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A las once de la mañana de un soleado Viernes de Dolores, la cofradía del Centro de Educación Especial San Pelayo ponía su Cruz de Guía en la calle. Todo estaba más que preparado. Los jóvenes costaleros se persignaban antes de hacer la primera 'levantá', que en esta ocasión, y en los tres pasos, ha ido dedicada con cariño a dos alumnos que este año disfrutarán la Semana Santa desde la Casa del Padre.
Acólitos, chicas vestidas de mantila, la Fe, la Verónica, los capataces, hasta el "aguaó". No ha faltado nada. Y es que llevaban más de un mes ensayando, preparando sus vestidos y esperando con ilusión a que se corriese la cortina que cubría la capillita montada para la ocasión.
Padres, amigos, hermanos y los vecinos de Santa Clara han salido a la calle para acompañar a este cortejo tan especial.
Especial porque han abierto, un años más, las puertas de la Semana Santa de Sevilla, evangelizando desde la sencillez, la ilusión y el testimonio, la piedra angular de nuestra fe: un Dios que ama hasta el extremo y que está más cerca de los sencillos y limpios de corazón. Un Hijo que es Perdón, que proclama la Paz y se abandona a la voluntad del Padre. Y una Madre que siempre permanece desde el silencio y el Amor.
Ojalá vivamos desde hoy y hasta el Domingo de Resurrección una Pascua como la que los alumnos del Centro San Pelayo y los miembros de la Asociación 'Niños con amor' nos han transmitido hoy.
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