Un verdadero cuento de Navidad

[Cáritas Europa] Esta es una historia real, pero con nombres ficticios.

Jenny llegó a Atenas desde Alemania para colaborar durante una semana en las labores de acogida en el Centro de Refugiados de Cáritas. Uno no debe esforzarse mucho para imaginar de qué manera se ha multiplicado el trabajo y cuánta ayuda se necesita en el centro con la combinación de la crisis socioeconómica que sacude el país y la afluencia masiva de migrantes.


[Cáritas Europa] Esta es una historia real, pero con nombres ficticios.

Jenny llegó a Atenas desde Alemania para colaborar durante una semana en las labores de acogida en el Centro de Refugiados de Cáritas. Uno no debe esforzarse mucho para imaginar de qué manera se ha multiplicado el trabajo y cuánta ayuda se necesita en el centro con la combinación de la crisis socioeconómica que sacude el país y la afluencia masiva de migrantes.


Llena de energía, siempre dispuesta a ayudar, a pesar del cansancio y de los dolores de cabeza provocados por la tensión y el estrés, Jenny no regateaba tiempo en escuchar a todo el que tenía algo que contar. Y así conoció a Khandan. llegada al centro desde Afganistán junto con su esposo y su hija de 2 años de edad.

Un día, durante el almuerzo, Khandan preguntó a Jenny de dónde era. Cuando Jenny le contestó que de Alemania, Khandan comenzó a llorar desesperadamente. Dos de sus hijos, de 14 y 15 años, se encontraban en Hamburgo. Se separaron del resto de la familia tras ser detenidos en la frontera de Macedonia. Mientras los padres quedaban atrás, los adolescentes lograron cruzar, se trasladaron a Hungría y consiguieron llegar finalmente a Hamburgo, donde fueron acogidos en un centro para menores no acompañados. Desde allí consiguieron contactar con Khandan para comunicarle que se encontraban a salvo.

Jenny se sintió profundamente conmovida por la tristeza y la desesperación de Khandan, pero no quiso, no pudo, prometerle nada. Así que se reservó en silencio sus intenciones y trató de consolar a Khandan en su inmenso dolor apenas como pudo, con su amabilidad habitual.

De regreso a Alemania, el único pensamiento de Jenny era encontrar a los hijos de Khandan para asegurarse de que estuvieran bien. Un mes después, Jenny contactó con el Centro para comunicar que tenía los documentos necesarios para la reunificación de la familia de Khandan.

Cuando nos llamó no podíamos entender qué nos decía. Recuerdo claramente las palabras de mi compañero hablando con ella por teléfono: '¿Cómo? ¿Qué quieres decir? ¿Qué estás diciendo?'.

¿Cómo lo consiguió? Viviendo su propia odisea. De vuelta a Alemania viajó primero a Hamburgo para encontrar a los niños. En Hamburgo consiguió localizar el centro de acogida, aunque no se encontraban allí, sino en el hospital, los dos con problemas de salud, depresión y un importante deterioro psicológico debido a la separación de sus padres. En el hospital contó al médico responsable la historia de los niños, y obtuvo de él una carta que explicaba la necesidad vital de la reunificación de la familia.

Jenny envió la documentación a Atenas, desde donde Khandan y su esposo presentaron su solicitud de reagrupación familiar. Poco tiempo después, fueron informados de que se había concedido la solicitud.

Hoy, toda la familia está reunida nuevamente. En el aeropuerto de Hamburgo, Khandan, su marido y su hija fueron recibidos no sólo por sus dos hijos, sino también por todos sus compañeros de clase y por Jenny.

No hemos podido asistir a la fiesta que organizó Jenny en Alemania, pero no nos importa. Jenny, Khadan y su familia están presentes con nosotros, en nuestro corazón. Y nos sentimos profundamente orgullosos de todos ellos.

¡Feliz Navidad!

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