Cáritas Diocesana

Boletín informativo de Cáritas Diocesana

Número 89 / Diciembre de 2021

Boletín informativo de Cáritas Diocesana

Número 89 / Diciembre de 2021

 

25 aniversario de la Escuela de Otoño: «Unidos en el Amor»

XXV Escuela
Foto: Clausura de la XXV Escuela de Otoño (Cáritas Diocesana)

 

 

CARTA DEL DIRECTOR

Comunión, participación, misión

Mariano Pérez de Ayala, director

 

Mariano Pérez de Ayala

Estas tres palabras aparecen como lema en la convocatoria del próximo Sínodo, convocado para el otoño de 2023, cuya fase de participación en nuestra diócesis se inauguró el pasado 17 de octubre.

En la exhortación Evangelii Gaudium, escrita al comienzo del pontificado del papa Francisco y que él mismo considera como programática de su servicio como obispo de Roma, señala cuatro principios de actuación. Uno de ellos es que “el tiempo es superior al espacio”, significando con ello que lo propio de los cristianos no es tanto ocupar espacios de poder o influencia que buscan resultados tangibles a corto plazo, sino poner en marcha procesos que a medio y largo plazo pueden hacer que las cosas cambien realmente, con el protagonismo y la participación de todos, especialmente de los empobrecidos y las víctimas de la injusticia.

El Sínodo convocado para tratar de la “sinodalidad” (literalmente, caminar juntos) en la Iglesia trata no tanto de esa característica que marcó el devenir de la Iglesia de los primeros tiempos, sino de abrir en todas las comunidades cristianas un proceso de diálogo, de reflexión, de escucha y de discernimiento en común que nos lleve realmente a ser comunidades vivas, participativas, que viven con alegría el Evangelio y que quieren proponer al mundo el mensaje liberador de Jesucristo, siendo realmente comunidades evangelizadoras.

«Se trata de abrir un proceso de diálogo, de reflexión, de escucha y de discernimiento que nos lleve a ser comunidades que vivan con alegría el Evangelio, el mensaje liberador de Jesucristo, siendo realmente comunidades evangelizadoras.»

El Sínodo que se celebrará en Roma no será el punto final de ese proceso, ni tampoco pretende generar documentos nuevos sobre la Iglesia, sino que será un hito más en un proceso largo que nos debe llevar a un nuevo modo de entendernos, de relacionarnos entre nosotros, y de dialogar con la realidad actual del mundo. Lo importante no es llegar pronto al final, sino caminar juntos, sin apriorismos, sin aferrarnos numantinamente a métodos y actitudes del pasado, con el protagonismo y la participación de todo el pueblo de Dios, sin nuevas formas de clericalismo que reclaman todo el protagonismo y ahogan la variedad de carismas y realidades en nuestra Iglesia. Pienso que se trata de todo un camino de conversión institucional, pero que parte de una previa conversión personal que considera que ninguno es poseedor de toda la verdad que agota la belleza pluriforme del Evangelio, sino que todos nos enriquecemos y, como en una orquesta, todos, aún los que tocan el instrumento más sencillo, son necesarios. En ese proceso de participación y discernimiento, no se trata solo de escuchar las voces internas, sino de abrirnos al diálogo con los que nos miran con indiferencia e incluso con hostilidad, pues el soplo del Espíritu transita por realidades y personas que podemos considerar como muy alejadas.

Estamos en este momento en la fase de participación diocesana que, aunque dura hasta el mes de junio, está llamada también a continuar en el tiempo. Pero en estos meses se nos pide que todos participemos y pongamos nuestro granito de arena. Para ello, en nuestras parroquias, hermandades, movimientos... es importante que se constituyan grupos que trabajen sobre los temas que se plantean y realicen su aportación. Los miembros de Cáritas estamos llamados a incorporarnos a este proceso. Tenemos además una misión específica: hacer que la voz de los empobrecidos, los clamores que nos llegan desde los que sufren, la injusticia y la marginación, sean también escuchadas en este momento de la vida de la Iglesia. El papa Francisco señala que la Iglesia del siglo XXI habrá de ser una iglesia sinodal: abierta, participativa y en misión. Que los que formamos Cáritas seamos agentes activos en esta tarea. 

 

TIEMPO DE ENCUENTRO

Es tiempo de vivir con esperanza

Carlos González Santillana, delegado episcopal

 

Carlos González SantillanaDudé mucho, en su día, si dar a conocer esta historia a los fieles de la parroquia a la que sirvo. Al final, lo hice. A veces, el respeto a la intimidad de las personas nos obliga al silencio; pero otras veces, el reconocimiento de la dignidad de las personas nos hace hablar. Aquí radica la duda y, asumiendo la posibilidad de equivocarme, decidí darla a conocer como ejemplo de "rama tierna de la que brota una yema" que anuncia que el verano (el tiempo de los frutos) está cerca, que es tiempo de esperanza.

Se trata de una de las muchas parejas jóvenes que viven en el barrio. Pero, a diferencia del resto de las parejas, aunque no es la única en estas condiciones, vive en la calle; bueno, vivía. Corrían los meses de primavera. En nuestra ciudad, esos días invitan a vivir en la calle, pero no de este modo. Ellos vivían en un portal de dos metros de ancho por uno de fondo. Suficiente para un colchón y algunas bolsas. Estaban al amparo de los hermanos del Proyecto Lázaro, del Equipo de Calle de los servicios sociales municipales y de la caridad de los vecinos.

Con la llegada del verano y el endurecimiento de las temperaturas, la presencia de estos jóvenes empezó a preocupar al vecindario. Para ellos era insoportable el calor del mediodía y de la tarde. Para nosotros era preocupante verlos en esas condiciones. Movidos por la buena voluntad, los comentarios se repetían y las preguntas sobre posibles soluciones se sucedían: ¿Cáritas? ¿Alguna institución benéfica? ¿Los servicios sociales?... ¿Quién podrá resolver esta situación?

Con alguna ayuda extraordinaria emprendieron rumbo a otra localidad en la que parecía haber posibilidades de trabajo en el campo. Partieron con ilusión, nosotros respiramos tranquilos y unos herreros colocaron una reja en el portal para evitar que la experiencia se repita (ciertamente no es lugar donde pernoctar de manera digna y segura). Problema resuelto.

Un par de semanas después se volvió a ver un colchón y unas cuantas bolsas delante de la reja de hierro. No se había resuelto el problema. Por varias razones, él y ella tuvieron que volver. Pero no por mucho tiempo. Volvieron a desaparecer y hasta hoy.

Hace poco los encontré por la calle, juntos de la mano, como siempre. Les pregunté cómo estaban y dónde. "Vivimos en un piso -fue la respuesta-. Un chaval al que conocí en la cárcel nos vio en la calle y nos ha dejado una habitación en su casa". Me quedé desarmado: muchas personas de buena voluntad buscábamos soluciones en Cáritas, instituciones benéficas, Asuntos Sociales... y la solución nació en la "cárcel", allí donde dos hombres se conocieron y se abrieron el corazón. Se me vinieron dos cosas a la cabeza: que "los pobres nos evangelizan" y que lo verdaderamente necesario es la "conversión del corazón". Cuando muchos nos empeñamos en llamar a las puertas de las instituciones, otros dan el paso de abrir su corazón y su casa.

Ahora siguen caminando juntos, cogidos de la mano, sin un futuro cierto, pero con mucha más dignidad. Saben de dónde vienen y a dónde tienen que volver. Por el camino habrá alegrías y tristezas, ilusiones y decepciones, pero saben dónde volver para encontrar su dignidad.

«Vivimos momentos difíciles, pero debemos reafirmarnos en que es tiempo de alegre esperanza. Una esperanza que será colmada en el encuentro con Aquél que, en el camino de la vida, nos cura nuestra heridas, nos lleva sobre sus hombros de Buen Pastor y nos conduce a la casa del Padre.»

La Iglesia, en la que caminamos juntos, sabe de dónde viene: hemos nacido del costado de Cristo. Y sabe a dónde vamos: al encuentro definitivo con Cristo. Comenzamos el tiempo de Adviento, un tiempo de alegre esperanza ante la venida de Cristo Salvador en la humildad de nuestra carne y su retorno glorioso al final de los tiempos.

Todos, aunque unos más que otros, vivimos a la intemperie de las consecuencias de la pandemia global aún vigente, que ha puesto de manifiesto muchas problemáticas ya existentes. Nuestros obispos nos las recuerdan en el documento Fieles al envío misionero: "personas sin hogar, ancianos solos y residencias con carencias, temporeros e inmigrantes en condiciones inhumanas, formas de vida y diversión de jóvenes y no tan jóvenes, prostitución, barrios degradados, hambre en el mundo, falta de sentido de la vida frágil y de la muerte; también la crisis de la democracia representativa y los límites del Estado autonómico; populismos identitarios que tienden a exacerbarse; también los trabajos precarios y la dificultad para conciliar vida laboral y familiar. […] Sin embargo, no nos engañemos: el problema más grave no es ni económico ni político, sino de salud espiritual y el sentido de la vida que ilumina la mirada para reconocer a quien está al lado como hermano. La dimensión transcendente que abre a la esperanza en la fragilidad y a la fraterna solidaridad. Por ello, qué importante es que los creyentes demos testimonio de una confianza que vence los miedos, de esperanza y de caridad fraterna".

Vivimos momentos difíciles, pero debemos reafirmarnos en que es tiempo de alegre esperanza. Una esperanza que será colmada en el encuentro con Aquél de quien nos vino la vida; Aquél que, por nuestro bautismo, nos incorporó a su misma vida; Aquél que, en el camino de la vida, nos cura nuestra heridas, nos lleva sobre sus hombros de Buen Pastor y nos conduce a la casa del Padre, la casa, el hogar donde la misericordia se convierte en fiesta porque "este hijo mí estaba perdido y lo hemos encontrado".

Es tiempo de vivir con esperanza, de caminar juntos, sabiendo que venimos de Dios y que, siguiendo a Jesús, volveremos a Él. Si creemos esto, digamos con fuerza: ¡VEN, SEÑOR JESÚS!.

 

ESCUELA DE OTOÑO

«Unidos en el Amor»: veinticinco años de Escuela de Otoño

Gesto de la XXV Escuela

Casi quinientas personas participaron el pasado 6 de noviembre en la vigésima quinta edición de la Escuela de Otoño, celebrada en esta ocasión en doble modalidad presencial y telemática.

 
Texto: Luis Ángel Rodríguez / Foto: Cáritas Diocesana
 

La vida es un camino. Desde que nacemos es preciso partir, dejar atrás muchos aspectos de nuestra infancia, familia, hogar... Y no podemos pararnos, la vida sigue y tenemos que caminar, salir del presente y orientarnos hacia el futuro. Lo importante es no salirse del camino, aunque a veces resulta difícil y cuesta arriba, pero somos conscientes de que no estamos solos, estamos "UNIDOS EN EL AMOR", como decía el lema de la XXV Escuela de Otoño, caminamos con los otros y Cristo se hace el mejor compañero en este camino. Camino que ya hemos recorrido durante veinticinco años en nuestra querida Escuela de Otoño.

Si tuviera que explicar con palabras lo más significativo de lo que ha sido la celebración de la Escuela de Otoño, me vienen a la mente y al corazón diferentes imágenes, gestos, encuentros, vivencias que no necesitarían más explicación para los que hemos podido participar en ella.

Era el día 6 de noviembre, se intuía una mañana fría, pero llena de emociones, de encuentro, de intercambio de palabras, de ternura, de muchos nervios y de cercanía ante el encuentro tan deseado por parte de los que participábamos, después de tanto tiempo sin poder reunirnos físicamente, aunque siempre unidos desde la fe y el corazón.

Comenzábamos la mañana poniéndonos en la presencia del Señor, teniendo un recuerdo muy especial por todas aquellas personas que hemos perdido sin poder despedirnos y por todas las familias que están pasando dificultades por la crisis social, sanitaria y económica que estamos viviendo.

A continuación, el señor arzobispo, don José Ángel Saiz Meneses, dedicó unas palabras de afecto y reconocimiento a la labor de nuestros voluntarios, y nos animaba a ponernos en camino desde la esperanza que no defrauda, a vivir en el camino de la vida como buenos samaritanos, fundamento de nuestra acción social: descalzarse ante el sufrimiento del hermano, porque es "tierra sagrada", abrir los ojos y el corazón para reconocer la presencia de Dios en el otro; para abrazarle, escucharle, consolarle... siendo bálsamo que alivie su dolor y realidad.., desde la prudencia, valentía y delicadeza que tienen todos los voluntarios y voluntarias que trabajan con los más necesitados.

Tras un fuerte y caluroso aplauso por parte de los participantes ante estas palabras, Nicolás Martínez, director de la Escuela, nos animó a ver la exposición del vigésimo quinto aniversario, a realizar una lectura reposada e histórica de su influencia en la vida del voluntariado de Cáritas, a pensar en cómo sigue iluminando y seguirá dando vida a quienes, durante todo este tiempo, se han formado en la pedagogía del corazón y la espiritualidad encarnada en la realidad.

A continuación, Mariano Pérez de Ayala, director de Cáritas, nos animaba, tras analizar la realidad de vulnerabilidad y pobreza en la que viven muchas personas de nuestra sociedad, los que viven en la calle, las familias desestructuradas, los inmigrantes sin documentación... a seguir trabajando con entusiasmo por los derechos de los más débiles, a ser defensores de los derechos fundamentales de nuestros hermanos y, siempre desde nuestro ser comunidad, de nuestro ser Iglesia, de ser ese grano de mostaza que camina en esperanza en la construcción del Reino de Dios, de amor, de justicia y fraternidad.

Tras un merecido descanso, momento de convivencia, de intercambio de opiniones y de ver que en la vida es necesario valorar las situaciones a las que nos enfrentamos y actuar en consecuencia a nuestra fe, escuchábamos con gran atención a Raúl Flores, del equipo de Estudios de Cáritas Española, que, aunque de una manera u otra ya intuíamos cuál era la realidad, nos mostraba con un lenguaje cercano y sencillo, que hacía que nuestro corazón se encogiese, una radiografía de la realidad social en la que nos encontramos tras la crisis que acabamos de vivir: falta de ingresos, menos ingresos, mismo alquiler; trabajos precarios, una brecha digital muy marcada, falta de vivienda, de un hogar..: "nueva crisis, mismos perdedores".

«El 6 de noviembre se intuía una mañana fría, pero llena de emociones, de encuentro, de intercambio de palabras, de ternura, de muchos nervios y de cercanía ante el encuentro tan deseado por parte de los que participábamos, después de tanto tiempo sin poder reunirnos físicamente, aunque siempre unidos desde la fe y el corazón.»

A continuación, y llevando en la mente y el corazón muchas inquietudes, incertidumbres tras las palabras del ponente, tocaba un momento muy esperado y fundamental en la celebración de la Escuela de Otoño: los grupos de reflexión, donde reinaba un ambiente de diálogo, de esperanza, marcado por un riquísimo y profundo diálogo compartido, donde los miedos, los interrogantes y reflexiones personales se compartían en un clima lleno de saber y sentir que Dios nos acompaña en este caminar ante la realidad de fragilidad que nos rodea.

Tras una rato para compartir la comida fraterna que con mucha ilusión nos prepararon los trabajadores de Lantana, lugar significativo donde se han celebrado los veinticinco años de la Escuela de Otoño, tuvimos otro rato de trabajo en grupos, donde salían a relucir los retos y compromisos que van a marcar el trabajo de Cáritas en la realidad que nos ha tocado vivir y donde más falta hace que pongamos nuestro granito de arena para construir comunidades vivas que den respuesta a las realidades de pobreza y exclusión social en la que nos encontramos, siempre bajo la esperanza de cambiar la realidad que se nos presenta.

A mitad de tarde, nos poníamos en manos de la teóloga Montse Escribano, que, con una voz dulce, sosegada y tranquila, nos ofrecía una serie de orientaciones para que nuestro acercamiento a la realidad de pobreza y exclusión social esté marcada por la vivencia real, viva y dinámica de un Dios próximo, de un Dios "prójimo" que amanse las aguas bravas donde nos movemos y que, al mismo tiempo, genere esperanza activa y contagie fraternidad transformadora de la realidad.

Para finalizar esta vigésima quinta Escuela de Otoño, y con el corazón lleno de esperanza, de alegría compartida y de una fe que nos anima a abrir los brazos al viento acogiendo el aire suave que nos susurra el Amor de un Dios que se hace pequeño para estar a nuestro lado, realizamos un gesto-oración final en torno a la cruz y a la luz que ilumina nuestro ser y hacer como voluntarios de Cáritas, escuchando una canción de Luis Guitarra que puso punto y final a la Escuela de Otoño: "Mientras tengamos un horizonte en esta tierra, mientras no perdamos las ganas de reír, mientras brille en nuestra vida la luz de Dios, no te rindas, no te canses de vivir... porque todo va a ir bien".

 

CARA A CARA
Fernando Armas de la Cruz, voluntario de Cáritas de Nuestra Señora de la Candelaria y portavoz de la Plataforma Cívica Tres Barrios-Amate
Fernando Armas de la Cruz, voluntario de Cáritas de Nuestra Señora de la Candelaria y portavoz de la Plataforma Cívica Tres Barrios-Amate
 

«El Señor del Gran Poder ha venido para recordarnos que no hay fe sin fraternidad»

Fernando Armas
 
Fernando Armas de la Cruz (Sevilla, 1960) ejerce actualmente como portavoz de la Plataforma Cívica Tres Barrios-Amate. Casado, con un hijo, este licenciado en Geografía e Historia, encuestador del Instituto Nacional de Estadística, vive en la zona desde 1991, vinculado desde entonces a la comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Candelaria. En ella, ha colaborado durante años como animador de jóvenes y como catequista de jóvenes y padres. También con su Cáritas parroquial, de la que es voluntario desde hace veinticinco años y en la que ha desempeñado la práctica totalidad de sus tareas: acogida, acompañamiento educativo de familias y menores, tesorería, dirección, representación social... Precisamente en representación de Cáritas, participó -en 2004, junto con otras asociaciones de la zona- en la fundación de la Plataforma Cívica Tres Barrios-Amate, de cuya comisión permanente es miembro. Con los "Tres Barrios" (Pajaritos, Candelaria y Madre de Dios) y Santa Teresa en el primer plano de la actualidad informativa sevillana, hemos aprovechado para hablar con él sobre la experiencia y la situación de las barriadas.
Texto: J. Cano / Foto: Plataforma Cívica Tres Barrrios
P. Durante tres semanas, la Santa Misión del Gran Poder ha puesto el foco en Tres Barrios y Santa Teresa. Ha servido para ponerlos en el mapa cognitivo de muchos sevillanos...
R. Efectivamente, el traslado de la imagen y el culto al Gran Poder a las parroquias de la Blanca Paloma, Candelaria y Santa Teresa ha tenido un enorme eco en la ciudad y en los medios de comunicación, ha inundado nuestras calles e iglesias de multitud de gente de Sevilla y de fuera de Sevilla... Esto ha servido para dar a conocer la realidad de esta zona de la ciudad y, probablemente, ha contribuido a eliminar algunos de los prejuicios negativos que suelen acompañar a nuestras barriadas.
R. ¿Y en el plano pastoral?

R. El nombre de "Santa Misión" evoca quizá un pasado en que se asumía de una forma paternalista la necesidad de evangelizar a barrios supuestamente "descristianizados" desde otros ya "cristianizados", pero la Hermandad del Gran Poder ha actualizado este acontecimiento: el Señor del Gran Poder ha venido a la que también es su casa para abrirnos los ojos a todos, para recordarnos que no hay fe sin fraternidad y para señalar que no podemos tolerar la existencia de estos focos de pobreza y marginación, ni estigmatizarlos ni ignorarlos. Creo que la Misión ha sido una llamada, una invitación y una exigencia al compromiso de todos, al que la propia hermandad se ha sumado implicándose en varios proyectos de carácter caritativo y social.

P. ¿Qué podemos esperar?

Evidentemente, la espiral de deterioro progresivo que viene sufriendo nuestro barrio desde hace décadas no puede revertirse en unos días. Probablemente, la Santa Misión va a propiciar el incremento de iniciativas y programas sociales, tanto privados como públicos, que ayudarán a muchas familias vulnerables a mejorar su situación. Pero quizá el fruto más importante de esta misión derive de haber roto una inercia y marcado el camino para otras hermandades y para toda la Iglesia de Sevilla: situar la fraternidad y la lucha contra la pobreza en el centro de su tarea evangelizadora.

«La Hermandad del Gran Poder ha sabido actualizar el acontecimiento de una "Santa Misión", que ha sido una llamada, una invitación y una exigencia al compromiso de todos.»
R. Tres Barrios lidera todas las estadísticas nacionales de exclusión...

P. Así es, desgraciadamente. Las estadísticas oficiales destacan el alto índice de desempleo, el bajo nivel educativo, los bajos ingresos familiares, el deterioro de la vivienda y el entorno urbano... Al alto índice de desempleo, más del cincuenta por ciento, se une la precariedad laboral y el gran peso de la economía sumergida: el empleo doméstico por horas, la venta ambulante, la recogida de cartón o chatarra, los trabajos esporádicos en la construcción... y la venta de droga. La baja cualificación laboral sólo permite el acceso a trabajos eventuales y mal remunerados. Además, el barrio tiene el nivel de renta más bajo entre los situados en las grandes ciudades españolas, a la par que el Polígono Sur. A la falta de ingresos laborales se une lo exiguo de las prestaciones públicas y la dificultad de acceso a las mismas, imposible para los inmigrantes irregulares. Son muy numerosas las familias que no pueden cubrir sus necesidades básicas, pues carecen totalmente de ingresos o tienen que elegir entre techo y alimentación: pagar la vivienda, los suministros o la comida.

P. Has mencionado el deterioro de la vivienda...

Las viviendas se configuraron con condiciones mínimas de habitabilidad, tanto por sus dimensiones, que son inferiores a los cincuenta metros cuadrados para las "familias numerosas" de antaño, como por su equipamiento. Sin ascensor, entregadas sin solería ni puertas interiores. Algunas de ellas fueron construidas por debajo del nivel de la calle, lo que provoca en muchos pisos bajos el afloramiento de aguas sucias. Se suma la falta de mantenimiento en muchas de ellas, lo que ha provocado su degradación hasta ser consideradas "técnicamente ruinosas".

P. Y el entorno social y urbano...

R. A todo ello se añaden los problemas que para la convivencia ocasiona el tráfico de estupefacientes, que ha convertido al barrio en uno de los "supermercados" de la droga en Sevilla. Cada vez son más numerosos los "narcopisos", que hacen la vida imposible a las familias que residen en su entorno.

«La espiral de deterioro progresivo que desde hace décadas vienen sufriendo nuestros barrios no puede revertirse en unos días.»
P. Pese a la situación actual, los orígenes y buena parte de la historia de estos barrios nos hablan de una cosa bien distinta: de un proyecto residencial y vecinal de convivencia...

R. Más que en un proyecto, la convivencia en sus orígenes se basaba en los valores populares tradicionales caracterizados por la buena vecindad, la ayuda mutua, la austeridad, el trabajo y el cuidado de los espacios comunitarios como lugares de encuentro y convivencia. Todo eso se unía a una cultura obrera reivindicativa, que animaba a luchar colectivamente por los equipamientos públicos de los que el barrio carecía en sus comienzos...

P. ¿Y qué pasó para llegar a donde estamos?

R. El deterioro posterior se ha ido retroalimentando como en un círculo vicioso cada vez más intenso. Las sucesivas crisis económicas han golpeado sistemáticamente a las familias más vulnerables hasta llevarlas a la exclusión social. La aparición del desempleo y la droga a finales de los setenta y principios de los ochenta marca un momento de inflexión. Los jóvenes que estudian y logran situarse salen del barrio buscando mejores viviendas y entornos con mejor calidad de vida, mientras que permanecen los menos preparados y los atrapados en la telaraña de la drogadicción. A medida que las primeras generaciones van desapareciendo, su lugar va siendo ocupado por familias cada vez más desestructuradas y conflictivas.

P. ¿La crisis del 2008?

R. Los años de crecimiento y la llegada de los primeros inmigrantes hace veinte años frenaron momentáneamente el proceso de degradación, porque había trabajo y los que llegaban traían ganas de integrarse. Pero, efectivamente, la crisis de 2008 asestó un golpe definitivo del que el barrio no ha logrado recuperarse todavía: el desempleo se generaliza, comienzan los desahucios, se multiplican las "okupaciones" de pisos y el alquiler ilegal de habitaciones... Varios clanes dedicados al tráfico de droga se asientan en diversas calles, haciendo la vida imposible a los anteriores vecinos y acaparando bloques enteros.

P. ¿Cómo ha cambiando su perfil sociodemográfico?

R. La población de Tres Barrios ha experimentado en los últimos veinte años grandes transformaciones. En general, llama mucho la atención la cantidad de familias "monomarentales", donde la ruptura de la pareja va a veces acompañada de episodios de violencia machista; y también la baja edad de maternidad, con chicas muy jóvenes que permanecen viviendo en casa de sus padres... A la población originaria, se han unido gentes procedentes de otras zonas deprimidas de Sevilla y una creciente población inmigrante, lo que ha producido un cierto rejuvenecimiento de la población. Entre ésta destaca la de origen latinoamericano: ecuatorianos, bolivianos, colombianos y, últimamente, venezolanos, nicaragüenses y hondureños... También la marroquí, la nigeriana, la senegalesa... Muchos de ellos "sin papeles" que sólo pueden acceder a trabajos irregulares, a veces en condiciones de auténtica explotación. Aunque impera una razonable convivencia intercultural, es cierto que los vínculos más potentes se establecen dentro de cada uno de esos grupos...

P. Pese a ese rejuvenecimiento que señalas, durante las pasadas manifestaciones de piedad popular hemos podido ver muchas imágenes de personas mayores...

R. Sí, y muchas de ellas sufren condiciones de vida muy difíciles, solas y aisladas, porque la falta de ascensores les imposibilita salir de sus casas.

«La Iglesia ha sido la institución que más ha ayudado a vertebrar el barrio. En los primeros años, dio soporte y cobertura a los movimientos asociativos vecinales, cuando se encontraban todavía fuera la ley. Posteriormente, ha impulsado la creación de muchas entidades con distintos fines sociales, como la prevención de la drogodependencia, el apoyo educativo a niños y adolescentes o la integración de inmigrantes... »
P. Desde sus orígenes, la Iglesia ha estado íntimamente vinculada a la historia de los barrios...

R. La Iglesia ha sido la institución que más ha ayudado a vertebrar el barrio. En los primeros años, dio soporte y cobertura a los movimientos asociativos vecinales, cuando se encontraban todavía fuera la ley. Posteriormente, ha impulsado la creación de muchas entidades con distintos fines sociales, como la prevención de la drogodependencia, el apoyo educativo a niños y adolescentes o la integración de inmigrantes... Los locales parroquiales no sólo albergan a todos estos colectivos sino que, en su día, incluso se prestaron al Ayuntamiento para la creación de la primera escuela taller de la zona. Particularmente, a través de Cáritas, ha impulsado también la creación de la Plataforma Cívica Tres Barrios-Amate. Realmente, frente a las administraciones públicas, que siempre han reaccionado tarde y mal a la problemática que ha ido apareciendo, la Iglesia ha estado siempre presente, tratando de responder a las necesidades de los vecinos. Y, pese a la generalizada pérdida de su influencia en la sociedad, su presencia sigue siendo fundamental para paliar el deterioro de la zona.

P. ¿Qué se está haciendo ahora mismo en el ámbito de la iniciativa social y vecinal?

R. Muchas cosas, realmente. Pese a que la desestructuración y la pérdida de los valores comunitarios ha provocado el decaimiento del movimiento vecinal como tal, sigue manteniéndose activa la histórica Asociación de Vecinos de Tres Barrios. Las diferentes iniciativas sociales son impulsadas por las diferentes asociaciones y colectivos, aunque con una limitada participación de la población... Desde Cáritas, se llevan a cabo unos talleres con mujeres y un comedor social. Desde la parroquia se están recuperando los encuentros de mayores y organizando la pastoral penitenciaria. Gracias a la Hermandad del Gran Poder, contamos también con un acompañamiento farmacológico y una asesoría jurídico-administrativa... Ligadas fuertemente a la parroquia están la Asociación Educativa y Social Candelaria -trabajando con menores y sus familias-, DESAL -en la prevención de drogodependencia- y la Fundación Solidaridad Candelaria -promoviendo la integración de inmigrantes-... En los últimos años se han incorporado entidades como BALIA, Save the Children y PRODEAN, centradas fundamentalmente en el apoyo educativo a la infancia. Por último, existen otras asociaciones que desarrollan programas subvencionados por las administraciones, la mayoría dedicados a la formación e inserción laboral.

P. La Plataforma Tres Barrios-Amate juega también un importante papel como altavoz de la situación de la zona...

R. La Plataforma se creó precisamente con el objetivo de coordinar todas estas realidades, de realizar acciones conjuntas, de animar la participación vecinal y de ser interlocutora ante las administraciones y los medios de comunicación. Se creó en 2004 con un carácter reivindicativo y propositivo. Sus principales logros han sido, quizás, el impulso de la redacción de un Plan Integral Comunitario, que sigue pendiente de ejecución, y la visibilización ante la opinión pública de las carencias de la zona.

P. ¿Existen posibilidades de remontar las condiciones de pobreza, exclusión y marginación de los barrios?

R. El circulo vicioso de la pobreza es difícil de combatir porque deriva del vigente sistema socioeconómico, que tiende a generar estos focos de exclusión. Por eso es tan importante concienciar a la sociedad para que deje de estigmatizar a las zonas desfavorecidas y entienda que son víctimas de la cada vez más acentuada polarización socioeconómica.

«La única forma de combatir la situación es abordándola de manera integral y planificada. De nada sirve arreglar las viviendas si no proporcionamos a sus moradores los medios para mantenerlas.»
P. ¿Por dónde pasan "las soluciones"?

 

R. La pobreza es multidimensional. Por lo tanto, la única forma de combatirla es abordar todas esas dimensiones de manera integral y planificada. De nada sirve arreglar las viviendas si no proporcionamos a sus moradores los medios para mantenerlas. Es inútil una buena formación si después no existe un trabajo adecuado... Además, las inercias socioeconómicas cronificadas no pueden arreglarse a corto plazo, sino que necesitan una acción sostenida en el tiempo. Un esfuerzo de tal envergadura exige también la coordinación de todos los actores sociales: administraciones públicas, iniciativa privada e -inevitablemente- la implicación de los propios afectados... Todo lo que no sea eso está llamado al fracaso o a resultados muy limitados, como se está viendo en otras zonas de Sevilla.

 

SENSIBILIZACIÓN

"Construimos una comunidad que sueña" 

 

Construimos una comundad que sueñaComo cada curso, en la perspectiva de los nuevos tiempos litúrgicos de Adviento y Navidad, nuestras Cáritas se encuentran de nuevo sobre la mesa la convocatoria de la campaña institucional, que constituye la principal y más importante propuesta de sensibilización social realizada cada año por Cáritas Española a las Cáritas diocesanas y parroquiales.

Articulada bajo el lema "Construimos una comunidad que sueña", la campaña 2021-2022 se presenta con el sentido de iluminar el momento "postcovid" que estamos viviendo. Efectivamente, añoramos volver a la normalidad cuanto antes para tratar de superar el drama humano que hemos vivido y en el que seguimos inmersos. Nuestro día a día, nuestra experiencia personal y social, siguen condicionados por la crisis sanitaria, con consecuencias a veces dramáticas sobre la salud, el trabajo, la vivienda o la atención a las personas más vulnerables. Frente a ellas, sentimos la necesidad de cooperar, restablecer vínculos, fortalecer las actitudes de protección y cuidado; de recorrer caminos nuevos que nos permitan alcanzar mayores niveles de conciencia social; de construir una comunidad que vele, cuide y que proteja a los suyos; a la casa común en la que viven. Esto es "CONSTRUIR UNA COMUNIDAD QUE SUEÑA".
 
Para nuestras Cáritas, la campaña supone, por un lado, una invitación a salir a la calle para responder a la necesidad de generar nuevas sensibilidades sociales y formas de conciencia social frente a las realidades de pobreza. Por otro, pretende ayudarnos también a profundizar en nuestra acción, en sus motivaciones y en sus formas de realización.
 
La convocatoria de la campaña nos llega con una carpeta de materiales explicativos e informativos de diverso tipo, facilitadores del trabajo, con diversas propuestas de acción organizadas por momentos y grupos de edad. La versión digital de los mismos se encuentra disponible en la web de Cáritas Diocesana

 

ACTUALIDAD

Cáritas atendió a cinco mil seiscientas personas sin hogar en Andalucía durante 2020

Reuda de prensa en el Día de las Personas sin Hogar
La institución denuncia la vulneración de derechos en materia de salud, empleo, vivienda y servicios sociales que sufre este colectivo.
En Sevilla fueron atendidas cuatrocientas sesenta y dos personas, con una inversión de 874.000 euros.
Texto: A. Ulla / Foto: Cáritas Diocesana
 

Con motivo de la conmemoración -el pasado 31 de octubre- del Día de las Personas Sin Hogar, Cáritas Regional de Andalucía y Cáritas Diocesana de Sevilla han hecho público un informe anual sobre la labor desarrollada en este ámbito de grave exclusión.

Durante su presentación, el presidente de Cáritas Andalucía, Mariano Pérez de Ayala, alertó de las carencias de los sistemas de cuidado y protección actuales, "que no están siendo ni suficientes ni adecuados para proteger a las personas que venimos acompañando". En este sentido, destacó la importancia del derecho humano a la protección social en su sentido más amplio y reclamó acciones encaminadas a la superación de estas situaciones de exclusión y a la prevención de las mismas.

«Los sistemas de cuidado y protección no están siendo suficientes ni adecuados para proteger a las personas más vulnerables.»
Particularmente, Pérez de Ayala denunció "el rechazo de tres de cada cuatro solicitudes de Ingreso Mínimo Vital, los procedimientos interminables de solictud de dependencia y la complejidad de los procesos para acceder a los Servicios Sociales" que provocan el desistimiento de muchas personas que deben recurrir a entidades del Tercer Sector en busca de respuestas", sostuvo.

Según el presidente regional de Cáritas, durante los últimos años las Cáritas andaluzas vienen constatando escenarios donde el sistema de protección social no ha cumplido su función, produciéndose así una vulneración de los derechos de este colectivo, empeorada por la pandemia.

Entre las carencias más señaladas, destaca la escasez de vivienda social; la deficiente atención en la salud mental de estas personas, especialmente preocupante y creciente; la dificultad en el apoyo de altas hospitalarias que requieren de cuidados domiciliarios cuando no existe domicilio; el difícil acceso a programas de búsqueda activa de empleo; o la escasa existencia de empleos protegidos, accediendo ocasionalmente a empleos precarios.

Para Pérez de Ayala, desde la irrupción de la pandemia, el acceso a los servicios sociales comunitarios se ha visto aún más limitado. "La brecha digital, los requisitos exigidos para solicitar una prestación, como estar empadronado o tener una cuenta bancaria, los complejos trámites administrativos y los lentos plazos de resolución, muestran precisamente lo que estamos denunciando, un sistema de protección que no protege, dejando en un laberinto sin salida a personas que quedan poco a poco absolutamente fuera de nuestra sociedad".

Por su parte, el secretario general de la Cáritas andaluza, Francisco Domouso, puso de manifiesto la necesidad de ofrecer una atención integral que facilite el acceso a una situación normalizada dentro de la sociedad, a través de procesos de acompañamiento que cubran las necesidades de este colectivo, que van más allá del asistencialismo.

Domouso dio cuenta de la acción que las Cáritas andaluzas desarrollaron el pasado año a través de cuarenta recursos específicos puestos al servicio de este colectivo: ocho proyectos de atención en calle, dos de atención en asentamientos, siete centros de día, tres centros sociales, un comedor social, diez centros residenciales, seis viviendas, un dispositivo de noche permanente y dos dispositivos de emergencia; contando con un total de cuatrocientas cuarenta plazas y atendiendo a cinco mil quinientas personas sin hogar.

Una labor realizada por más de setecientos cincuenta voluntarios y voluntarias, el trabajo de ciento cuarenta personas contratadas y una inversión económica de más de cuatro millones de euros para el mantenimiento de la red de centros, servicios y recursos de atención a las situaciones de sinhogarismo. De estos recursos, un cuarenta por ciento procedía de fondos propios de las distintas Cáritas y un sesenta de fondos públicos.

Aunque el perfil es bastante heterogéneo, la organización andaluza identifica el rostro de la persona sin hogar a la que atiende con un hombre español, soltero, de entre 36 y 60 años, con estudios primarios y que casi en la mitad de los casos, lleva más de cinco años viviendo en la calle.

Cuatrocientas sesenta y dos personas atendidas en Sevilla
Pérez de Ayala, también director de Cáritas Diocesana de Sevilla, ha destacado la atención de la entidad en la capital hispalense: cuatrocientas sesenta y dos personas sin hogar atendidas en 2020. De estas, cuatrocientas diecinueve fueron atendidas a través de cinco proyectos parroquiales de calle, y cuarenta y tres en Centro Amigo, el recurso residencial de Cáritas quetrabaja la recuperación y el desarrollo de habilidades y capacidades para conseguir la inclusión a través de un acompañamiento integral.

Más de doscientos voluntarios/as en los proyectos de calle, treinta y seis en Centro Amigo y veinte técnicos trabajaron para poder desarrollar una labor en la queCáritas Sevilla invirtió 874.000 euros de los que solo el treinta procedía de fondos públicos. El perfil habitual coincide con el andaluz salvo en el lugar de procedencia, ya que han detectado un aumento de las personas sin hogar procedentes de otras nacionalidades.

El director de la Cáritas Diocesana ha puesto de relieve el esfuerzo que muchas Cáritas parroquiales realizan para prevenir el sinhogarismo, detectando de forma constante las necesidades de las personas que atienden, ya que "ante ciertos problemas de salud, la falta de formación, de empleo y, consecuentemente, de ingresos, puede derivar en el impago del alquiler, la hipoteca y los suministros, y llevar a una situación de infravivienda o sin hogar". Este motivo llevó a la organización de la Iglesia a invertir el pasado año, 836.000 euros en gastos relacionados con la vivienda, en torno al diecisiete por ciento de la inversión total en atención primaria, de las que se beneficiaron siete mil ciento ochenta familias.
Un sistema que proteja

Desde el trabajo realizado durante los últimos años con las personas sin hogar, la Cáritas andaluza reclama a la Administración estrategias políticas de atención que promuevan, consoliden y fortalezcan la red de atención existente, teniendo como meta la mejora de la calidad de vida de este colectivo.

En cuanto a los derechos vulnerados a los que hace referencia, la organización de la Iglesia pide la contratación de apoyo administrativo, de trabajadores y educadores sociales, sanitarios y técnicos de los Servicios Sociales para agilizar los procedimientos, disminuir la ratio por profesional garantizar procesos de acompañamiento adecuados. Que se fomente, impulse y se haga seguimiento de mesas/espacios de coordinación autonómicos y locales en los diferentes ámbitos de vulneración de derechos. Un parque público de vivienda social/emergencia, unidades o equipos sociosanitarios de salud mental de calle que contribuyan a la coordinación en los diferentes niveles de la Administración Pública; y un enfoque para personas en situación de exclusión social y residencial.

"Para esto -concluyó Domouso- es fundamental la implicación y el establecimiento de mecanismos de coordinación entre los diferentes sistemas de protección social, debe darse un liderazgo y papel preponderante por parte de la Administración como garante de los derechos de la ciudadanía".

 

NUESTRAS CÁRITAS

Cáritas Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Albaida del Aljarafe

Parroquia de Albaida
 
Texto: Pedro Luis López Fraile. / Foto: Cáritas de Albaida del Aljarafe

 

La parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Albaida del Aljarafe forma parte del arciprestazgo de Sanúcar la Mayor, en la vicaría Oeste. Con unos unos tres mil quinientos habitantes, en Albaida convivimos familias sencillas de un nivel socioeconómico humilde.

Son muchos los años que lleva nuestra Cáritas acogiendo y sirviendo a los más necesitados, manifestando así el rostro generoso de la comunidad parroquial.

Fue una reunión de amigos, pertenecientes a la Hermandad Sacramental y preocupados por ayudar a los necesitados, quienes dieron los primeros pasos. Eran tiempos de posguerra y en la localidad se subsistía del trabajo agrícola, que era escaso y eventual, por lo que la precariedad era gran y las necesidades abundantes, padeciendo grandes periodos de lluvia que hacían aún más duro el día a día de la población. Este grupo ofrecía ayuda de alimentos, ropa y organizaba rifas y pedidas. En la festividad del Corpus Christi se centraba la celebración del día de la Caridad y se organizada una gran tómbola con las aportaciones de los propios vecinos. Es así cómo surge del seno de la parroquia un grupo de mujeres y hombres voluntarios que sirven de referencia y al que le van llegando los casos de las familias sin recursos y muy necesitadas. Los participantes en este grupo se asignan la aportación de una cuota personal y, poco a poco, se va incrementando el número de personas que quieren contribuir. Frente a tanta necesidad, el grupo acude a organizaciones y entidades en busca de recursos económicos, aumentando cada día las aportaciones voluntarias, tanto en dinero como en especies, las cuales se iban repartiendo. En un pueblo pequeño y de bastante interrelación familiar, este grupo comienza a dar sus primeros pasos asistido por el párroco y sirviendo de referencia como auxilio a los más necesitados.

«Nuestro grupo ha ido creciendo y consolodándose siempre con el norte de nuestra fe, de la pertenencia a una comunidad y de la intención de estar al lado de los pobres.»

Es a partir de la primera década del año 2000 cuando se inicia la organización del equipo de Cáritas, de una forma muy primaria y siempre con la ayuda incondicional de los equipos territoriales de Cáritas Diocesana, del personal técnico que incansablemente iba formando y urdiendo el tejido organizativo para adoptar perfiles que pudieran dar entidad al grupo. Se asigna dentro de la parroquia un local pequeño donde acoger y escuchar a las personas y se van fijando horarios y delimitando tareas.

Siempre con el norte de nuestra fe, la pertenencia a una comunidad y la intención de estar al lado de los pobres, nuestro grupo va cogiendo cohesión. Con grandes dificultades tiene que dar respuesta a muchas familias que padecen la dureza de una fuerte crisis económica que debemos afrontar. Se incrementa exponencialmente el número de familias que acuden a nuestra Cáritas solicitando ayuda, llegándose a contar a más de 90 familias. Es a partir de 2008 cuando nos encontramos avocados en una crisis grande.

Como pudimos y supimos, nuestros esfuerzos se multiplicaron porque la demanda de ayuda fue descomunal. Muchas familias en paro, muchas que no pueden dar respuesta a deudas contraídas, enfermedades, problemas de adiciones, alquileres, luz, agua, familias acampadas en zonas marginales y desprotegidas... Y, como ocurre siempre, los que más lo padecen son los pobres. Fue el momento de solicitar ayuda a las hermandades e instituciones pastorales de la parroquia, cuya colaboración nunca nos faltó, a entidades externas, a organizaciones deportivas y educativas. Fueron duros y difíciles momentos los que convivimos con el rostro sufriente de nuestros hermanos, que encontraron en Cáritas el remanso esperanzador de una comunidad que los escuchaba y los acogía, que siempre estuvo ofreciendo la pequeña ayuda con la grandeza de su acompañamiento.

Sirvió para curtirnos y reflexionar sobre lo vivido, y fue esa fuerza recibida la que nos fortaleció para seguir avanzando, con cambios en el grupo de voluntarios que se incrementó, hasta llegar a estos últimos años, cuando un grupo de nueve voluntarios seguimos ilusionados.

Nuestro día a día en Cáritas tiene diferentes vertientes, siendo el pilar básico la atención y acompañamiento a las personas y familias en situación de necesidad. Nuestro grupo se reúne semanalmente los jueves, en horario de tarde, y, tras la oración, se diversifican las tareas de secretaría, preparación de solicitudes para el día de la acogida, atención personal, preparación de la misa de primer domingo del mes, seguimiento de los proyectos. Finalizamos la tarde con una puesta en común de todos los voluntarios asistentes, donde se toman las decisiones a llevar a cabo y se recuerdan las acciones a realizar.

No menos importante son las tareas de comunicación, sensibilización y formación que realizamos, y que transcurren como ejes transversales en nuestra labor de voluntarios, asistiendo a reuniones locales con pastorales, hermandades, grupos de formación, jornadas...

Nuestra Cáritas no ha sido ajena a la crisis causada por la pandemia del covid-19. Hemos vivido el dolor provocado por las pérdidas humanas, el sufrimiento de sus familias y las consecuencias de la enfermedad generadas por la pandemia, el grave impacto social, que se traduce en miles de pérdidas de puestos de trabajo, y la brusca limitación de recursos que impiden a las personas acceder a una vida digna y normal.

«La pandemia ha dejado muchas necesidades al descubierto y debe servirnos para aprender y proyectar nuestras vidas hacia horizontes que hablen de solidaridad, de integrar, de acoger, de abrir puertas y sentirnos hermanos.»

Se ha puesto de manifiesto la fragilidad de nuestra economía, se ha agravado la situación de pobreza. Y, como siempre, se ha resentido con mayor gravedad en las personas más vulnerables.

Las familias atendidas por nuestra Cáritas durante esta crisis coinciden en unos rasgos encuadrados dentro de familias en desempleo de larga duración, familias con dos, tres, cuatro o cinco menores a su cargo. Personas mayores solas que solo cuentan con horas de ayuda a domicilio. Familias con ayudas sociales que no les llegan para pagar luz, agua, alquiler. Familias migrantes que se quedan en paro. Familias con padecimiento en sus hijos por no poder seguir las tareas educativas.

Desde nuestra Cáritas la respuesta, tras una reflexión interna dentro del grupo, se decide acometer una serie de proyectos junto con las hermandades, persiguiendo dos objetivos: implicar a los diputados de caridad de las diferentes hermandades y apoyar a dos colectivos especialmente golpeados durante la pandemia, los niños y los mayores.

Me detendré en el proyecto de Mayores llevado a cabo junto con la Hermandad del Rocío, titulado "El Buen samaritano". Se trata de un proyecto de atención integral para personas mayores en su propio hogar, con el que se ofrece servicio de apoyo a domicilio y de refuerzo del papel de los cuidadores y las familias en situación de gran dependencia.

Nuestras acciones consisten en visitas de acompañamientos por parte de voluntarios de la hermandad y de Cáritas; visitas a personas mayores del pueblo que viven en residencias, fuera de la localidad; enviar una carta escrita a personas mayores que viven solas; llamadas telefónicas para saber cómo van; llevarle un pequeño detalle el día de su cumpleaños y fiestas. Son actividades sencillas, pero que acompañan y emocionan a nuestros mayores.

Quisiera resaltar la alegría con la que nos reciben estos mayores, que desean que nuestra presencia sea más frecuente y duradera; de lo grato que le resulta sentirse acompañados. Igualmente poner de relieve la satisfacción con la que se sale después de haber llevado a cabo cualquier actividad.

En el transcurso de toda la existencia de nuestra Cáritas, merce ser resaltada una característica fundamental que se mantiene como potente faro, que es el mantenerse siempre unido y totalmente integrado a toda la comunidad parroquial. Sí, este es uno de los principales pilares que sostiene y le da sentido a la tarea y la existencia de nuestra Cáritas. Es desde donde emana la fuerza con la que se alimenta el grupo para después poder servir; es donde podemos encontrar la ayuda y la confianza para emprender nuevos proyectos; es la suministradora de esperanza y generadora de ilusión donde, compartiendo la fe en un Dios misericordioso, podemos ponernos al servicio de los preferidos de Jesús y caminar y luchar por un mundo más justo.

Cuando hablamos de comunidad, englobamos a todos los componentes que la formamos, siendo una comunicación reciproca la que nos mantiene informados y unidos frente a todos los momentos buenos y malos por los que pasamos. En esto tiene mucho que ver el ser una localidad pequeña, donde todos nos conocemos, además de ser un pueblo de fe profunda, sincera y bien enraizada.

La pandemia, como hemos dicho anteriormente ha dejado muchas necesidades al descubierto y debe servirnos para aprender y proyectar nuestras vidas hacia horizontes que hablen de solidaridad, de integrar, de acoger, de abrir puertas y sentirnos hermanos, de estar dispuesto frente a cualquier necesidad, de saber leer las demandas de este mundo que margina y encubre tantas y tantas dolencias. Por ello, los retos que se nos presentan son abundantes. Nos preocupa los derroteros de soledad que van tomando las personas de edad más avanzada; nos preocupa la falta de trabajo y la precariedad de los salarios que no permiten vivir con dignidad y que hacen sufrir a muchas familias haciéndolas vulnerables ante cualquier dificultad; nos preocupa la brecha digital y las desigualdades dentro del mundo educativo, donde se van manifestando la diferencia de oportunidades según el poder de la economía familiar; los jóvenes sin perspectivas de trabajo; el deterioro de la casa común donde habitamos; el sufrimiento de los migrantes que pierden sus vidas en las aguas. Y tantos y tantos retos que esta sociedad nos pone por delante. Pienso que son grandes las dificultades y mucho lo que debemos hacer y para ello, a través de Cáritas se puede encontrar el cauce y el conducto de que nuestro compromiso sea válido. La caridad necesita de personas con raíces fuertes y profundas, comprometidas en la construcción de un Reino más justo y solidario, con una fe profunda y una vida espiritual que de consistencia al servicio de los que más lo necesitan. Por ello animo y aliento a poner al servicio de los más empobrecidos los talentos tan valiosos que cada cual posee porque a través de Cáritas seguro que los multiplicaremos.

 

Paulatina recuperación de la presencialidad en la vida organizativa

Texto: Redacción / Fotos: Cáritas parroquiales

La mejora de la situación epidemiológica de los últimos está permitiendo la recuperación -desde principios del curso pastoral- de la presencialidad en buena parte de la vida organizativa.

En este sentido, la cierta normalización institucional queda bien reflejada en la celebración de los consejos de vicaría, encargados de la coordinación pastoral de los equipos en sus zonas territoriales de referencia, que se ha sucedido desde el mes de septiembre. El primero de ellos, el de la vicaría Oeste, tuvo lugar el 22 de septiembre en la parroquia del Espíritu Santo, en Mairena del Aljarafe. Y una semana más tarde, el 28 de septiembre, se reunió el de la vicaría Sevilla 1 en la sede de Cáritas Diocesana. El 29 de septiembre se celebró en La Cilla del Cabildo, en Osuna, el de la vicaría Sur. Y el 5 de octubre tuvo lugar en la parroquia de la Ascensión del Señor el de la vicaría Sevilla 2. Con doble carácter presencial y telemático, el de la vicaría Este se reunió en la parroquia de Santa María la Blanca, en Los Palacios, el 20 de octubre. Por su parte, el de la vicaría Norte, que mantuvo su carácter telemático, se celebró el 6 de octubre.

 

 

 

PROYECTOS

IV Encuentro de empresas colaboradoras en el Centro Diocesano de Empleo

IV encuentro de entidades colaboradoras

Veintitrés empresas participaron durante la mañana del pasado 23 de noviembre en el IV Encuentro Empresarial de Cáritas Diocesana, celebrado en la sede del Centro Diocesano de Empleo, en la barriada de Palmente.

 
Texto: Redacción / Foto: Cáritas Diocesana
 

El encuentro, destinado a la promoción de vínculos de colaboración institucional en el ámbito de la empleabilidad de personas socialmente vulnerables, se realizó en esta ocasión bajo el lema "Mayores de 45: hacia un empleo inclusivo". Con él, el departamento de Empleo, promotor institucional de la iniciativa, ha querido aprovechar esta nueva edición para compartir y sensibilizar a las empresas colaboradoras sobre las circunstancias que viven y rodean a las personas desempleadas de larga duración y mayores de 45 años, principal grupo de edad entre los usuarios de nuestros programas de inserción laboral, así como sobre los beneficios que suponen su contratación.

El encuentro comenzó con las palabras de Pedro Ruiz Morcillo, secretario general de Cáritas Diocesana, que agradeció la presencia de los participantes y alentó a continuar trabajando en la labor tan comprometida como es dar oportunidades de trabajo a las personas en riesgo de exclusión social. "El desempleo y el trabajo precario -ha destacado Ruiz Morcillo- siguen siendo factores determinantes de exclusión en Andalucía: por eso es tan importante vuestra colaboración".

Tras él, intervino de forma telemática José Ignacio García Pérez, rector de la Universidad Internacional de Andalucía, con una exposición centrada en la situación de las personas mayores de 45 años, "el sector, tras los jóvenes, que más sufre el problema del desempleo". Para García Pérez, "vivimos un mercado de trabajo que ha envejecido, en el que cuatro de cada diez parados en España son mayores de 45, personas que sufren discriminación por edad y, además, son los grandes perjudicados por la pandemia, ya que la prioridad de contratación está entre los 30 y los 45 años". Cuando se suman la baja cualificación y la precariedad en el empleo, "encontramos la situación perfecta para hacer más difícil aún el acceso a un puesto de trabajo", ha destacado. El académico quiso aprovechar su intervención para motivar la continua formación en el trabajo y la contratación a personas con este perfil, modificando las prácticas de contratación y alejándose de prejuicios. "El trabajador mayor de 45 años cuenta con experiencia y recorrido suficiente para generar valor dentro de la empresa, más allá de los beneficios inmediatos", ha concluido.

La siguiente parte del encuentro, conducida por Miguel Ángel Boza, orientador del centro, consistió en el diálogo, compartido con los asistentes, entre María Auxiliadora -mujer de 50 años, madre de familia, incorporada de forma tardía al mercado laboral, José Ángel -de 53 años, padre de familia procedente de Venezuela, actualmente en proceso de inserción- y Belén Fernández -coordinadora de proyectos de Team Service, emprea comprometida con Cáritas a través de la formación, la oferta de prácticas y la contratación de participantes de los cursos del centro-.

Mariano Pérez de Ayala, director de Cáritas Diocesana de Sevilla, cerró el acto recordando la fuerte apuesta que Cáritas realiza en materia de empleo y vivienda para contener la exclusión; y resaltando la importancia de la acogida de las personas que más lo necesitan. Finalmente ha agradeció de nuevo la presencia y la colaboración con el trabajo que Cáritas hace en pro del empleo y la contratación de las personas.

Este IV Encuentro Empresarial ha contado con la representación de veintitrés empresas que colaboran de manera comprometida con Cáritas Diocesana de Sevilla en la formación, prácticas y contratación de personas en riesgo de exclusión.

 

Sesiones de sensibilización sobre la migración en hermandades de penitencia

Gesto de la XXV Escuela

Texto: José Mula / Foto: Proyecto Nazaret
 

Cuidando al máximo los detalles, desde el Proyecto Nazaret hemos preparado un ciclo de visitas a hermandades de penitencia.

Desde el cartel anunciador de la visita -elaborado por el proyecto, pero divulgado por cada hermandad entre sus hermanos-, en el que se encuentran escondidos los tres pilares básicos de toda hermandad -culto, formación y caridad-, pasando por el lema de los encuentros -«Migrantes, sin papeleta ni sitio»-, hasta el sonido de una marcha de Semana Santa -«La Madrugá», de Abel Moreno- en un video que cuenta la historia de un largo viaje en una larga «madrugá».., todo está pensado para que el mensaje llegue y traspase la sensibilidad de los hermanos cofrades. Y, por las reacciones de los asistentes, parece que lo estamos consiguiendo.

Todo surgió el mes de mayo pasado con una petición de la Hermandad de San José Obrero, a la que acudimos, aún sin este cartel ni este lema, pero sí con todo lo demás. No acabará noviembre sin haber estado con los hermanos de la Asociación Parroquial Consuelo y Esperanza, en Sevilla Este, así como con los de la Hermandad de Santa Genoveva, en el Tiro de Línea. Para el mes de enero está prevista la visita a la Hermandad del Cerro del Águila y, justo antes de comenzar la Cuaresma, en febrero, visitaremos una hermandad cuyo origen está íntimamente ligado con la inmigración, la Hermandad de Los Negritos.

Estas son las hermandades a las que nos hemos dirigido. Les agradecemos el afecto con que nos han recibido y que nos hayan abierto su casa, primer paso para mantener una relación duradera con el Proyecto Nazaret y, mejor aún, con nuestros hermanos migrantes, como un paso más de integración, para que puedan encontrar su papeleta de sitio en nuestra sociedad.

 

Cooperación fraterna en Nador y Oujda

Cooperación fraterna

Texto: Redacción/ Foto: Cáritas Diocesana
 

Junto a la perspectiva de lo local, del "aquí y ahora", Cáritas Diocesana responde a su identidad católica y, por lo tanto, universalizadora, cultivando un sentido profundo de lo global y de la solidaridad entre los pueblos, tanto en la respuesta a las llamadas de socorro internacional como en la cooperación fraterna con iniciativas orientadas a la promoción comunitaria y social del mundo empobrecido.

En esta línea, desde enero 2021, nuestra Cáritas apoya directamente a la Delegación Diocesana de Migraciones de Tánger en el desarrollo de un proyecto de atención sanitaria a la población migrante radicada en el área de Nador y Oujda.

Como es bien sabido, Marruecos es un país receptor y tránsito de migrantes originarios de África subsahariana. Particularmente, la ciudad de Oujda, en la frontera argelina, a 130 kilómetros de Nador, constituye, por su condición de confluencia de las rutas migrantes del norte y el oeste, un punto de entrada de muchas personas migrantes.

Esta población migrante -especialmente las mujeres y los menores- permanece expuesta a una grave intemperie física, social y jurídica, en condiciones de gravísima precariedad y a veces sometida a situaciones de vulneración de derechos humanos y violencia física.

Además, las dinámicas institucionales del país no siempre permiten ofrecer una adecuada respuesta a las personas migrantes enfermas, algunas gravemente e incluso en estado terminal. A través de diversos proyectos, la Delegación Diocesana de Migraciones en Nador trata proporcionar asistencia y protección a estas personas, así como a aquellas que llegan enfermas o heridas de la frontera con Argelia.

El proyecto de coorperación fraterna de Cáritas Diocesana de Sevilla contribuye precisamente a este trabajo de atención, protección y acompañamiento a personas migrantes, con una labor articulada en cuatro áreas y equipos de intervención. El equipo médico atiende el centro médico de Oujda y los "puntos de encuentro", y realiza una atención sanitaria sobre el terreno. El área psicosocial se ocupa de la identificación de situaciones de vulnerabilidad. El área social realiza labores de acogida e intermediación. Y el equipo de mujeres aborda el acompañamiento de mujeres embarazadas, madres y convalecientes, y labores de promoción educativa.

Con una aportación -hasta el momento- de veinte mil euros, realizada durante el primer semestre de 2021, el proyecto ha acompañado a 842 personas en este período, con 44 atenciones médicas directas y 28 hospitalizaciones.

 

NUESTRO HACER CON OTROS

Zaqueo Asociación para la Reinserción Social

Zaqueo

 

 
Texto: Redacción / Foto: Asociación Zaqueo
 

La Asociación para la Reinserción Social Zaqueo es una entidad sin ánimo de lucro orientada a la rehabilitación e incorporación social de personas que han estado o se encuentran actualmente cumpliendo condenas privativas de libertad.

La asociación, fundada en 1996 por la hermana Carmen Sánchez -A.A.S.C.-, ofrece desde hace veintinco años un proyecto de acogida y acompañamiento destinado a la compensación de las limitaciones psicopersonales y sociocognitivas que padecen estas personas, a su promoción educativa, y a paliar el rechazo familiar y social.

En este sentido, la asociación desarrolla actualmente varias líneas de trabajo. Entre ellas, destaca su programa de "justicia restaurativa", basado en la asunción de responsabilidad por parte de aquellos que han causado un daño, la reparación del daño y la evitación de la reincidencia.

Además, realiza una importante labor de acogimiento y acompañamiento articulada a través del programa Casa Abierta, surgido para paliar la carencia de recursos durante los permisos de algunos internos de la Prisión Provincial de Sevilla y el Centro de Inserción Social Luis Jiménez de Asúa. Casa Abierta, a través de la casa de acogida y su equipo de profesionales, facilita la salida y ofrece tutela institucional para el disfrute de permisos terapéuticos en los distintos grados de tratamiento y libertad condicional, con el objetivo de conseguir su máximo aprovechamiento para la normalización de la vida social y familiar de las personas acogidas.

El pasado 8 de noviembre, Zaqueo y Cáritas Diocesana prorrogaron por tres años el acuerdo de cesión de uso del inmueble de la barriada de Valdezorras que viene siendo destinado desde hace casi una década al desarrollo de los programas de acogida y acompañamiento que realiza la asociación.

 

RECOMENDACIONES

La asistenta

Texto: María Galán
La Asistenta
Título original: Maid
Año: 2021
Género: Drama, Mujer
Sitio oficial: La Asistenta de Netflix
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Fecha de estreno en España: 1 de octubre de 2021 en Netflix
Productora: John Wells Productions, LuckyChap Entertainment, Warner Bros. Television.
Distribuidora: Netflix
Duración: 10 episodios (50 min. cada uno)
Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años

 

Tras escapar de una relación de maltrato, una joven madre encuentra un trabajo como empleada de hogar mientras lucha por el cuidado de su hija y crear un futuro mejor para las dos.

El visionado de esta serie nos sitúa en la realidad que sufren muchas de las personas a las que acompañamos en cuanto a la falta de oportunidades, de un contexto de seguridad y de un sistema de protección social que garantice el acceso a los derechos humanos, como son la alimentación y la vivienda.

Según el Informe FOESSA, que mide la realidad social en términos de pobreza y exclusión en nuestro país, en España la pobreza severa (hogares con menos de 530 euros al mes) no había parado de aumentar, a pesar de la recuperación del empleo, antes de la COVID-19. Llueve sobre mojado, hoy tres de cada diez personas en la exclusión grave carecen de cualquier tipo de ingreso. En la serie vemos cómo la protagonista y su hija no cuentan con ningún tipo de ingresos. También refleja el laberinto burocrático y los requisitos que hay que cumplir para el acceso a las prestaciones de garantía de ingresos mínimos (IMV Y REMISA).

Tenemos delante una crisis de emergencia habitacional que no estamos queriendo ver. Tras el primer impacto del coronavirus, la mitad de los hogares en situación de grave precariedad no pueden hacer frente a los pagos de hipoteca o alquiler de la vivienda (49,2%) y no disponen de dinero suficiente para pagar gastos de suministros (51,2%). A esto se le suma la imposibilidad de acceder al mercado de trabajo de las personas jóvenes, los migrantes o cualquier persona que no tenga la posibilidad de acreditar ingresos, pasando a tener que optar por infraviendas, alternativas habitacionales o incluso a dormir en la calle. No contamos con protección social en vivienda, las medidas que hay son insuficientes no dando cobertura a la mayoría de la población y sin margen para actuar en situaciones de emergencia.

La conciliación y las oportunidades de una mayor convivencia han estado determinadas por los niveles de renta. Un 18% de los hogares en exclusión grave con menores de edad a cargo admite haber tenido que renunciar a una ocupación o puesto de trabajo para hacerse cargo de ellos. La dificultad de buscar empleo y poder trabajar y cuidar a los hijos sin red de apoyo, que se han visto debilitadas tras la última crisis perdiendo aún más capacidad de ayuda. La familia y los entornos cercanos siguen ayudando, pero cada vez menos, porque cada vez hay menos desde donde ayudar.

Andie, la protagonista, y su hija Maid ponen rostro a las situaciones que viven las personas con las que convivimos en nuestros barrios. Que esta serie nos ayude a crecer en sensibilidad ante las batallas que están librando, a hacernos cercanos, compasivos y activos socialmente en el cuidado de unos a otros.

El reto de romper los discursos vacíos, donde se defiende que todas las personas acceden al sistema de "las paguitas", cuando realmente es tan difícil, y contribuir para que realmente sea un derecho que posibilite oportunidades reales de inclusión social. Sumarnos a la construcción de un mejor Estado de Bienestar que necesita que todos seamos conscientes de sus costes y de las seguridades que nos ofrece.

No olvidemos que: "Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo" (Eduardo Galeano)  

 

Departamento de Comunicación

Colaboran en este número

Mariano Pérez de Ayala, Carlos González Santillana, Luis Ángel Rodríguez, Pedro Luis López, Mónica Salido, José Mula y María Galán Versión impresa.

 

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