Nuestras noticias
El Centro Mary Ward de Sevilla nace de una propuesta que nos hicieron las religiosas del IBVM a unos grupos de laicas que nos reuníamos en los Círculos de Mary Ward para crecer en oración bajo la espiritualidad ignaciana y el carisma de nuestra fundadora.
Surgió ante la urgencia inicial de la guerra de Ucrania en 2022: las religiosas disponían de un piso vacío y se pensó en ponerlo al servicio de ellos, pero aquello no funcionó como esperábamos.
Comenzamos un proceso de formación del voluntariado, búsqueda de financiación y mejora de la vivienda. Tuvimos tiempo de discernimiento personal y en comunidad, visitando y conociendo varias entidades de acogida, y finalmente tuvimos la suerte de conocer el Proyecto Nazaret de Cáritas, donde sí encontramos el modelo que queríamos tener como referente.
Trabajamos juntas preparando y madurando el proyecto para finalmente firmar un convenio entre Cáritas Diocesana de Sevilla, el IBVM y la Fundación Kambia (Centro Mary Ward Sevilla), que nos permitió comenzar nuestro modelo de acogida en enero de 2023, siempre de la mano y gracias al apoyo de todo el equipo técnico y humano del Proyecto Nazaret.
Nuestro modelo de acogida tiene como objetivo el acompañamiento de mujeres migrantes, con o sin hijos. Queremos que el Centro sea para ellas su casa: un lugar donde descansar y convivir, un espacio seguro y cálido, formando una comunidad que pueda servirles de apoyo y referencia para la inserción laboral y social ya iniciada con Cáritas. Esto nos está haciendo crecer como comunidad y como personas. Acompañar en su día a día más cotidiano a estas mujeres nos ha permitido conocerlas a ellas, a sus hijos, sus vidas, resituando también las nuestras y preguntándonos qué estamos haciendo para que migrar sea hoy día tan difícil. Migrar también es abrir una puerta a la esperanza, y nosotras confiamos en que nuestra acogida ayude a abrir esa puerta.
Desear ser una comunidad de acogida amorosa nos enfrenta también a retos diarios, variados: unos más fáciles y otros que nos han costado asumir y afrontar, incluso nos han llevado en algunos momentos de desesperanza a replantearnos las bondades del proyecto, a dudar de nuestras capacidades e incluso de la validez de lo que estábamos haciendo.
Y aquí es donde toma valor el hacer con otros: como voluntarias no estamos solas, nos sentimos acompañadas en nuestro día a día por el equipo humano del Proyecto Nazaret, en quienes confiamos plenamente y que son nuestro primer referente ante situaciones complejas con las que nos vamos encontrando. Son ellos, desde su experiencia y profesionalidad, quienes nos animan y enseñan a seguir confiando, mirando hacia delante.
Estamos aprendiendo que las decisiones de cada una de estas personas son suyas, y podemos no compartirlas, no entenderlas, pero nosotras estamos para acompañarlas e intentar facilitarles su día a día. Somos una etapa en la vida de ellas, y confiamos en que cuando salen del Centro Mary Ward no lo hacen igual que cuando llegaron.
En el Proyecto Nazaret se vive el reto que nos hizo el papa Francisco y que luce en sus paredes al entrar: acoger, proteger, promover e integrar, verbos que nosotras también, desde nuestro Centro Mary Ward Sevilla, queremos conjugar, intentando dar cada día nuestra pequeña respuesta al desafío que como sociedad tenemos.
Que abramos puertas a la esperanza y que esta esperanza pueda transformar la realidad de estas personas.


