus relaciones económicas, en todo hace honor a la fe que hay que profesar. Buenos profesionales y buenos cristianos. Aquello que decía Don Bosco, que quería que sus alumnos fueran buenos cristianos y buenos ciudadanos, y quien no esté dispuesto a vivir estos valores pues mejor que se busque otra cosa.
¿Deja algún encargo o petición con respecto a Cáritas a don José Ángel Saiz Meneses?
Pues yo a don José Ángel le digo que acompañe a Cáritas, que tiene una Cáritas muy presentable, que es orgullo de la diócesis y orgullo del obispo.
En el momento del adiós, ¿cuáles son sus palabras para la Cáritas sevillana?
Que sigan en la brecha porque como dice el Señor cuando Judas censura que la Magdalena haya roto el frasco de perfume para enjuagarle y lavarle los pies, que ese perfume lo podíamos haber vendido y dado a los pobres (aunque el evangelista cuenta que los pobres no le importaban, que era un ladrón) pues el Señor dice que los pobres los tendremos siempre con nosotros, pues así será. Siembre habrá un discapacitado, gente poco inteligente, gente con escasa formación, gente con mala suerte… siempre tendremos a los pobres con nosotros. Que les sirvamos con pasión, conscientes de que al servir a los pobres estamos sirviendo al Señor. Y bueno, a los técnicos, a los voluntarios, a los socios... yo les agradezco de corazón su implicación y su compromiso al servicio de los más desfavorecidos.

 

 

Monseñor Juan José Asenjo Pelegrina nació en Sigüenza (Guadalajara) el 15 de octubre de 1945. Fue ordenado sacerdote en 1969 y en 1971 se licenció en Teología en la Facultad Teológica del Norte de España. Amplió estudios en Roma, donde realizó -entre 1977 y 1979- los cursos de doctorado en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y las diplomaturas en Archivística y Biblioteconomía en las Escuelas del Archivo Secreto Vaticano y de la Biblioteca Apostólica Vaticana..

Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en su diócesis de origen, en Sigüenza-Guadalajara, en cuyo seminario se desempeñó como profesor de eclesiología e historia de la Iglesia entre 1971 y 1974. También ocupó los cargos de vicerrector del Seminario (1974-1977), director de la residencia universitaria «Nuestra Señora de la Estrella» (1979-1988), director del Archivo Diocesano (1979-1981), director diocesano de Educación (1980-1982), canónigo encargado del Patrimonio Artístico (1985-1997), director diocesano de Patrimonio Cultural (1985-1993) y vicerrector del Santuario de Nuestra Señora de la Salud de Barbatona (1994-1997). En 1993 fue nombrado vicesecretario para Asuntos Generales de la CEE, cargo que desempeñó hasta su ordenación episcopal -el 20 de abril de 1997- como obispo titular de Iziriana y auxiliar de Toledo. El 28 de julio de 2003, el papa Juan Pablo II lo nombró obispo de Córdoba; y unos años más tarde, el 13 de noviembre de 2008, fue nombrado por Benedicto XVI arzobispo coadjutor de Sevilla. Se convirtió en arzobispo de Sevilla el 5 de noviembre de 2009, sucediendo al cardenal Carlos Amigo Vallejo. El papa Francisco aceptó su renuncia el pasado 17 de abril, nombrando a monseñor José Ángel Saiz Meneses nuevo arzobispo.

Durante su episcopado, la labor de Cáritas Diocesana ha estado repercutida por las dramáticas consecuencias sociales de la crisis económica de 2008, de nuevo reproducidas ahora con la crisis sanitaria y social de la COVID-19. Por sobre las dificultades experimentadas, la institución se ha constituido también durante estos años en receptora de un importante flujo de reconocimiento y solidaridad eclesial y social, a cuyo favor se ha conseguido la implantanción en la práctica totalidad de la diócesis y un importante incremento y rejuvenecimiento de las bases sociales. Como pastor -y como presidente-, la relación de monseñor Asenjo con la institución se ha proyectado en un desvelo permanente por el cuidado de la identidad y el encuadramiento eclesial, bajo un clima de gran reconocimiento, respaldo y empuje pastoral a la labor desempeñada.

 

 

PROYECTOS

Cáritas abre su primera tienda de ropa en Sevilla

Texto: BioAlverde / Foto: Cáritas Diocesana de Sevila
 

Cáritas Inmaculada El establecimiento se encuentra ubicado en la Plaza del Salvador, número 11 Se trata de una apuesta por la economía solidaria y el fomento del cuidado de la Casa Común poniendo siempre en el centro a la persona.

Gestionado por BioAlverde, empresa de inserción sociolaboral de Cáritas Diocesana de Sevilla, esta nueva iniciativa se pone en marcha con varios objetivos en mente.

Por una parte, servir de instrumento a las Cáritas parroquiales en su tarea de dignificación en el acceso a la ropa de las personas más vulnerables. Previa gestión en las mismas, los usuarios y usuarias podrán acudir al establecimiento para cubrir las necesidades descritas. Teniendo en cuenta el carácter del proyecto como empresa de inserción, destaca no solo la creación de empleo justo y de calidad, sino también el acompañamiento que se realiza del trabajador/a para mejorar sus capacidades de cara a la obtención de un puesto digno.

Por último, y no menos importante, se fomenta la reutilización y el cuidado del medio ambiente ya que se trata de prendas nueva o seminuevas en perfecta calidad, alargándose su uso.

Cabe recordar que, ya en relación al reciclaje textil, Cáritas a través de BioAlverde y gracias a la colaboración de donantes, parroquias, ayuntamientos y diferentes entidades, realiza una importante labor con la gestión de los residuos textiles que llegan a través de los contenedores rojos y las recogidas masivas.

La tienda, ubicada en pleno centro de Sevilla, tiene un carácter abierto que invitará a todas aquellas personas que lo conozcan a cambiar su forma de adquirir moda por un consumo consciente, sostenible y solidario. «Quién nos visite encontrará prendas de fiesta, de deporte, casual... de diferentes marcas y estilos pero con un carácter común: favorecer con su compra el cuidado del medio ambiente y de quienes más lo necesitan», afirma Mariano Pérez de Ayala, director de Cáritas Diocesana de Sevilla.

Puedes visitarla de lunes a viernes de 10:00h a 14:00h y de 17:00h a 20:30h, y los sábados de 10:00h a 14:00h. Conoce más sobre la empresa de inserción sociolaboral de Cáritas en www.bioalverde.com.

 

 

Cinco años del Proyecto Emaús de atención a personas sin hogar

Texto: Sergio Pozo / Foto: Proyecto Emaús
 

Aniversario de EmaúsDurante el último semestre de 2015, don Juan Luis García, párroco de San Joaquín, planteó a los sacerdotes del arciprestazgo de Triana-Los Remedios la posibilidad de iniciar un camino similar al realizado por los proyectos Levántate y Anda, Lázaro y Pastoral Universitaria en la atención a las personas sin hogar. La idea se puso bajo la intención y el trabajo de las Cáritas del arciprestazgo, que desarrollaron el proyecto, la organización, la formación... hasta comenzar con la realización de la primera «ruta» el viernes 26 de febrero de 2016. El voluntariado de la Cáritas Universitaria acompañó al proyecto durante su iniciación.

El pasado 26 de febrero, viernes también como aquel viernes de febrero, celebrábamos una Eucaristía y Via Crucis conmemorativos. Las normas de distanciamiento nos dejaban con ganas de abrazarnos y de comparitr algo juntos, aunque sí pudimos hacer lo más importante: dar juntos gracias a Dios por su bendición y protección, y pedirle humildemente que nos siga acompañado.

Durante la celebración volvían a mi mente muchos recuerdos... Mi incertidumbre: ¿en qué anotarme? ¿ruta, acogida, acompañamiento? Yo no tenía experiencia en esta pastoral... Me apunté en las tres... Para algo serviría.

Mi primera ruta... ¡Qué choque de emociones, ansiedad, temor, angustia! Mientras caminaba rumbo a la parroquia oré intensamente al Señor para que me ayudara a ser útil... ¡Qué experiencia maravillosa aquella noche! Me manejé con una naturalidad impropia para alguien que salía de ruta por primera vez. Mi oración, nuevamente, había sido escuchada.

Encontré que mi carisma franciscano se realizaba plenamente al salir a «extramuros» al encuentro de los «leprosos» del siglo XXI, a las «periferias» que tanto nos pide el papa Francisco.. Todo esto es para mí una bendición inmerecida del Señor, con la intercesión de san Francisco.

Estos cinco años han sido un camino libre de tropiezos, pero también de aciertos y crecimiento constante, con momentos difíciles, como la pandemia que estamos viviendo. Durante el confinamiento cancelamos las actividades una semana después de que comenzara. Al comenzar la desescalada, propusimos al voluntariado que se pronunciara libremente sobre su participación en las actividades. La sorpresa fue mayúscula. El 95% se mostró ansioso de reanudar las actividades. Así lo hicimos y, además, tuvimos que realizar una nueva formación de incorporación de nuevos voluntarios... Otra bendición del Señor y van...

Para no extenderme más, decir que el proyecto sigue vivo, caminando, no sin tropiezos, con la inapreciable ayuda y respaldo de Cáritas y sus técnicos, y con la firme convicción de sabernos protegidos por Dios y su Santísima Madre.

 

 

Abriendo caminos hacia la digitalización

Texto: Marisa Rosal y Mónica Salido /Foto: Centro Diocesano de Empleo
 

El contexto social en el que Cáritas Sevilla ha desarrollado su acción desde el inicio de la pandemia por la COVID-19 ha estado marcado, en materia de empleo, por un aumento de las tasas de desempleo y un cambio drástico en las actividades laborales. La COVID-19 ha modificado muchos aspectos de nuestra vida, especialmente el empleo, tanto en el modo de ejercer nuestra profesión como en la aparición de nuevos nichos del mercado laboral, el acceso al empleo o la modificación de los empleos tradicionales. Debido a las medidas de protección, la distancia de seguridad y el límite de aforo, los medios digitales han sido la herramienta más utilizada para suplir la asistencia presencial a reuniones, pero también para todo tipo de procesos, incluidos los procesos de selección de personal.

Las nuevas tecnologías se han convertido en un imprescindible en la búsqueda de empleo. En este escenario, el Centro Diocesano de Empleo ha apostado por centrar su labor en el desarrollo de la digitalización en la búsqueda activa de empleo de las personas más vulnerables. Enviar un currículum, hacer una entrevista por Skype o entrar en un portal de empleo para un proceso selectivo han sido acciones complejas para muchas personas en situación de desempleo durante todo este tiempo, dificultades que se han incrementado en un marco completamente informatizado.

En estos meses se diseñó un proceso formativo sobre Digitalización y Activación para el Empleo donde se ha trabajado el manejo de las nuevas tecnologías, las habilidades comunicativas digitales y las competencias laborales. Con el acompañamiento del personal técnico y voluntario del Centro Diocesano de Empleo, se ha diseñado un proceso basado en la mejora de las competencias técnicas y personales. Dichas competencias han sido guiadas mediante la plataforma digital llamada Emplea+, de Cáritas Española y diseñada por Accenture, donde la interacción con las nuevas tecnologías y la orientación profesional han sido el elemento diferenciador de otros procesos formativos. Las sesiones buscan la autoevaluación de las personas participantes y se desarrollan en función de sus necesidades

Otro espacio de incidencia han sido las Cáritas parroquiales, donde se ha comenzado el curso Atención Básica a Personas Dependientes, que emana del trabajo de la Mesa de Empleo del arciprestazgo de Lora. Tras un análisis de la realidad laboral de la zona, se observó la necesidad de una formación orientada al cuidado de personas mayores y dependientes. Como resultado, se diseñó un proyecto formativo mayoritariamente on line, gracias a una plataforma de formación. Se ha tenido muy presente la realidad digital que ha facilitado la comunicación entre la vicaría Norte y el Centro Diocesano de Empleo. Con la presencia imprescindible del voluntariado, y la técnica de la zona, se ha acompañado a 12 personas desde una primera parte formativa, hasta una segunda fase de Orientación Laboral. Ambas han seguido metodologías digitales, con atenciones grupales e individuales, incluyendo la mirada del empleo decente y la necesidad de las nuevas tecnologías para su acceso.

Además, se ha realizado un proceso de formación al voluntariado sobre la Acogida en Clave de Empleo, también mediante el uso de videollamadas. En un total de cinco sesiones se han tratado temas como el papel de la Iglesia en la lucha por el empleo decente, la mirada de empleo en la acogida, la Agencia de Colocación de Cáritas o los recursos de empleo en la zona. La formación ha sido acogida positivamente por el voluntariado, que insiste en la importancia de trabajar la promoción de la persona desde las Cáritas Parroquiales.

Iniciamos el camino de la postpandemia como una oportunidad para seguir trabajando la fraternidad y la promesa de abrir la mirada a las personas invisibilizadas y que sufren las injusticias en este nuevo contexto. Nuestro anhelo es desarrollar proyectos con una mirada «samaritana» atenta al sufrimiento.

 

 

Cooperación Fraterna en Cáritas Diocesana de Sevilla

Texto: Marian Vega / Foto: Cáritas Diocesana de Sevilla
 
Cooperacion«Somos Iglesia y como tal estamos llamados a construir el reino de Dios, a buscar el bien común y trabajar por él y en una sociedad en vías de globalización, el bien común y el esfuerzo por él, han de abarcar necesariamente a toda la familia humana, es decir, a la comunidad de los pueblos y naciones». Estas palabras del papa Francisco nos recuerdan que estamos llamados a mirar un poco más allá de nuestras acciones con el fin de encauzar la acción social desde la dimensión universal y fraternal de la caridad. Este planteamiento ha llevado a Cáritas Diocesana a desarrollar un camino hacia la Cooperación Fraterna desde el que mirar la realidad con nuevos ojos y generar lazos entre nuestra Cáritas y las Cáritas hermanas de otros países.

Una mirada que parte del modelo de Cooperación Fraterna de nuestra confederación, aprobado en 2018, y que nos da las claves para trabajar la mutua cooperación en la familia de Cáritas. Un modelo que es universal y fraterno.

Si Cáritas es «una sola familia humana», nuestra acción, en cualquier lugar, situación y espacio, debe ser por tanto universal y fraterna, respondiendo a un modelo de desarrollo y de cooperación que sea integral e integrador.

Un camino al que estamos llamados a realizar juntos. Por este motivo, el primer paso hacia este trabajo que se iniciaba, debía ser la formación y el conocimiento de voluntarios y técnicos sobre la realidad que nos planteábamos vivir. Así, se organizó un ciclo formativo compuesto por tres sesiones online que daban a conocer el Modelo de Cooperación Fraterna y su razón de ser, las líneas estratégicas de trabajo que desarrolla Cáritas Española, y el testimonio de Cáritas Diocesanas que ya cuentan con experiencia en este ámbito.

Tal y como nos comentaron en la segunda sesión, las actuales líneas de acción de Cáritas Española sobre Cooperación Fraterna, se centran en cinco líneas prioritarias: Construcción de Paz, Movilidad Humana, Cuidado de la Creación, Acción Humanitaria y Derecho a la alimentación.

Como conclusión de este primer paso hacia la práctica de la Cooperación Fraterna en nuestra Cáritas, destacamos la importancia de desarrollar esta opción conjugando la acción de sensibilización y compromiso en nuestro territorio, con la acción en aquellos países que podamos acompañar. Continuar con acciones de sensibilización y formación, y permanecer atentos a las situaciones de emergencias a las que podamos responder.

En definitiva, apoyar acciones concretas encaminadas a paliar las causas estructurales que generan injusticias en países en vías de desarrollo, prioritariamente en los más empobrecidos. La Caridad es universal y no conoce fronteras. Se abre por tanto, un camino, una oportunidad para generar lazos reales de unión y fraternidad con nuestros hermanos más empobrecidos y las Cáritas que actúan en esos países.

 

 

Monseñor Saiz Meneses: «Me tendréis siempre formando parte de la familia de Cáritas»

Texto: Redacción / Foto: Cáritas Diocesana de Sevilla
 

Don José Ángel mantuvo un encuentro con la Dirección y las personas responsables de las distintas áreas de acción de Cáritas en el Centro Diocesano de Empleo para conocer cómo se organiza, la realidad con la que trabaja y las prioridades marcadas ante la crisis socioeconómica que atravesamos.

Monseñor Saiz mostró interés por la Comunicación de la institución, «que sigue suponiendo un reto para la Iglesia, darnos a conocer y hacernos presentes en la sociedad» y una especial preocupación por las personas migrantes, sobre todo aquellas que se encuentran en situación irregular administrativa, y la respuesta que Cáritas ofrece a estas personas.

Tras la presentación, recordó las palabras del papa Francisco «a los pobres no hay que darle las migajas, sino sentarlos a la mesa», reconociendo así la labor de Cáritas, que es «para mí una prioridad y una punta de lanza de la evangelización». Animó al cuidado de la espiritualidad y a la formación de sus agentes para desarrollar de la mejor forma su tarea. «Me tendréis siempre formando parte de la familia de Cáritas», comentó.

La visita finalizó con un recorrido por el centro y un breve diálogo con los participantes del mismo, personas en riesgo de exclusión con grandes dificultades para el acceso al mercado laboral, que se forman y orientan para acceder a un trabajo digno.

Las situaciones de pobreza están directamente ligadas a la falta de oportunidades en el acceso a la formación laboral, al desempleo y al trabajo precario, por este motivo, el presidente de Cáritas ha querido tener este primer encuentro en el centro Diocesano de Empleo, para conocer la respuesta de la institución a esta realidad sangrante que hace sufrir a miles de sevillanos. Actualmente, el Centro Diocesano de Empleo acompaña cada año a unas 400 personas a través de la intermediación y orientación laboral, gestiona una Agencia de Colocación y desarrolla cursos formativos en los que participan alrededor de 75 personas acompañadas por Cáritas con acceso a prácticas en empresas colaboradoras.

Personal técnico, voluntarios, voluntarias y participantes han agradecido a don José Ángel la visita y sus atentas palabras y han mostrado su plena disposición al nuevo pastor de la Iglesia de Sevilla para continuar trabajando junto a las personas que más lo necesitan.

 

 

BREVES

Sixto Martín, Medalla Pro Ecclesia Hispalense

Texto: Redacción / Foto: Archisevilla

 

Sixto Martín El pasado 7 de mayo se celebró en la parroquia de San Sebastián, en Sevilla, un emotivo acto de homenaje a Sixto Martín, director de la Cáritas parroquial y miembro destacado de esa comunidad parroquial, a quien se le hizo entrega de la Medalla Pro Ecclesia Hispalense. El encargado de entregar la medalla fue el administrador apostólico, monseñor Juan José Asenjo, que tuvo palabras de cariño hacia el homenajeado, a quien agradeció su disponibilidad y entrega en todo momento, tanto en las tareas derivadas de su responsabilidad en Cáritas como en otras facetas de su vinculación con esta parroquia del barrio del Porvenir.

 

 

Impulso a los recursos de comunicación digital

Texto: Redacción / Foto: Cáritas Diocesana de Sevilla

 

Digital Bajo las condiciones persistentes de la emergencia sanitaria y con el impulso de la satisfactoria retransmisión por streaming de la pasada Escuela de Otoño, durante los últimos meses hemos vivido un importante desarrollo de los medios y recursos de comunicación digital, no solo en los procesos de acción social, sino también en los actos institucionales y organizativos. Estas experiencias no ponen en cuestión el valor de las dinámicas presenciales, en cuyos ejes rueda una experiencia de encuentro y convivencia fundamental para nuestra Cáritas, ni tampoco descubren el marco de posibilidades de las tecnologías digitales de la información y la comunicación, pero sí están ayudando a acercar y facilitar la percepción de las mismas como recursos complementarios ante los que conviene disponerse.

De este modo, a la asamblea diocesana del pasado 18 de diciembre se han sumando durante estos meses experiencias como las del encuentro arciprestal de Sanlúcar la Mayor, celebrado el 16 de febrero, o el más reciente encuentro de voluntariado de la vicaría Sur, celebrado el 8 de mayo. Cuenta también la adaptación para su realización online del Curso de Formación Inicial, en el que han participado hasta la fecha más de un centenar de nuevos voluntarios y voluntarias, del nuevo curso sobre «la alimentación y el vestido en clave de derecho y ciudadanía» o del ciclo formativo sobre «cooperación fraterna», celebrado en mayo, a lo largo de cuyas sesiones han participado más de doscientas personas.

 

 

Ocho parroquias participan en el proyecto «Hermano migrante»

Texto: Redacción / Foto: Cáritas Diocesana de Sevilla

 

Hermano migrante Desde los meses duros del confinamiento, la Delegación Diocesana de Migraciones y Cáritas Diocesana vienen desarrollando el proyecto «Hermano migrante, no estás solo». El proyecto se puso en marcha en abril de 2020 con una doble finalidad: por un lado, responder a la grave situación de desamparo en que quedaron numerosas personas y familias migrantes a causa de la crisis provocada por la epidemia; y, por otro, suscitar en las comunidades parroquiales procesos de sensibilización y formación en torno a la realidad de la migración.

En este sentido, como reflejan los datos de la Memoria, durante 2020 fueron más de cincuenta las familias atendidas en el marco del proyecto. Del mismo modo, ocho parroquias han participado hasta la fecha y en distinta medida en las acciones de sensibilización: Nuestra Señora del Rocío y San Juan Pablo II, de Dos Hermanas; Santa María la Blanca, de Fuentes de Andalucía; San Eutropio, de Paradas; Purísima Concepción, de La Lantejuela; San Antonio Abad, de Pruna; Santa María, de Sanlúcar la Mayor; y Nuestra Señora de la Saludad, de Sevilla.

 

 

NUESTRO HACER CON OTROS

Casa Mambré: la hospitalidad construye fraternidad

Casa Mambré
Texto: Inmaculada Mercado / Foto: Casa Mambré

 

El libro del Génesis relata cómo Abraham estaba sentado a la puerta de su tienda cuando apretaba el calor, y vio venir tres personajes a los que inmediatamente ofreció su hospitalidad y se puso a servirles: agua, comida, descanso para seguir el camino... Todo ello ocurría en el encinar de Mambré.

Casa Mambré es una comunidad de hospitalidad, un espacio en el que conviven personas migrantes y autóctonas tratando de crear un lugar donde reponerse del camino, donde encontrarse y crecer con la riqueza de la diversidad, donde poder ofrecer testimonio de vida, esperanza e inclusión.
 
Casa Mambré está promovida y sostenida por la Comunidad de Vida Cristiana (CVX) en Sevilla, un grupo de laicos y laicas a quienes mueve el deseo de seguir a Jesús y ser instrumentos suyos para la construcción de su Reino, inspirados en la espiritualidad de san Ignacio de Loyola. Desde 2005 se fue profundizando en un compromiso apostólico comunitario en el campo de las migraciones; y hace cinco años se decide confirmar y concretar este camino poniendo en marcha una iniciativa de acogida, gracias al apoyo incondicional y la cesión del inmueble por parte de la Compañía de Jesús.
 
Las personas migrantes que viven en Casa Mambré llevan algún tiempo en España y han sido atendidas en servicios institucionalizados en una primera acogida, apoyadas en sus necesidades más urgentes. Una vez concluida esta fase, los recursos institucionales ya no son -con frecuencia- los espacios más adecuados para ellas, aunque este tiempo tutelado se prolonga innecesariamente por las dificultades que representa la regularización administrativa –mínimo 3 años para la mayoría-, y por la falta de otro tipo de recursos que ofrezcan acompañamiento y apoyo hasta conseguir la inserción en el mercado laboral y la plena integración. En ese tiempo, se trata de favorecer espacios para la convivencia y la integración en los que la persona no recibe un servicio, sino que se le ofrece un lugar de seguridad para poder avanzar en su proyecto migratorio desde la clave de la hospitalidad. Para este momento se ofrecen Casa Mambré y otros espacios de segunda acogida. Por tanto, Mambré no es un recurso, es una comunidad de vida.
 
Para conjugar los verbos a los que nos invita el papa Francisco en la respuesta a las migraciones -acoger, proteger, promover e integrar- es imprescindible el trabajo en red con otras instituciones que siguen ofreciendo a las personas migrantes acompañamiento técnico en el ámbito de lo social, jurídico, laboral... Estas instituciones son Cáritas Diocesana de Sevilla y Servicio Jesuita a Migrantes-SJM Claver, y de ellas proceden las personas a las que se ofrece la Casa. Además de las instituciones, muchas personas colaboran con el proyecto, aportando recursos, tiempo y afecto.

Por Casa Mambré han pasado en estos cinco años treinta personas con tiempo de permanencia diverso, según sus circunstancias y su proyecto migratorio. Treinta vidas que se han enredado con otras de CVX que han vivido en la Casa o han formado parte del equipo motor que la gestiona directamente. Y otras muchas que colaboran compartiendo recursos, tiempo y mucho afecto. Aunque en el contexto que vivimos construir fraternidad suene a utopía, como le ocurrió a Abraham, también en Mambré el Señor lo hace posible..

 

 

RECOMENDACIONES

Orar con los salmos

Texto: J. J. González
Orar con los salmos
Título: Orar con los salmos
Año: 2020
Autor: Departamento de Sagrada Escritura de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla
Edita: Cáritas Diocesana de Sevilla

«Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y tocad con toda el alma para el Señor» (Efesios 5, 19). De generación en generación, desde el Antiguo Testamento, los creyentes hemos rezado con los Salmos. El mismo Jesús conocía bien el Salterio y recurría a estas oraciones para contactar con Dios Padre. La razón de la importancia de los salmos es la experiencia vital que está detrás de cada uno de ellos: son súplicas elevadas a Dios desde situaciones vitales concretas: la angustia, el miedo, la alegría, la confianza, el agradecimiento, la admiración...

«Orar con los salmos» es un guion para la oración, realizado por el Departamento de Sagrada Escritura de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla, que se ofrece a los grupos de voluntarios de Cáritas. Contiene doce esquemas elaborados a partir de once súplicas sálmicas, más un himno de acción de gracias. El cuaderno cuenta también con una introducción con breves explicaciones y sugerencias prácticas para abordar la oración.

En la situación actual que estamos viviendo, sentimos más que nunca la necesidad de suplicar al buen Dios protección, salud, compañía y esperanza.

Este libro es una invitación a que nuestra oración no solo sea un desahogo o una petición, sino una herramienta para aumentar la fe y confianza en Dios, impulsándonos al compromiso comunitario con tantas personas que necesitan de nuestra oración.

 

 

La herida

Texto: María Galán
La herida
Título: La herida (single)
Año: 2021
Artista Cristóbal Fones, SJ

Encontrar a Dios en la cotidianidad, en la vida ordinaria, es poder identificarlo en una risa, en una llamada, en un gesto o en una canción. Esta tarea es sencilla en la música de Cristóbal Fones, SJ, un jesuita de 46 años que lleva más de 25 años regalándose con lo que es, con su música.

El chileno Fones insiste en que la música no es para él una estrategia de evangelización, sino una parte de sí mismo, una herramienta que le ha permitido acercarse a los pueblos indígenas, a la ecología, a la adoración al Santísimo o a la realidad de los hermanos migrantes.

En su música sencilla y cercana encontramos el mensaje de Jesús, traído a la realidad y vida de los cristianos de hoy. Cristianos comprometidos que nos cuestionamos y planteamos nuestra manera de vivir en consonancia con nuestra fe. En su último sencillo «La Herida», recoge la experiencia de san Ignacio de Loyola cuando fue herido, al mismo tiempo que la nuestra en este momento de sufrimiento que hemos podido vivir por la pandemia, un símil en el Señor se hace presente.

Escuchar a Cristóbal es, en definitiva, encontrarte con Dios, cantar y orar con él.