Cáritas Diocesana

 

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Archivo de noticias • 30/12/14

"Ojalá suba el PIB; pero lo que tiene que subir es el empleo"

[Entrevista de José Félix Machuca a Mariano Pérez de Ayala. ABC de Sevilla, 29/12/2014.]

Pasó por la ideología, por la política y ahora todo parece indicar que sus compromisos de servicio a la sociedad pasan y se quedan en Cáritas. Es director de Sevilla. Y cuenta cosas como éstas...

P: Dígame: ¿está ahora más en contacto con lo que pasa ahí afuera, en las calles, que cuando era político?

R: Yo en política nunca me olvidé de pisar la calle. Ahora no es que la pise, es que la calle, la gente, la realidad está siempre presente en todo lo que hago.

P: Resulta muy duro pensar que no lleguen determinados gritos de la exclusión a la política. A pesar de la desesperación. ¿O llegan y no se sabe qué hacer?

R: La política se fue alejando cada vez más de la gente, sobre todo de la gente que sufre pobreza o exclusión. Si pisaran más los barrios y la calle, no hubiesen ocurrido muchos de los males que padecemos.

Archivo de noticias • 30/12/14
"Ojalá suba el PIB; pero lo que tiene que subir es el empleo"

[Entrevista de José Félix Machuca a Mariano Pérez de Ayala. ABC de Sevilla, 29/12/2014.]

Pasó por la ideología, por la política y ahora todo parece indicar que sus compromisos de servicio a la sociedad pasan y se quedan en Cáritas. Es director de Sevilla. Y cuenta cosas como éstas...

P: Dígame: ¿está ahora más en contacto con lo que pasa ahí afuera, en las calles, que cuando era político?

R: Yo en política nunca me olvidé de pisar la calle. Ahora no es que la pise, es que la calle, la gente, la realidad está siempre presente en todo lo que hago.

P: Resulta muy duro pensar que no lleguen determinados gritos de la exclusión a la política. A pesar de la desesperación. ¿O llegan y no se sabe qué hacer?

R: La política se fue alejando cada vez más de la gente, sobre todo de la gente que sufre pobreza o exclusión. Si pisaran más los barrios y la calle, no hubiesen ocurrido muchos de los males que padecemos.

 

—Dígame el caso humano que más le ha impactado en estos años y que vivió en primera persona.

—El tener que ayudar desde Cáritas a una profesional que había conocido y tratado en otras circunstancias, por supuesto mucho mejores. Ayudarle sobre todo a que superase su situación de desesperación y de derrota.

—Los informes de Cáritas cada vez pesan más en la opinión; y los políticos los esperan cruzando los dedos. ¿Protestan mucho por lo bajini?

—Y no sólo por lo bajini. También a veces intentan presionar antes de su publicación. Pero deben entender que son datos solventes y que lo que queremos no es criticar, sino sobre todo ayudar a que las cosas mejoren.

—A veces pienso que el informe FOESSA actúa sobre la política como un informe de una agencia de riesgos sobre el inversor y la economía...

—Hombre, creo que les puede ayudar a elegir y gobernar mejor y para todos. Ponemos de relieve lo que funciona mal, pero también subrayamos lo que va bien. La política es elegir y nosotros queremos ayudarles a que elijan bien.

—En el último informe de Cáritas se habla de la desigualdad galopante que se genera en nuestra sociedad...

—Eso es algo evidente. Si ya en la época de bonanza nuestro sistema productivo apenas corregía las desigualdades, hoy vivimos en una sociedad cada día más dual y con desigualdades más acusadas.

—E incluso esos informes han llegado a subrayar que el trabajo, para muchos que lo tienen, ha dejado de ser una garantía de inclusión social.

—Los niveles de precariedad y la bajada de los salarios han producido eso que dices, hoy tener un trabajo no es garantía de integración. Aunque la peor lacra sigue siendo no tenerlo.

—En cambio, fíjese lo que dijo Rajoy en América: que en 2015 el PIB subirá dos puntos...

—Como dice mi hijo, el hombre «se está motivando». En serio, ojalá suba el PIB, pero lo importante es que suba el empleo y no recortemos las políticas sociales.

—A lo peor la pregunta es quién se beneficia de la subida, ¿no?

—A mí lo que me gustaría es que se beneficiasen los que lo están pasando peor y no, como ocurre casi siempre, que son los que más tienen los que nunca sufren la crisis y algunos hasta se benefician de ella.

Hagan lío.

Tiene el corazón repartío en Sevilla y Granada. En la capital nazarí vivió doce años y es, para el director de Cáritas Sevilla, el lugar donde habitan las emociones y halla la paz. En Sevilla sobrevive al miarmismo, al mejormundismo y al riapitaismo. Ismos todos que no forman parte de lo que entiende por vanguardia local. Persigue las mañanas silenciosas, quietas y tempraneras de los domingos locales. Y corre de las bullas como si fuera inspector de Hacienda. Sólo se encuentra a gusto con la de un viernes a las dos de la mañana entre Resolana y Feria. Pero eso no es bulla. Sino una embajada de la gloria. En Cáritas asegura que conecta con lo mejor de la especie humana, gente que desde el anonimato lo da todo. Sevillón, lorquiano y solidario, dice que Sevilla lleva cuatro siglos de un ombliguismo intratable. Y recomienda para salir del ensueño hacerle caso al Papa Francisco: «salgan fuera y hagan lío...».

—El Rey Felipe VI ha dado por sentado que el crecimiento debería ser más distributivo. Imagino que piensa lo mismo...

—El problema no es tanto el crecimiento sino el reparto de la riquieza. Lo que no puede ser es que cuando se crece no se corrijan las desigualdades y cuando estamos en recesión recortamos sobre todo el gasto social.

—Por cierto, ya que hablamos de política... ¿Cómo son las relaciones entre Cáritas (Iglesia) y la Junta?

—Con Cáritas existe una relación buena. Pero, como ha dicho el presidente de Cáritas Andalucía, hemos de pasar de las buenas palabras a los hechos. Palabras y discursos hay muchos; obras concretas, menos...

—Pero se sigue apreciando que hay en la Junta protagonistas que ven en la Iglesia un adversario y no a una institución que colabora apreciablemente en asuntos sociales y salud, por ejemplo.

—Mira: hay algunos en determinadas fuerzas políticas que no han aprendido ni entienden el principio de subsidiariedad. Sólo desde un tejido social fuerte, lugar donde se sitúan la Iglesia y otras muchas organizaciones, podremos construir una sociedad más justa y mejor.

 




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