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Diario, acontecimientos y relatos de inclusión social

Esperando una ayuda para quien el tiempo no espera


Desde hace tiempo, en nuestro barrio, trabajamos desde Cáritas la atención a mayores en situación de vulnerabilidad, tanto económica, como social. Un colectivo cada vez mayor que nos ha impulsado a acompañar a estas personas que, en la mayoría de los casos, están esperando desde hace tiempo que los Servicios Sociales atiendan sus demandas de dependencia, prolongándose tanto en el tiempo que, cuando su demanda es respondida, muchos de ellos llevan años sufriendo soledad, enfermedad, falta de atención básica como comida e higiene, alguien que les ayude en sus trámites bancarios, médicos o de cualquier papeleo…

Estas personas, no están en situación de esperar de forma indefinida a que su demanda sea atendida ya que sus necesidades son inmediatas, urgentes…

En Cáritas trabajamos desde hace años en este problema tan real como doloroso. Desde el Servicio de Atención al Mayor, no sólo respondemos a estas necesidades sino que además se realiza una segunda tarea no menos importante y necesaria, como es la de atender, dando una formación y un puesto de trabajo a mujeres, desempleadas, migrantes en la mayoría de los casos, con necesidades urgentes, también, dándoles un trabajo de acompañamiento y servicio en la tarea de hacer la comida, limpiar la casa, ayudar en el aseo, acompañar a compras, resolución de papeleo, etc…además del acompañamiento que realizamos a la persona que se encuentra en dicha situación.

Esta doble acción cuenta además con el apoyo de técnicos de Cáritas  que trabajan para organizar estas labores y gestionar aquellas necesidades que no son atendidas por los Servicios Sociales o las distintas administraciones que deberían hacerse cargo de ello; sino también por una red de voluntarios que acompañan y hacen seguimiento tanto a estas personas mayores, solas en muchos casos, sin recursos para contratar a alguien como la de acompañar también a las trabajadoras que realizan estos servicios.

La creciente demanda de personas en esta situación hace que nos preguntemos cómo la Administración Pública demora tanto la respuesta a estas cuestiones, que son por otro lado de urgencia, ya que hablamos de personas mayores de 65 años, con ingresos mínimos, con enfermedades y falta de habilidades sociales para muchas gestiones, que no saben o no pueden: cocinar, ir al médico solos, solucionar un problema bancario, de la luz o el agua…

Muchos de ellos fallecen sin que se haya resuelto su situación, por eso queremos poner de manifiesto esta necesidad urgente, que requiere una respuesta que no se alargue indefinidamente en el tiempo…

Veo necesaria una campaña de concienciación que invite a las personas en los barrios, a los vecinos, a mirar a nuestro alrededor para detectar dichas situaciones, a ponerlas en conocimiento de los que deben dar respuesta y que no siga habiendo tantas personas vulnerables esperando meses, años… a que se les visite para valorar la atención que están demandando o que un vecino ha descubierto, o que alguien conoce de primera mano y no sabe cómo ayudar… No dejemos que esto siga sucediendo.

Una campaña bien gestionada, con números de teléfono a los que acudir y que respondan… Sensibilización para detectar los casos urgentes y tramitar de forma rápida aquellos servicios que se demanden en cada caso.

Cáritas está haciendo un gran esfuerzo no sólo económico, sino de material humano para dar respuesta a esta realidad, pero necesitamos más ayuda, más implicación.

Cada vez son más, solos, enfermos, sin recursos…

No pueden esperar... Hay que actuar ya, y es cosa de todos

 

Soledad Pérez,

Voluntaria de la Cáritas Parroquial de Anunciación de Nuestra Señora y Juan XXIII

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