Cáritas Diocesana

 

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Archivo de noticias • 11/03/14

No más muertes en las fronteras

 [Comunicado de Cáritas Diocesana de Sevilla]



El pasado 6 de febrero, fallecían 15 personas en la playa de El Tarajal, durante un intento desesperado por superar la fortificación fronteriza de la ciudad de Ceuta.

Ante las trágicas consecuencias del suceso, que devuelven con toda crudeza al centro del interés social y político la dramática realidad de las personas migrantes en la Frontera Sur de la Unión Europea, desde Cáritas Diocesana de Sevilla deseamos manifestar nuestro dolor por esta pérdida irreparable de vidas humanas; y expresar el deseo de que, de alguna manera, nuestro afecto, nuestro aliento y nuestra cercanía puedan llegar a los familiares y amigos de los fallecidos.

La tragedia de El Tarajal se añade a otras que han golpeado recientemente nuestras conciencias, nuestros corazones y nuestras seguridades. Como la de la isla de Lampedusa, donde cientos de personas perdieron la vida en medio de una incomprensible descoordinación de los procedimientos de salvamento marítimo. O como la del desierto de Níger, donde decenas de personas -entre ellas madres y niños de corta edad- perecieron atrozmente de sed mientras buscaban una ruta hacia Europa.

Ninguna es nueva ni constituye un hecho aislado. Todas son realizaciones de un proceso histórico permanente, que se reproduce desde hace décadas con la obstinación y la violencia que imponen los esfuerzos humanos desesperados Un proceso histórico y humano, sometido a condiciones sociales y políticas que, bajo la bandera del pragmatismo y el realismo, preservan la desigualdad, y ahogan y destierran inaceptablemente cualquier alternativa humanizadora, hasta convertir el camino de esperanza de cientos de miles de personas en un largo recorrido de sufrimiento, de opresión y de muerte.

Asumiendo la llamada del papa Francisco a no ceder ante la "globalización de la indiferencia", tampoco nosotros queremos permanecer impasibles y silenciosos ante la vulneración de los derechos humanos en la Frontera Sur de la Unión Europa. Nos sumamos por ello a las voces que apelan a la necesidad urgente de reconstruir y humanizar las políticas de fronteras desde el respeto a la dignidad y los derechos de las personas, especialmente de las más vulnerables y las que se encuentran en peligro. Reclamamos a las autoridades la priorización de las labores de socorro, de asistencia y protección de las personas necesitadas frente a las medidas coercitivas. Pedimos a los gobiernos la promulgación de leyes justas que favorezcan la integración y no consumen la segregación de los inmigrantes en el acceso a los derechos sociales. Y demandamos a los estados de la Unión un compromiso eficaz de cooperación al desarrollo, la paz y la democracia en los países africanos y de Oriente Medio, así como un política "global" que aborde en profundidad las causas generadoras de las migraciones.

Junto a ello, en Cáritas Diocesana reafirmamos hoy nuestras opciones por la acogida y la hospitalidad, que no sólo brotan de nuestra conciencia histórica y social, ni sólo de nuestra sensibilidad humana, sino de nuestra experiencia de fe, de las exigencias del Evangelio y de las enseñanzas de nuestro Maestro y Señor, que un día nos juzgará también por lo que hayamos hecho con los extranjeros (Mt 25).

Estas opciones son compartidas de modo inequívoco por la Iglesia, que asume su condición de peregrina, su vocación misionera y de universalidad; ha luchado y sigue luchando por los derechos de los migrantes; se pone de su parte; mantiene abiertas sus puertas; comparte con ellos lo que tiene; y vive, experimenta y anuncia su llegada como un motivo de alegría y de enriquecimiento de su vida y de su fe.

Son opciones transmitidas en la realidad de los hechos, como demuestra el testimonio de muchas de nuestras comunidades parroquiales, verdaderos espacios de encuentro y fraternidad de los pueblos. Y también en las palabras, como certifican las orientaciones pastorales de nuestros obispos, cuyas declaraciones -certeras, directas y contundentes- han iluminado y alentado durante los últimos años nuestras acciones a favor de la acogida, la defensa de los derechos humanos y sociales de las personas migrantes, el bien común y la justicia social.

Especialmente en este momento de crisis económica y social, que está repercutiendo de forma especialmente severa sobre el colectivo de inmigrantes, mientras se endurecen sus condiciones de vida con la incidencia de las políticas de recortes de derechos sociales y la emergencia de las actitudes y discursos xenófobos, reafirmamos nuestro compromiso institucional por la acogida de las personas migrantes que llegan a nuestra diócesis, por la búsqueda de vías de integración e incoporación social, y por la renovación y la actualización de nuestros dispositivos y proyectos. 

Como parte de la Frontera Sur de la UE, expresamos nuestro apoyo y alentamos a los compañeros y amigos de las Cáritas diocesanas, de las Cáritas parroquiales y de las organizaciones eclesiales que vienen soportando de forma directa las consecuencias -nefastas, mortíferas y dramáticas- de las vigentes políticas migratorias y de control de fronteras. Y transmitimos también este apoyo a todas las personas y organizaciones que, desde la buena fe y la sensibilidad social y humana, conocen el sufrimiento de las personas migrantes, las asisten y luchan por sus derechos.

Animamos a todos nuestros voluntarios y colaboradores a participar en los gestos y actos públicos de carácter pacífico que se convocan estos días en defensa de los derechos de las personas migrantes.

Y con el papa Francisco, pedimos a Santa María, protectora de los migrantes y de los itinerantes, que asista con cuidado maternal a los hombres, mujeres y niños obligados a escapar de sus propias tierras en busca de un futuro y de esperanza. Y que el encuentro con nosotros y con nuestros pueblos, no se transforme en causa de nuevas y más pesadas esclavitudes y humillaciones para ellos. 

Sevilla, 25 de febrero de 2014.

Cáritas Diocesana de Sevilla.
Departamento de Comunicación
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Archivo de noticias • 11/03/14
No más muertes en las fronteras

 [Comunicado de Cáritas Diocesana de Sevilla]



El pasado 6 de febrero, fallecían 15 personas en la playa de El Tarajal, durante un intento desesperado por superar la fortificación fronteriza de la ciudad de Ceuta.

Ante las trágicas consecuencias del suceso, que devuelven con toda crudeza al centro del interés social y político la dramática realidad de las personas migrantes en la Frontera Sur de la Unión Europea, desde Cáritas Diocesana de Sevilla deseamos manifestar nuestro dolor por esta pérdida irreparable de vidas humanas; y expresar el deseo de que, de alguna manera, nuestro afecto, nuestro aliento y nuestra cercanía puedan llegar a los familiares y amigos de los fallecidos.

La tragedia de El Tarajal se añade a otras que han golpeado recientemente nuestras conciencias, nuestros corazones y nuestras seguridades. Como la de la isla de Lampedusa, donde cientos de personas perdieron la vida en medio de una incomprensible descoordinación de los procedimientos de salvamento marítimo. O como la del desierto de Níger, donde decenas de personas -entre ellas madres y niños de corta edad- perecieron atrozmente de sed mientras buscaban una ruta hacia Europa.

Ninguna es nueva ni constituye un hecho aislado. Todas son realizaciones de un proceso histórico permanente, que se reproduce desde hace décadas con la obstinación y la violencia que imponen los esfuerzos humanos desesperados Un proceso histórico y humano, sometido a condiciones sociales y políticas que, bajo la bandera del pragmatismo y el realismo, preservan la desigualdad, y ahogan y destierran inaceptablemente cualquier alternativa humanizadora, hasta convertir el camino de esperanza de cientos de miles de personas en un largo recorrido de sufrimiento, de opresión y de muerte.

Asumiendo la llamada del papa Francisco a no ceder ante la "globalización de la indiferencia", tampoco nosotros queremos permanecer impasibles y silenciosos ante la vulneración de los derechos humanos en la Frontera Sur de la Unión Europa. Nos sumamos por ello a las voces que apelan a la necesidad urgente de reconstruir y humanizar las políticas de fronteras desde el respeto a la dignidad y los derechos de las personas, especialmente de las más vulnerables y las que se encuentran en peligro. Reclamamos a las autoridades la priorización de las labores de socorro, de asistencia y protección de las personas necesitadas frente a las medidas coercitivas. Pedimos a los gobiernos la promulgación de leyes justas que favorezcan la integración y no consumen la segregación de los inmigrantes en el acceso a los derechos sociales. Y demandamos a los estados de la Unión un compromiso eficaz de cooperación al desarrollo, la paz y la democracia en los países africanos y de Oriente Medio, así como un política "global" que aborde en profundidad las causas generadoras de las migraciones.

Junto a ello, en Cáritas Diocesana reafirmamos hoy nuestras opciones por la acogida y la hospitalidad, que no sólo brotan de nuestra conciencia histórica y social, ni sólo de nuestra sensibilidad humana, sino de nuestra experiencia de fe, de las exigencias del Evangelio y de las enseñanzas de nuestro Maestro y Señor, que un día nos juzgará también por lo que hayamos hecho con los extranjeros (Mt 25).

Estas opciones son compartidas de modo inequívoco por la Iglesia, que asume su condición de peregrina, su vocación misionera y de universalidad; ha luchado y sigue luchando por los derechos de los migrantes; se pone de su parte; mantiene abiertas sus puertas; comparte con ellos lo que tiene; y vive, experimenta y anuncia su llegada como un motivo de alegría y de enriquecimiento de su vida y de su fe.

Son opciones transmitidas en la realidad de los hechos, como demuestra el testimonio de muchas de nuestras comunidades parroquiales, verdaderos espacios de encuentro y fraternidad de los pueblos. Y también en las palabras, como certifican las orientaciones pastorales de nuestros obispos, cuyas declaraciones -certeras, directas y contundentes- han iluminado y alentado durante los últimos años nuestras acciones a favor de la acogida, la defensa de los derechos humanos y sociales de las personas migrantes, el bien común y la justicia social.

Especialmente en este momento de crisis económica y social, que está repercutiendo de forma especialmente severa sobre el colectivo de inmigrantes, mientras se endurecen sus condiciones de vida con la incidencia de las políticas de recortes de derechos sociales y la emergencia de las actitudes y discursos xenófobos, reafirmamos nuestro compromiso institucional por la acogida de las personas migrantes que llegan a nuestra diócesis, por la búsqueda de vías de integración e incoporación social, y por la renovación y la actualización de nuestros dispositivos y proyectos. 

Como parte de la Frontera Sur de la UE, expresamos nuestro apoyo y alentamos a los compañeros y amigos de las Cáritas diocesanas, de las Cáritas parroquiales y de las organizaciones eclesiales que vienen soportando de forma directa las consecuencias -nefastas, mortíferas y dramáticas- de las vigentes políticas migratorias y de control de fronteras. Y transmitimos también este apoyo a todas las personas y organizaciones que, desde la buena fe y la sensibilidad social y humana, conocen el sufrimiento de las personas migrantes, las asisten y luchan por sus derechos.

Animamos a todos nuestros voluntarios y colaboradores a participar en los gestos y actos públicos de carácter pacífico que se convocan estos días en defensa de los derechos de las personas migrantes.

Y con el papa Francisco, pedimos a Santa María, protectora de los migrantes y de los itinerantes, que asista con cuidado maternal a los hombres, mujeres y niños obligados a escapar de sus propias tierras en busca de un futuro y de esperanza. Y que el encuentro con nosotros y con nuestros pueblos, no se transforme en causa de nuevas y más pesadas esclavitudes y humillaciones para ellos. 

Sevilla, 25 de febrero de 2014.

Cáritas Diocesana de Sevilla.
Departamento de Comunicación
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