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El proyecto y el trabajo del voluntariado está organizado en diversas líneas de intervención: rutas, acogida-acompañamiento, formación, logística (mantas, caldos...) y tareas administrativas. Las parroquias de San Joaquín, Los Remedios y Sagrados Corazones dan soporte al proyecto como referentes de las rutas, las labores de acogida y la celebración de reuniones de los equipos.
Durante esta primera fase, las rutas se están realizando los lunes y los viernes, a la expectativa de la realidad que se va encontrando, tanto en número de personas como de su ubicación. La acogida de las personas atendidas en ruta y la formación de voluntarios nuevos que se incorporen al proyecto se programarán próximamente.
El proyecto se plantea con la idea de consolidar sus distintos ámbito de intervención, dando prioridad -en palabras de sus promotores- "al objetivo de que las personas con las que se contacte sean escuchadas, tratadas y respetadas". "Las estadísticas -añaden- sostienen que les cuesta salir, posiblemente porque nos hemos olvidado de sus referencias sociales como nombre, edad, origen o profesión, y han pasado a formar parte del genérico por el que se les nombra, han llegado a ser invisibles, más que como concepto o categoría social".
Emaús inicia su recorrido con el referente de otros proyectos similares ya consolidados en nuestra Cáritas, los proyectos Levántate y Anda, de la Cáritas de San Vicente, y Lázaro, de la Cáritas de San Sebastián. La experiencia de ambos aporta a Emaús "la capacidad ofrecer una relación cercana y concreta con los que sufren, desmontando prejuicios sociales para que aparezcan los aspectos personales que suelen ocultarse al hablar de un colectivo excluido".
"Hemos comenzado el camino hacia ellos. No será fácil entrar en el diálogo necesario para entender la situación o las dudas de cada uno de ellos y para encontrar que a lo mejor, hay expectativas y se vislumbra esperanza".
"Este desafío requiere profundidad, atención a la vida, sensibilidad espiritual. Como dice el Papa Francisco sobre el pasaje evangélico que da nombre a este proyecto 'Emaús': «Que nuestra comunicación sea aceite perfumado para el dolor y vino bueno para la alegría. Que nuestra luminosidad no provenga de trucos o efectos especiales, sino de acercarnos, con amor y con ternura, a quien encontramos herido en el camino». Jesús no dejó a los discípulos camino de Emaús. Se mostró de la forma más cotidiana y más sencilla, uno más. Ellos escucharon sus palabras de que a veces su camino no son los nuestros y los atrajo a la cena para que lo reconocieran. Recuperaron la esperanza.
"Estas son las herramientas fundamentales del Proyecto Emaús: la sonrisa, la escucha y la atención".

