Centro Amigo: un tomate, una lechuga

Un tomate, una lechugaEstos días, con los últimos y decisivos envites de la primavera, han empezado a fructificar en el huerto Centro Amigo el esfuerzo, la dedicación y el cariño invertidos por sus residentes en la labor: el primer tomate, la primera lechuga.

La labores del huerto no nos hacen labradores, pero nos desentumecen la musculatura, nos mejoran física y psicológicamente, nos llevan juntos al campo, nos ponen en relación cooperativa a unos con otros, y nos mueven a experimentar la alegría del trabajo y de los frutos de la tierra, aunque sea un poco y con la humildad de un tomate.


Un tomate, una lechugaEstos días, con los últimos y decisivos envites de la primavera, han empezado a fructificar en el huerto Centro Amigo el esfuerzo, la dedicación y el cariño invertidos por sus residentes en la labor: el primer tomate, la primera lechuga.

La labores del huerto no nos hacen labradores, pero nos desentumecen la musculatura, nos mejoran física y psicológicamente, nos llevan juntos al campo, nos ponen en relación cooperativa a unos con otros, y nos mueven a experimentar la alegría del trabajo y de los frutos de la tierra, aunque sea un poco y con la humildad de un tomate.


Las actividades de horticultura ecológica, que comenzaron hace pocas semanas, son parte de la larga lista de actividades de atención y acompañamiento de todo tipo, programadas y realizadas ante la necesidad de recuperación personal y social de las personas residentes.

Estas actividades son un excelente recurso de cara a la motivación personal y a la inclusión social, y esperamos que, como hasta ahora, sigan dando innumerables frutos.

 

 

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