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COVID-19 “Ayúdanos a estar cerca”

 Cáritas Diocesana de Sevilla llama a la solidaridad ciudadana ante el aumento de las demandas de ayuda.

La nueva normalidad en Cáritas Diocesana

El Centro Diocesano de Empleo, BioAlverde SL y Proyecto Nazaret retoman la actividad presencial sin riesgo para sus participantes. 
 

El Centro Diocesano de Empleo, BioAlverde SL y Proyecto Nazaret retoman la actividad presencial sin riesgo para sus participantes. 
 

 
Los diferentes proyectos de Cáritas Diocesana de Sevilla vuelven a recobrar poco a poco su actividad presencial. Aunque en el periodo de confinamiento y desescalada por el COVID19 han intentado no dejar de permanecer al lado de las personas más vulnerables, el contacto presencial con las personas participantes siempre es positivo y necesario, por lo que con la llegada de la ‘nueva normalidad’ se ha procurado retomarlo siempre en las mejores condiciones posibles. 
 
Desde un principio, el Centro Diocesano de Empleo intensificó el acompañamiento telefónico, lo que permitió detectar situaciones muy complejas que se pudieron resolver en la coordinación con las Cáritas parroquiales.
 
Precisamente, con las personas participantes se ha mantenido el contacto en todo momento. Con las de orientación laboral, a través de un blog, se ha tenido actualizada toda la información relativa al empleo (ERTES, funcionamiento del SEPE, etcétera) y se ha podido orientar a distancia mediante llamadas, videollamadas o correo electrónico. Desde la Agencia de Colocación se continúan gestionando ofertas de empleo. En su momento, se llegaron a producir 7 contrataciones y, además, se ha acompañado tanto a las personas inscritas como a las empresas colaboradoras con el Centro, recordándoles que también en estos momentos es necesario seguir trabajando para las personas que más lo necesitan. El grupo que estaba en formación tuvo un par de semanas sin actividad formativa, mientras se construyó el proyecto formativo a distancia, lográndose avanzar en la teoría de su curso a la vez que se daban pautas para poder combinar la formación en casa con las responsabilidades familiares.
 
En general, el teletrabajo ha permitido comunicarse de manera más efectiva, por lo que a día de hoy se mantienen algunas dinámicas de trabajo que se pusieron en marcha ya que se ha visto que mejoran la coordinación del equipo.
 
Miedo, brecha digital y endurecimiento de la situación social 
 
Hay quien ha tenido mucho miedo a la enfermedad y contagio, por lo que se les ha reforzado el apoyo psicológico para darles pautas que le permitieran normalizar la situación; otras se han sentido muy aisladas y la presencia del Centro ha sido constante; ha habido familias con dificultades sociales graves de acceso a alimentación o de vivienda, por lo que se ha coordinado el trabajo con el equipo de Acompañamiento al Territorio y Servicios Sociales; y también ha habido otras que han combinado la actividad de formación o de orientación laboral sin dificultades, incluso encontrando empleo, que han iniciado una formación a distancia o han aprovechado al máximo las actividades que se les propusieron.
 
Con las medidas necesarias de higiene y distancia social para trabajar con seguridad, desde el 18 de mayo, con la fase 2, se iniciaron las citas presenciales individuales, destinando tres espacios concretos en el Centro para la atención personal, siendo esto también posible gracias a la donación de mamparas protectoras, mascarillas, y todo lo necesario para trabajar con seguridad. A partir del 22 de junio, con el fin del estado de alarma, regresó el alumnado al Centro.
 
Preocupan especialmente las pocas medidas articuladas para facilitar la conciliación familiar. Durante el confinamiento, muchas familias han tenido verdaderas dificultades para poder compaginar la formación con el cuidado de sus hijos e hijas en edad escolar o más pequeños, agravándose esta situación por las dificultades de acceso a los medios tecnológicos de las familias que se atienden. La brecha digital también se ha hecho muy presente.
 
Respecto a la relación con el tejido empresarial de las empresas colaboradoras, motor fundamental para que las personas que acompaña el Centro retomen lo antes posible su vida, se está trabajando con ellas para ver en qué medida la colaboración puede continuar o qué aspectos hay que adaptar a la nueva situación. 
 
Adaptados al cambio
 
Por su parte, en BioAlverde SL el esfuerzo realizado en el sector de la alimentación ha sido clave para apoyar o proveer a las personas confinadas, especialmente a aquellas de alto riesgo de contagio que dependían casi en exclusiva de servicios a domicilio.
 
Durante el confinamiento, la forma de consumo de los productos BioAlverde SL cambió, siendo principalmente el sistema de entrega de pedidos a domicilio el predominante, por lo que hubo que reforzar el área para poder llegar al mayor número de viviendas posibles. La gestión fue satisfactoria, llegando a ampliar tanto las zonas de reparto como el catálogo de productos ofrecido. Las compras presenciales en el establecimiento de Olivar de Quintos también se incrementaron, por lo que también hubo que ampliar el personal de atención al público. 
 
La actividad en la línea textil ya se encuentra a pleno rendimiento desde hace unas semanas, coincidiendo con la desescalada y apertura de los puntos de recogida situados en las parroquias. Las medidas de higiene y salud se han intensificado por protocolo respecto a la fumigación e higienización de todos los contenedores, en total 95 repartidos por toda la provincia, con más de 75 puntos de recogida. 
 
Como empresa de inserción de Cáritas Diocesana de Sevilla se ha realizado un gran esfuerzo por mantener y proteger el compromiso de la inserción de las personas. Estas se han sentido seguras en sus puestos debido a las medidas que se tomaron siguiendo las recomendaciones sanitarias y la reorganización los departamentos para que nadie se viera sobrepasada.
 
Algunos protocolos se mantienen
 
En Proyecto Nazaret, los educadores siguen yendo a los pisos donde hay participantes y las compras siguen centralizadas en el centro. 
 
El Centro de Formación del Proyecto, tras su organización y adaptación a las medidas sanitarias y de seguridad pertinentes, empezó a funcionar desde el 8 de junio. Con reducción de participantes por aula, de lunes a viernes pueden ir a los cuatro niveles de Español que hay y pueden pasar allí las tres horas que permanece abierto, eso sí, con una entrada y salida escalonada. En total, son 25 personas las que se encuentran en formación.
 
Gracias a esto, vuelven a tener una rutina y seguir aprendiendo un idioma y matemáticas. Las personas participantes que estaban realizando sus estudios fuera de Proyecto Nazaret también pueden ir al centro para disponer de todos los recursos que puedan necesitar. Hay que recordar que el centro va a permanecer abierto todo el verano para que los chicos y chicas puedan seguir formándose. 
 
Desde el Proyecto Nazaret son conscientes de que el COVID19 ha abierto nuevos horizontes e ideas para plantear y actuar. Se va a seguir acompañando en los pisos, formando, haciendo entrevistas y atendiendo… pero conviene hacer una reflexión del proyecto migratorio, ya que se han visto problemas relacionados con temas burocráticos para su regularización o pedir el ingreso mínimo vital, las personas participantes se plantean a qué quieren dedicarse y se abren nuevas oportunidades laborales que antes a lo mejor ni pensaban. 
 
A lo largo de estas semanas, se ha podido ver como las personas agradecen recuperar espacios perdidos, es decir, necesitan saber que pueden recuperar las riendas de su vida y hacer cosas provechosas para su futuro, como formarse para conseguir un mejor empleo. El aislamiento y la preocupación son enemigos con los que se ha tenido que luchar en todo este tiempo y habrá que seguir haciéndolo, por lo que todos los proyectos tienen claro que su presencia, aunque sea virtual, tiene que seguir estando activa. 
 
También hay que tener claro que la crisis social no se entiende sin la crisis medioambiental y viceversa, por lo que no se puede volver a la ‘normalidad’ cometiendo los mismos errores en cuanto al cuidado de la Casa Común. Hay que adaptar el consumo a modelos más justos y sostenibles y a su vez, apoyar y desarrollar proyectos de inserción sociolaboral ante el creciente número de personas en situación de vulnerabilidad. 
 
Cada gesto sigue contando en esta nueva etapa en la que todavía seguimos, dependemos del poder de cada persona para que sus consecuencias sean las menos posibles sobre todo con las más vulnerables a las que las crisis afectan en mayor medida. 
 
#ElPoderDeCadaPersona
#CadaGestoCuenta