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A los 10 años, Iqbal conoció a Ehsan Khan, un luchador contra el trabajo esclavo, fundador de Bhatta Mazdoor Mahaz, sindicato de trabajadores de las fábricas de ladrillo, que constituían otro de los focos de trabajo esclavo. Con él, aprendió a reconocer sus derechos y a denunciar la situación de los niños tejedores de alfombras. En 1993 era ya un líder infantil que denunciaba las condiciones laborales, los horarios y el régimen de esclavitud que padecen los niños trabajadores en algunos telares de alfombras; y comenzó a ser oído por numerosas asociaciones humanitarias.
El 16 abril de 1995, con apenas 12 años, Iqbal fue asesinado a tiros cerca de Lahore, convirtiéndose en símbolo dramático de la lucha contra la explotación infantil.
400 millones de niños trabajadores y 10 millones de esclavos
Actualmente, existen más de 400 millones de niños trabajadores en el mundo, gran parte de los cuales realizan trabajos peligrosos y sirven productos de consumo al "primer mundo". De ellos, casi 10 millones lo hacen en condiciones de esclavitud: bajo diversas formas -trata, explotación sexual, trabajo forzoso por endeudamiento, trabajo forzoso en las minas y en la agricultura, niños soldados, matrimonios infantiles, esclavitud doméstica-; atrapados en las peores formas de trabajo ilegal, degradante y peligroso; y sometidos con frecuencia a actos y condiciones sobreañadidos de violencia.
La esclavitud infantil sigue siendo un fenómeno actual en países como la India o Afganistán, donde niños y niñas trabajan en la industria del ladrillo transportando pesada cargas, mientras los hombres alimentan el fuego. Los dueños de los hornos reclutan a los niños entre las familias humildes, a las que prestan dinero para la asistencia médica o la celebración de un funeral, bajo intereses desorbitados que perpetúan la deuda, que pasa de padres a hijos. También hay esclavitud infantil en Brasil, donde los esclavos hacen el carbón usado en la fabricación de acero para automóviles y otras piezas de maquinaria. O en Myanmar (Birmania), donde son empleados en la cosecha de caña de azúcar y otros productos agrícolas. En China, los niños esclavos preparan explosivos y fuegos de artificio utilizados en la pirotecnia, mientras que Sierra Leona se surte de esclavos para extraer diamantes de las minas. En la República Democrática del Congo, miles de niños son esclavizados y explotados en la extracción de casiterita y coltán, elementos indispensables para nuestros PCs, mp3 o teléfonos móviles. Se calcula que en Benin y Egipto alrededor de un millón de niños son forzados a trabajar en el sector algodonero, porque son más baratos y obedientes que los adultos y tienen la estatura idónea para inspeccionar las plantas de algodón. En Costa de Marfil, miles de niños recogen las semillas del cacao que se exportan para la elaboración del chocolate.
En el 16 de abril, Día Mundial contra la Esclavitud Infantil, recordamos con el papa Francisco:
“Decenas de millones de niños, escuchad bien ¡eh!, decenas de millones de niños, están obligados a trabajar en condiciones degradantes, expuestos a formas de esclavitud y explotación, así como a los abusos, los malos tratos y la discriminación. Espero sinceramente que la comunidad internacional pueda ampliar la protección social de los menores para erradicar este flagelo de los niños. Renovemos todos nuestro empeño, en particular las familias, para garantizar a cada niño y niña la salvaguardia de su dignidad y la posibilidad de un crecimiento sano. Una infancia serena permite a los niños mirar con confianza a la vida y el futuro".
POR LOS DERECHOS, LA SEGURIDAD Y LA PROTECCIÓN LEGAL Y SOCIAL DE LOS NIÑOS Y NIÑAS DE TODO EL MUNDO.
NO AL TRABAJO ESCLAVO, NO AL TRABAJO INFANTIL.

