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COVID-19 “Ayúdanos a estar cerca”

 Cáritas Diocesana de Sevilla llama a la solidaridad ciudadana ante el aumento de las demandas de ayuda.

Aprovechar la oportunidad de la cultura de encuentro

El Centro Arrupe acogió la mesa redonda ‘Fronteras y Ciudadanía. Las oportunidades de la migración en España’, actividad organizada con motivo de la muestra 'Encontrar para encontrarnos' que Cáritas Diocesana de Sevilla expone en el Patio Mayor del Ayuntamiento hasta el próximo sábado día 15 de febrero.
 

El Centro Arrupe acogió la mesa redonda ‘Fronteras y Ciudadanía. Las oportunidades de la migración en España’, actividad organizada con motivo de la muestra 'Encontrar para encontrarnos' que Cáritas Diocesana de Sevilla expone en el Patio Mayor del Ayuntamiento hasta el próximo sábado día 15 de febrero.
 

 
Ainhoa Ulla, periodista y responsable del departamento de comunicación de Cáritas Diocesana de Sevilla, fue la encargada de moderar el acto y de recordar que en el año 2017 Caritas Internacional lanzó una campaña como respuesta a la llamada del papa Francisco a crear una “cultura del encuentro”, en solidaridad con las personas migrantes y que tituló ‘Compartiendo el viaje’: una llamada a la comunidad cristiana a acercarnos a estas personas en su proceso migratorio teniendo como referencia y eje la práctica de 4 verbos (acoger, proteger, promover e integrar) para poder crear esa cultura.
 
Es innegable que la humanidad tiene, a lo largo de la Historia, un carácter migratorio, pues lo lleva haciendo toda la vida, lo que no quita que seamos impermeables al dolor que padecen miles de personas al abandonar su casa, su familia, sus amigos, a jugarse la vida, en busca de un futuro digno... Solo el año pasado se desplazaron más de 72 millones de personas.
 
Para analizar toda esta realidad y dar algunas pinceladas y claves sobre la convivencia y por qué se generan los conflictos con las personas migrantes, estuvieron como invitados en la mesa redonda Pep Buades, Sergio Barciela y Lezin Kimvouama. 
 
Pep Buades, jesuita Licenciado en Derecho y en Teología, trabaja en la Asociación Claver, del Servicio Jesuita a migrantes. Ha trabajado asuntos como religión e integración social de inmigrantes o el factor religioso en la mediación social intercultural, entre otros.
 
Sergio Barciela, licenciado en Derecho, ha realizado un Máster Especialista en Interculturalidad, en la Universidad Pontificia de Salamanca, y un Curso de Experto Universitario en Inmigración, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Doctor en el Instituto de Migraciones de la Universidad Pontificia de Comillas, desde el 2008, forma parte del equipo de migraciones de Cáritas Española, orientando y acompañando los programas de migraciones de las diferentes Cáritas Diocesanas.
 
Lezin Kimvouama procedente de la República del Congo, residente en Sevilla desde hace 15 años. Ha trabajado como educador y mediador en diferentes asociaciones e instituciones: Cruz Roja, Caritas, CEPAIM, CEAR y actualmente en el proyecto Ephata en la casa provincial de las Hijas de la Caridad. Es sociólogo y estudiante de filología francesa.
 
Desmontar el panorama migratorio 
 
Pep Buades, tomó primero la palabra para intentar desmontar el panorama migratorio que se piensa en general, que es más complejo de lo que se cree y al que hay que prestar atención. Como señaló, “el panorama migratorio está en movimiento en la actualidad, no se sabe cómo será el siguiente ya que si entramos en crisis los movimientos seguirán, pero si esta se alarga seguramente paren y las personas migrantes se busquen otras alternativas”.
 
Buades quiso desmontar algunos rumores que se dan como reales cuando no lo son. Así, “los medios muchas veces intentan vendernos el origen de las personas migrantes que llegan a España y nos dicen que llegan sobre todo sirios, argelinos, subsaharianos, etcétera, que es lo que más destaca, cuando la realidad es otra bien diferente: el grupo mayoritario es marroquí (752.160 personas), seguido de los rumanos (587.142 personas) y colombianos (431.144 personas)”, comentó, apuntando que “por otro lado y pese a lo que se cree, hay más personas residentes en España de origen venezolano, colombiano y marroquí, por ese orden, que de cualquier otro origen”. 
 
Desafíos de convivencia
 
En el turno de Sergio Barciela, se analizaron las 'fronteras invisibles' y los desafíos de convivencia que hay en España respecto a los migrantes. El ambiente social que se respira, tanto en el contexto europeo como en España, “hace que el conflicto vaya en aumento respecto a los migrantes”. Y es que no hay que olvidar que “un conflicto puede ser positivo si se gestiona bien, es decir, puede llegar a tener factores buenos para la convivencia a largo plazo si se lleva con respeto y diálogo”, destacó Barciela, que añadió que “el problema viene cuando no se sacia la necesidad que este presenta, por lo que el conflicto se estigmatiza”.
 
Para Barciela, “el conflicto se genera por distintos factores, no hay un único marco: atención política, falta de derechos sociales, relevancia de los factores étnico-culturales, socioeconómicos…”. Además, como apuntó, las dos variables más relevantes que hacen que surjan conflictos son la vivienda, el barrio y el entorno como hogar, el espacio donde se generan las relaciones, ya que es determinante lo que las personas que viven en los diferentes barrios piensen de sus vecinos, las personas migrantes que también viven allí; y el tratamiento a las personas migrantes por parte de los agentes aseguradores de un estado (fuerzas de seguridad, políticos…), que en ocasiones dan mensajes estigmatizados o se comportan de manera que generan conflictos. 
 
Pese a todo, “somos ejemplo de tolerancia”, quiso destacar, pues como dijo, “una crisis nos ha golpeado y con la migración no ha habido grandes conflictos sociales, aunque hay que tener cuidado con algunos mensajes que se están dando últimamente, que lanzan ‘piedras en nuestro tejado’ que generan miedo y dudas y corremos el riesgo de estropear el trabajo que llevamos realizado”. 
 
Su propia experiencia
 
Para concluir las intervenciones, tomó la palabra Lezin Kimvouama, que contó su propia experiencia migratoria en la que señaló que “la migración no es una causa, sino una consecuencia de las malas políticas de los estados, que generan malestar y guerra”. 
 
Por experiencia, “los poderosos hablan de buenas prácticas cuando en realidad, no lo hacen. Yo tuve que salir de mi país no por hambre sino por la guerra”, comentó Kimvouama, que tuvo la suerte que, tras ser torturado, un militar le dejó escapar y todavía recuerda sus palabras, “chaval, hoy es tu día de suerte”. Su camino empezó con documentación falsa para coger un tren hasta Argel, donde pasó un tiempo dedicándose a la limpieza, de ahí pasó a Rabat donde se ganó la vida como pudo hasta que el 20 de noviembre de 2005 llegó a Cádiz donde, con asilo político, estuvo como voluntario en la Cruz Roja para ayudar a las personas que llegaban debido a que sabía francés, portugués y español. 
 
Su conclusión es clara. “Tengo la sensación de que muchas veces la información que se da de nosotros es para desprestigiarnos. África no es pobre, tiene el 37% de la riqueza del mundo y población joven… África no lo es, lo es la visión occidental que se tiene de nosotros. Si salimos de nuestros lugares de origen no es porque queremos, es como consecuencia de las malas prácticas que allí padecemos”. 
 
Con todo, para seguir avanzando como sociedad y el trabajo que realiza Cáritas debe seguir enfocado en esforzarse y tener ganas de saber hacia el otro, que es lo que genera cambio y cambia la visión. Como pudieron concluir los participantes, el cambio se produce cuando sale desde el corazón, se tienen experiencias vitales y se generan espacios de contacto el uno con el otro. “Si somos capaces de generar empatía, abrimos el corazón. Hay que desmontar mitos, por lo que se necesitan experiencias de encuentro”. No hay que olvidar que “jugamos un papel relevante, por lo que por nosotros no quede la oportunidad de aprovecharla”.