Nuestras noticias
Ahí, de la mano de cada uno, codo con codo, hemos podido reconocerla como compañera y amiga, sirviendo a los pobres y en ellos al Señor, animando y acompañando el desarrollo de Cáritas, participando en los momentos de experiencia comunitaria.
Con la tristeza por su temprana partida a la Casa del Padre, mandamos un fuerte abrazo a su familia, a su amigos, a su equipo y a su comunidad parroquial; y pedimos por ella y por todos al Señor, seguros como estamos de que ya habrá sido llamada bendita.
Reproducimos a continuación sendas notas de sus compañeros de equipo y de Ezequiel Méndez leídas durante la celebración de la Eucaristía del pasado domingo:
La Liturgia de hoy nos interpela a todos a ser profetas en medio de este mundo. Hoy, Domingo de Cáritas, hemos echado de menos la presencia de Manoli, mujer profeta en medio de nosotros que vivió el servicio a los demás como don de Dios, y que ya hoy está en los brazos del Padre Dios.
El momento del comunicado de Caritas era suyo, porque era la mejor interlocutora entre el grupo de Caritas y la comunidad parroquial. No necesitaba de papeles escritos, lo que salía de su boca le brotaba del corazón, porque fue una mujer que creía en lo que decía y hacia.
Ella ha sido un pilar fuerte entre nosotros y en nuestro barrio. El Amor ha sido el estandarte de su vida, amaba a las personas, y muy especialmente a los más débiles y sencillos, y los amaba de verdad, en su integridad, en lo que eran; sabia de sus necesidades materiales, de sus carencias, pero no se quedaba ahí, su amor, su entrega servidora y compromiso, la llevaban machaconamente a hacernos ver y hacerles ver y creer que no podían estar siempre viviendo de la caridad. Trabajaba en la promoción de las personas, y les hacía ver cada miércoles en la acogida, desde la escucha y el cariño que les profesaba, que ellos eran los verdaderos constructores de sus vidas, les hablaba de la dignidad y el respeto que toda persona tiene por el hecho de ser persona.
Mujer creyente y comprometida: madre, esposa, abuela, amiga de sus amigos y gran trabajadora por el Reino de Dios y su justicia. ¡¡Manoli siempre vivirás entre nosotros!!
Nunca pensé que un día estaría aquí dando gracias a Dios Padre por la vida que hemos compartido con nuestra querida Manoli Fidalgo. Pero el Señor así lo ha querido y aquí estamos prestos a cumplir su voluntad, paradójicamente en este Domingo en que celebramos el Domingo de Cáritas.
A Manoli la he conocido como voluntaria de Cáritas y especialmente en los años en los que estuvimos trabajando juntos en la Vicaría 2 de Sevilla, ella como responsable arciprestal de La Corza Pino-Montano y yo como responsable de vicaría.
Fueron en esos años cuando compartí con Manoli todo los que nos unía, que no era poco: la Fe, la Esperanza, y la Caridad. Nuestro trabajo, nuestros anhelos, nuestros problemas, hicieron que entre nosotros se estrecharan los lazos de la amistad y del afecto.
Cuando el jueves visitaba a Manoli, después de enterarme de ue estaba enferma y grave, recordamos esos tiempos y especialmente un acontecimiento muy importante en la vicaría II, como fue la celebración del XIV Encuentro de Voluntarios, bajo el titulo de “Los voluntarios somos semilla de esperanza”. Fue un encuentro muy elaborado, en el que Manoli tuvo una participación muy activa, ya que en un momento de la celebración, Manoli nos dio su testimonio de vida y de fe. He estado buscando ese documento pero no lo he encontrado. ¡Qué lástima! Porque podríamos haber oído cuáles eran sus sentimientos y su profunda fe.
Hoy sólo os puedo traer un breve resumen: “Manoli vivía su voluntariado en Cáritas como un compromiso más allá de su ser Iglesia, llevándolo a otros ámbitos de su vida personal”. De ello sois testigos seguros vosotros, sus hijos y familiares y todos los voluntarios de Cáritas de la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes.
Yo sólo puedo decir que Manoli fue una mujer muy trabajadora y luchadora; con las ideas claras; y sobre todo con fuertes convicciones religiosas y creyente en Jesús de Nazaret. Se sentía miembro activo de la Iglesia y comprometida con los pobres y necesitados de su barrio, los predilectos del Padre, como muy bien sabemos.
Como se reflexionaba en aquel encuentro al que me refería, no sé cómo ni cuándo Manoli recibió la llamada del Señor para ser voluntaria de Cáritas. Lo que sí sé es que cuatro corazones unidos por la cruz del Resucitado conforman nuestro logotipo. Todos sabemos cuál es la misión del corazón: recibir y bombear; recoger y distribuir; aceptar y alimentar. Así es el corazón de un voluntario de Cáritas, así es y así ha sido el corazón de Manoli. Corazón generoso, más preocupado por los otros que por ella misma, y dispuesto a multiplicarse cuando la situación lo requería.
Bendito sea Dios por este corazón atento, vigilante y entregado para el bien y la vida de los demás.
Bendito sea Dios que creó a Manoli con este corazón tan grande para amar.
Gracias Padre. Gracias Manoli por ser como fuiste: sembradora de semillas de esperanza, allí donde estabas.
Siempre vivirás en nuestros corazones, al igual que en la casa del Dios Padre. Descansa en Paz.

