Sala de prensa

COVID-19 “Ayúdanos a estar cerca”

 Cáritas Diocesana de Sevilla llama a la solidaridad ciudadana ante el aumento de las demandas de ayuda.

Una oportunidad para reinventarse

El proyecto de Mujer ‘Isabel Arias’ no ha cesado su actividad y ha adaptado sus recursos a las medidas exigidas en cada fase de la pandemia. 
 

El proyecto de Mujer ‘Isabel Arias’ no ha cesado su actividad y ha adaptado sus recursos a las medidas exigidas en cada fase de la pandemia. 
 

 
Con la esperanza de que el COVID19 esté controlado en los meses siguientes trabaja el proyecto de Mujer ‘Isabel Arias’ de la Cáritas Parroquial de Jesús Obrero para poder reanudar en el mes de septiembre la actividad tal y como se conocía antes de que se decretase el estado de alarma y confinamiento, tomando las medidas de seguridad y sanitarias pertinentes, lo que será una buena señal para todos y todas y por lo tanto, también para las participantes de un proyecto que ha tenido que desarrollar la creatividad para responder al desafío que ha creado esta crisis sanitaria. 
 
Antes de que se decretase el estado de alarma, la actividad en el Taller de Alfabetización, Costura y Manualidades del Proyecto quedó suspendida ya que las participantes en su mayoría eran mujeres de avanzada edad, algunas de ellas con patologías, al igual que su voluntariado, también de avanzada edad. En principio, los talleres de Reciclado de Ropa y Tienda y de Arte mantendrían su actividad parcial, realidad que se vio truncada con el decreto del Gobierno.
 
Las prórrogas del estado de alarma fueron sucediéndose y por lo tanto, la posibilidad de retomar la actividad, tan necesaria en algunos casos ya que significaba el sustento de muchos hogares en situación de vulnerabilidad, también. Entonces, fue cuando se pensaron diferentes alternativas para continuar con la actividad. 
 
De esta manera, el más antiguo de los talleres, el de Formación y Promoción de la Mujer y que da nombre a este proyecto, ‘Isabel Arias’, fue el primero en tomar medidas. Sus participantes, mujeres muy jóvenes, recibían una preparación laboral, una beca semanal de Cáritas en función del trabajo de reciclado de ropa usada y venta posterior en tienda a familias del barrio y que completaban su itinerario con 6 horas semanales de formación complementaria que abarcaba diversos aspectos. 
 
En coordinación con la Cáritas Parroquial, el voluntariado del proyecto consensuó unos criterios de actuación vía móvil para que las becas semanales se siguieran pagando para poder ayudar a las familias. Se añadiría a éstas una cantidad semanal para compensar la no percepción del beneficio de venta en tienda, ya que esta estaría cerrada. Rápidamente se gestionó la posibilidad de los Economatos Solidarios. 
 
¿Y cómo llegan las becas a las participantes? Mariu, la voluntaria con más recorrido en el Proyecto, cada mañana de miércoles, en su coche, se acerca a las calles de las ‘Tres mil viviendas’, en la acera de la Parroquia Jesús Obrero, donde hay seis chicas esperando y, guardando las distancias de seguridad pertinentes, el coche se estaciona cerca de ellas.  Pocas palabras, pero sí miradas que saben a caricia humana ya que cada gesto cuenta y más en estos momentos. 
 
Respecto al Taller de Alfabetización, Costura y Manualidades, la actividad que está desarrollando el voluntariado va en tres líneas: Acompañamiento personalizado de cada una de las mujeres a través del teléfono y mensajes en los que se interactúa con ellas, interés por sus situaciones concretas; derivación a la Cáritas Parroquial Jesús Obrero a aquellas mujeres y familias con necesidades concretas de ayuda y alimentación; además de facilitar la información necesaria sobre las ayudas institucionales existentes y la forma para acceder a los servicios sociales para paliar esta situación (Renta mínima, ayudas de 200 € mensuales para alimentación básica, etcétera), donde la finalidad es que las mujeres estén informadas de estas ayudas y puedan acceder a solicitarlas a través de los Servicios Sociales del barrio.                                                                                                                          
 
Para el taller de Arte, el móvil y el WhatsApp, junto a la creatividad y la capacidad de soñar han sido herramientas y oportunidades para que las alumnas realizaran trabajos solas, sin tener la seguridad que la presencia del profesor da. Comenzaron las clases virtuales en la medida de las posibilidades, donde la dureza de la realidad en el barrio sirvió de inspiración para las alumnas. Así salió la temática de sus últimas pinturas, las ‘manos que oran’ de Alberto Durero, cuyo resultado hace una llamada a encontrarse, a entrelazarse, a abrirse a los demás, tan necesario en estos momentos en los que no hay que olvidarse de los más vulnerables.
 
#CadaGestoCuenta
#LaCaridadNoCierra