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 Cáritas Diocesana de Sevilla llama a la solidaridad ciudadana ante el aumento de las demandas de ayuda.

El relator especial de la ONU conoce de cerca los problemas de exclusión social de Sevilla

El Relator especial de la ONU sobre Pobreza Extrema y Derechos Humanos, Philip Alston, estuvo reunido el pasado viernes 31 de enero con una representación de los participantes en los programas sociales de Cáritas Diocesana de Sevilla para conocer mejor la realidad de las personas situación de exclusión social y que sufren una protección social inadecuada.
 

El Relator especial de la ONU sobre Pobreza Extrema y Derechos Humanos, Philip Alston, estuvo reunido el pasado viernes 31 de enero con una representación de los participantes en los programas sociales de Cáritas Diocesana de Sevilla para conocer mejor la realidad de las personas situación de exclusión social y que sufren una protección social inadecuada.
 

 
Emoción, sensaciones, experiencias… todos los participantes que se dieron cita con el Relator y su equipo abrieron sus sentimientos para mostrar la realidad por la que han atravesado o atraviesan, que va desde la falta de trabajo hasta no poder acceder a Servicios Sociales o, si lo hacen, estos son escasos para poder afrontar cada mes.
 
Los testimonios hablaban de experiencias reales, las propias de los participantes que cuentan con un perfil de vulnerabilidad. Aunque lo ideal sería que “no existieran estos problemas, la realidad es que existen y hay que intentar de buscar soluciones”, comentó Pedro Ruiz Morcillo, secretario general de Cáritas Diocesana de Sevilla. De esta manera, algunos de los relatos fueron:
 
  • “Es doloroso trabajar cuando las horas están mal pagadas. Con dos hijos, uno de 18 y otro de 23 años, llegar a final de mes se hacía difícil y me encontraba perdida. Por suerte, gracias a Cáritas pude hacer un curso que me ha permitido adquirir habilidades para poder avanzar”.
  • “Mi marido y yo tenemos estudios universitarios, tenemos dos hijos pequeños, estamos desempleados y con la hipoteca que tenemos no llegamos a final de mes. El alquiler social no nos ayuda, nos obligan a dejar nuestra casa y vivir en otra por la que tenemos que pagar más”.
  • “Vine de Guinea sin nada y en España me declararon mayor de edad. A la hora de solicitar mi documentación, la Fiscalía o no me contestaba o no me daba respuestas para solucionar mi situación de irregularidad. Afortunadamente, di con Cáritas que me está ayudando, he podido terminar mis estudios y estoy haciendo un módulo de Energías Renovables”.
  • “Tengo un trabajo a media jornada, cobro 400 euros, tengo un niño chico y no cuento con ninguna ayuda social. Si no fuera por Cáritas, no podría pagar la casa en la que me encuentro”.
  • “Es difícil llegar a final de mes cuando tienes hijos, cobras 400 euros y tienes un alquiler de 350 y es el único ingreso que entra en casa”.
  • “Soy víctima de violencia de género. Me tuve que ir de casa con lo puesto y con mis dos hijos porque mi marido quería matarnos hace tres años. Necesito un trabajo, porque sin ayudas y cobrando 400 euros, es difícil vivir. Además, al no tener todavía el divorcio porque es un proceso lento, no puedo acceder a solicitar una casa o a algunas ayudas. Vivimos con miedo. Y no soy la única: somos muchas mujeres las que estamos en esta situación”.
  • “Del barrio del que vengo, hay mucha economía sumergida, falta de empleo, personas mayores enfermas y la juventud tiene un fácil acceso a las drogas. Todo esto deriva en conflictos de convivencia y desestructuración familiar, por no hablar de la violencia doméstica, las pensiones bajas y que muchas viviendas están en mal estado. Pedimos actuaciones integrales que ayuden a levantar la situación, no basta solo con que contemos con servicios sociales... cuando llegan”.
  • “Los Asuntos Sociales muchas veces no funcionan. Los recursos que te dan son escasos para vivir todos los meses. Si no fuera por Cáritas, muchas veces no saldríamos adelante”. 
Una vez escuchadas todas las intervenciones con detalle e interés, Philip Alston dedicó unas palabras de apoyo a los asistentes. “Los testimonios que nos acabáis de contar y hemos escuchado son horribles, os agradezco que os hayáis abierto de esta manera y contado vuestros problemas personales porque no es fácil”, destacó el relator, que pudo comprobar en primera persona cómo “muchos de vosotros y vosotras trabajáis pero no percibís un salario adecuado para poder solucionar vuestra situación, no es viable para afrontar la vida, sacar una familia adelante, a los hijos, la vivienda…”. 
 
Alston no se olvidó de agradecer la labor que realiza Cáritas y por la que, gracias a ella, muchas personas pueden ir sobreviviendo cada mes. “Me quito el sombrero con Cáritas y su labor, estoy deseoso de saber más sobre el trabajo que desarrolla para poder transmitir la verdadera problemática al Gobierno”, apuntando que “todo esto que nos habéis contado ha sido muy útil para intentar darle soluciones al Sistema para evitar que naufrague y se ahogue”. 
 
Con todo, queda mucho trabajo todavía por hacer, aunque ya se está en el camino. “Mucha fuerza y valor a todos y todas”, concluyó el relator de la ONU, que dejó un mensaje final optimista, “yo haré lo que me corresponda para hacer llegar todo esto”.