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"Levántate y anda"

Medio centenar de voluntarios de Cáritas parroquial de San Vicente Mártir se rebelan contra la supuesta evidencia de vidas rotas y hundidas en la marginalidad. Llevan diez años saliendo al encuentro de las personas sin hogar. Son el mejor ejemplo de que no todo está perdido.


Medio centenar de voluntarios de Cáritas parroquial de San Vicente Mártir se rebelan contra la supuesta evidencia de vidas rotas y hundidas en la marginalidad. Llevan diez años saliendo al encuentro de las personas sin hogar. Son el mejor ejemplo de que no todo está perdido.


Ocho de la tarde de un día cualquiera. A esa hora se citan en la sacristía de la parroquia sevillana de San Vicente Mártir cinco personas de edades y procedencia muy dispares. Llegan escalonadamente, tras concluir sus estudios, dar por finiquitada la jornada de trabajo, dejar la cena preparada en casa y los deberes de los más pequeños atendidos. Tienen por delante una ruta nocturna por las calles de la feligresía, al encuentro de las personas que carecen de lo más elemental: un techo que les cobije, alimento y compañía. Son una pequeña representación del medio centenar de voluntarios del programa ‘Levántate y anda’, que estos días ha cumplido diez años al servicio de las personas sin hogar de las calles más cercanas a la parroquia. “No hay dos noches iguales” Saben a qué hora inician su recorrido, llevan mantas y caldo caliente para las personas que prevén encontrar a lo largo de la ruta, pero en la programación de esa noche no han consignado hora de regreso. Como ellos mismos se encargan de subrayar, “no hay dos noches iguales. Sabemos cuándo salimos pero nunca a qué hora terminamos. Ello depende –añade José María, el coordinador del programa- del tiempo que dediquemos a cada persona, y aquí mandan ellos. No hay guión, estamos en función de lo que nos quieran contar, cualquier cosa que se tercie, lo que necesiten hablar con nosotros”. Pilar, una de las voluntarias con más años de experiencia en este programa, lo explica: “sabemos que muchos nos esperan, no tienen contacto con nadie a lo largo del día, y cada noche saben que vamos a ir a su encuentro, que pueden contar con nosotros. Según el día, se desahogan y se muestran dispuestos a cambiar el rumbo de sus vidas, o se limitan a acoger el caldo caliente o la manta, sin más, cortando por lo sano cualquier amago de conversación. Lo asumimos y salimos a la calle sabiendo que nos podemos encontrar con cualquier respuesta por parte de estas personas”. Historias de vida y destinos inciertos Estos voluntarios han recibido una formación adecuada, pero se curten en una práctica que les coloca ante situaciones muy duras. Salen al encuentro de personas a las que diversos avatares han procurado un destino que no se concilia con la sociedad acomodada que reflejan las estadísticas. Cada una de ellas arrastra una historia que habla de derrotas, un pasado y una problemática que estos voluntarios de Cáritas parroquial de San Vicente tratan de encauzar. Entre éstos no faltan profesionales de la salud, abogados, maestros, terapeutas… Todos ellos aportan su conocimieNto y experiencia en una labor no exenta de dificultades. Insisten en que atienden a personas, hombres y mujeres cuyos nombres conocen, que han cruzado el umbral de la marginalidad casi sin percibirlo. Lentamente, perdiendo cada día una parte de las seguridades, de las certezas y comodidades que separan a los ciudadanos de los habituales de una periferia social de difícil encuadre. “Pensemos que cuando una persona acaba en la calle, se ha derrumbado su estructura de vida. La familia es como si no existiera, ha perdido el trabajo, no cuenta con los recursos básicos para una vida digna y rara vez consigue alguna ayuda, por mínima que sea, para subsistir de forma elemental”, comenta Marcelino Manzano, párroco de San Vicente. "Hay salida" Afortunadamente, el éxito, en forma de reinserción social, también tiene cabida en estos diez años de trabajo en la calle. “Es indispensable que la persona ponga de su parte”, destaca Juan Luis, uno de los responsables de la sección de acogida del programa ‘Levántate y anda’. En el curso de las rutas nocturnas se les propone un camino para reconducir sus vidas. Los que dan el primer paso son atendidos posteriormente en la parroquia por un grupo de diez voluntarios que analizan su situación, profundizan en las causas que les han llevado a vivir en la calle y proponen un itinerario personal de formación laboral, atención sanitaria o administrativa. “De todas formas, y hagamos lo que hagamos, si la persona no pone de su parte no hay nada que hacer. Ellos son los protagonistas de su recuperación y nosotros sólo les ofrecemos los medios para salir de la marginalidad en la que malviven”, añade Juan Luis. Se trata de un cambio muy complicado, con muchas aristas, y los expertos destacan la importancia de encontrar los puntos de apoyo social o familiar de la persona que intenta salir de la espiral negativa, lo cual no siempre es fácil. Diez años saliendo al encuentro de la persona sin hogar, y haciendo realidad cada noche el mandato evangélico de escuchar al hermano, atenderle en sus necesidades prioritarias y ofrecerle un camino de vida, dignidad y esperanza. No está todo perdido, y de ello se encargan los cincuenta voluntarios del programa ‘Levántate y anda’ que, en tiempos de crisis y pérdida de confianza en el futuro más cercano, nos reconcilian con lo mejor de la condición humana. WEB de laparroquia de San Vicente Mártir Reportaje publicado en el nº 94 de Archisevilla Digital. [Fuente: Archidiócesis de Sevilla]

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