¡Cuánto sufrimiento, cuánta devastación y cuánta pena!

Con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, que la Iglesia celebra el 1 de enero, Caritas Internationalis ha anunciado la realización de una campaña global por la paz en Siria. El objetivo es movilizar la conciencia ciudadana por el fin de una guerra que, tras cinco largos y penosos años, ha destruido el país, desestabilizado la región y provocado una de las mayores crisis de refugiados de las últimas décadas.

Cáritas ha sido testigo durante años de esta destrucción carente de sentido. "¡Cuánto sufrimiento, cuánta devastación, cuánta pena ha acarreado el uso de las armas en este martirizado país, especialmente entre la población civil e inerme!", denunciamos con el papa Francisco. Con él, nos hacemos eco también de la llamada de socorro del obispo de Alepo y presidente de Cáritas Siria, monseñor Antoine Audo: "¡No queremos dinero, queremos paz como condición de vida!".


Con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, que la Iglesia celebra el 1 de enero, Caritas Internationalis ha anunciado la realización de una campaña global por la paz en Siria. El objetivo es movilizar la conciencia ciudadana por el fin de una guerra que, tras cinco largos y penosos años, ha destruido el país, desestabilizado la región y provocado una de las mayores crisis de refugiados de las últimas décadas.

Cáritas ha sido testigo durante años de esta destrucción carente de sentido. "¡Cuánto sufrimiento, cuánta devastación, cuánta pena ha acarreado el uso de las armas en este martirizado país, especialmente entre la población civil e inerme!", denunciamos con el papa Francisco. Con él, nos hacemos eco también de la llamada de socorro del obispo de Alepo y presidente de Cáritas Siria, monseñor Antoine Audo: "¡No queremos dinero, queremos paz como condición de vida!".


La comunidad internacional debe respaldar las negociaciones que involucren a todas las partes de la región, sin establecer condiciones previas. El primer paso debe ser un alto el fuego significativo, con promesas concretas hechas por cada una de las partes. La paz debe surgir de la propia región y no ser impuesta desde fuera.

La comunidad internacional debe organizar las finanzas para garantizar la reconstrucción y el desarrollo, al mismo tiempo que cumplir con sus responsabilidades inmediatas para ofrecer la ayuda humanitaria que mantiene con vida a millones de personas a día de hoy.

Mientras recibimos a los refugiados con el respeto y la dignidad que merecen, debemos trabajar por una Siria a la que puedan regresar algún día.

Mensaje del presidente de Cáritas Siria y obispo de Alepo, monseñor Antoine Audo.

“Los líderes mundiales deben reconocer que no hay una solución militar en Siria, sino que dicha solución ha de venir del ámbito político. La comunidad internacional debe apoyar las conversaciones de paz con vistas a la conformación de un gobierno de unidad nacional que surja del propio país de Siria”.

“La comunidad internacional debe dejar de suministrar armamento a los grupos armados en Siria, que realiza con el pretexto de apoyar a la oposición moderada”.

“Tanto la guerra como la paz en Siria se encuentran, sin duda, en manos de las grandes potencias. Sin embargo, todos podemos contribuir a la consecución de la paz aquí. Ante todo, debemos desear sinceramente que haya paz y tener la convicción de que ésta es posible. Para ello, debemos escuchar a la población siria, que únicamente desea vivir en paz”.

“En cinco años, Siria ha pasado de ser un país hermoso y autosuficiente, rico en recursos humanos, a ser un lugar con la población esclavizada por las principales potencias mundiales y ciertas regiones como Irán y Arabia Saudí. Siria ha sido destruida, ensuciada y despojada de su belleza”.

“Ahora somos un país pobre. Hemos perdido a nuestros médicos, ingenieros, industriales, empresarips, titulados, obreros cualificados. Todos han acabado siendo pobres, tanto material como moralmente, debido a la violencia y al extremismo religioso”.

“La identidad de Siria como país no sólo se define por estos 5 años de guerra, sino por su 3.000 años de civilización, de vida en común y de cooperación entre las personas de distintos orígenes. En el pasado, Siria era fuerte y hermosa. Teniendo en cuenta la historia del país, es a esa belleza y fortaleza de vida a lo que aspiramos para el futuro”.

Publish modules to the "offcanvs" position.