Jueves, 09 Marzo 2017 13:57

Unidas por el sueño de llegar a ser lo que ellas quieran ser

El pasado 8 de marzo tuvo lugar el primer Encuentro Diocesano de los proyectos de mujer de Cáritas Diocesana de Sevilla.

Coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Mujer, un total de 150 participantes, de los trece proyectos que las Cáritas parroquiales desarrollan para la promoción de la mujer, se reunieron en los salones de la Parroquia de San José, en La Rinconada, para compartir una jornada de encuentro, formación y fraternidad.

Desde que llegaron las primeras participantes hasta que se ocuparon todas las sillas preparadas para el encuentro, el ambiente se iba llenando de muchas sensaciones: alegría, ilusión, timidez, miedo a lo desconocido, ganas…muchas ganas de encontrarse…

Todo empezó como empiezan las cosas que vienen de Dios, poniéndolo en el centro de todo lo que quedaba por venir. Desde la oración y el silencio interior en el que Él habita.

 

“Nunca dejéis de soñar”

Tras este pequeño momento, Auxiliadora González Portillo, Secretaria de Cáritas Diocesana, tomó la palabra para reflexionar sobre el papel que el hombre y la mujer han asumido dentro de la sociedad y la evolución que han tenido con el paso de los años.

“Nos queda mucho por hacer”, comentó Auxiliadora, que cuestionó a las participantes sobre el empleo de su tiempo: “¿En qué empleamos el tiempo las mujeres? ¿En qué nos gustaría emplearlo?” A este respecto, les invitó a pensar en la necesidad de dedicarse tiempo y esfuerzos en cuidarse a ellas mismas. Animó a romper las barreras establecidas por la sociedad para poder ser “personas plenas desde la libertad y las opciones que realmente queráis tomar. “Nunca dejéis de soñar”, concluyó.

 

Haciendo el camino, cumpliendo sueños

Sus palabras dieron paso al testimonio de 4 participantes de distintos proyectos de mujer. Marcelina, de la P. Jesús Obrero contó cómo el taller de alfabetización le estaba ayudando a cumplir con uno de sus principales objetivos: aprender a leer y a escribir.

Nazaret, de la misma parroquia, compartió su sueño de llegar a ser un día azafata. Hoy trabaja y se forma en el proyecto de 'Reciclado de ropa'. Ha aprendido a desarrollar habilidades de trato con el público, a organizar una tienda y a cultivar y potenciar aptitudes personales. “No paro de aprender, estoy en ello y me gustaría poder conseguirlo”, señaló.

Por su parte, Rocío, participante del 'Taller de Valores', en la parroquia de Santa Cruz de Lora del Río, expuso cómo había sido capaz de romper con muchos de los miedos y barreras que le impiden caminar en su día a día con normalidad.

Por último, Nelly, de la Rinconada, contó que estaba acudiendo al taller de costura que impartían en su Cáritas Parroquial. “Me gustaría tener en un futuro mi propia tiendecita. Además, como soy musulmana y sé cómo se hacen nuestras ropas ya tengo mi clientela, estoy muy contenta”, comentó.

 

Trabajando por la promoción de la mujer

Después de escuchar que es posible caminar hacia los sueños, dando pasos con ganas, esfuerzo e ilusión, tomaron el relevo las voluntarias de los distintos proyectos.

En 2016, alrededor de 250 mujeres participaron en los trece proyectos que trabajan por la promoción de la mujer. Alfabetización, labores, valores y el desarrollo de habilidades personales son sus principales actividades. 

Ellas fueron las encargadas de presentarlos, explicar los talleres que desarrollan y compartir la experiencia que supone en sus vidas desempeñar esta labor.

Como punto final a esta parte del encuentro, los participantes del proyecto “De la Cruz a la Luz” de la Cáritas de Lora del Río, representaron un pequeño teatro con el que habían aprendido a expresarse, a fortalecer su autoestima, y a dejar atrás la timidez y el miedo escénico. Un momento divertido que logró sacar una sonrisa a todos los presentes.

 

Flores de amor y esperanza

A continuación, se dirigieron al templo, y cada mujer recibió en sus manos un clavel rojo, como signo de la belleza, el amor y la esperanza que cada una guarda en su interior y que merecen ser mostrados al mundo. Un mundo que necesita mujeres como ellas (participantes y voluntarias) que demuestren con su lucha que es posible una sociedad más justa y digna en la que vivir.

Y el encuentro (el primero de muchos) terminó… como terminan las cosas que vienen de Dios: dando gracias por tanto dado, tanto recibido y tanto compartido.