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COVID-19 “Ayúdanos a estar cerca”

 Cáritas Diocesana de Sevilla llama a la solidaridad ciudadana ante el aumento de las demandas de ayuda.

Una lectura creyente desde Cáritas a la crisis del COVID-19

Vicente Martín, delegado episcopal de Cáritas Española, analiza en este artículo la realidad de las personas más golpeadas por la crisis y vulnerables.
 

Vicente Martín, delegado episcopal de Cáritas Española, analiza en este artículo la realidad de las personas más golpeadas por la crisis y vulnerables.
 

 
"Cuando más nos afecta lo que ocurre, más nos urge comprender los hechos y sus consecuencias". Vicente Martín, delegado episcopal de Cáritas Española, realiza una lectura creyente de la realidad de las personas más golpeadas por la crisis, empobrecidas y vulnerables en Vida Nueva, donde se puede leer el Pliego completo. Analiza las necesidades actuales y plantea 10 retos que desde la fe y el compromiso debemos afrontar.
 
Aquí os dejamos parte de este análisis, que se puede encontrar en su blog de Cáritas Española: 
 
Sin esperarlo, un pequeño virus ha removido todo nuestro mundo. Una pandemia que afecta al mundo globalizado y estremece hasta sus pilares, haciendo que vayan cayendo, una a una, las seguridades, prepotencias y preocupaciones superficiales, alterando por completo la vida en todos sus niveles y dejando tras de sí miedo e incertidumbre, pobreza y exclusión, sufrimiento y muerte. Aunque también ha removido corazones, generando un manantial de generosidad, solidaridad y fraternidad, que nos une, como sociedad, frente al sufrimiento compartido y la muerte de muchos vulnerables.
 
Esta crisis nos interpela: “Comprender lo que Dios nos está diciendo en estos tiempos de pandemia también se convierte en un desafío para la misión de la Iglesia. La enfermedad, el sufrimiento, el miedo, el aislamiento nos interpelan. Nos cuestiona la pobreza de los que mueren solos, de los desahuciados, de los que pierden sus empleos y salarios, de los que no tienen hogar ni comida”.
 
Construyendo el mañana
 
Desde el comienzo hemos intentado dar respuesta a la emergencia que se nos venía encima. Pero, ahora, hemos de seguir discerniendo: ¿cómo responder a los nuevos desafíos? ¿Cómo reorientar nuestra tarea, considerando la incidencia de la crisis en todos los ámbitos de la vida? Es necesaria una caridad más creativa, “es la hora de un nueva ‘imaginación de la caridad’”, animaba san Juan Pablo II.
 
El primer reto (de hasta 10 señalados en el artículo completo de Vicente Martín en Vida Nueva) es la conversión al Dios de la misericordia. La reconstrucción social pasa, en primer lugar, por reconstruir la interioridad, recuperar los valores evangélicos que nos sostienen y aportan sentido y horizonte de vida: caridad, servicio, fraternidad, comunidad, solidaridad, etc. Se trata de remar hacia aguas más profundas. Dios nos invita a volver a Él para ir al encuentro de los más frágiles, pues si esta conversión es auténtica, si vamos conformando nuestra vida con la de Cristo, nuestra caridad será más activa y eficaz (cf. ISP 34)24. Unidos a Él y con la fuerza de su Espíritu, seremos, en medio de esta situación tan dolorosa, testigos de la fe, promotores de fraternidad, constructores de solidaridad y forjadores de esperanza.
 
Para nosotros, creyentes en Cristo, el compromiso por una cultura del cuidado es otro de los principales retos, pues “todos los cristianos estamos llamados a cuidar la fragilidad de los pueblos y del mundo en que vivimos” (EG 216). Se plantea un nuevo modelo social en el que al Estado y al mercado se suman las capacidades de las personas y de la comunidad con un enfoque holístico, que trata de aplicar la lógica del cuidado a todas las áreas de la vida pública (la seguridad, la cultura, la economía, las comunicaciones, la educación, los servicios básicos o el medio ambiente). Cáritas ha de salir al encuentro de las personas mayores, solas y en situación de precariedad agravada por la pandemia. Esto supone consolidar nuestros programas de mayores y replantear nuestra actuación, dando prioridad al acompañamiento en el domicilio o e comunidades reducidas de dimensiones familiares.
 
Conclusión
 
El mayor desafío es afrontar las consecuencias de esta crisis y colaborar en la reconstrucción, que no puede ser solo económica, sino también personal, política, social y cultural. Haremos frente a la crisis si integramos la importancia de la sostenibilidad, si nos convencemos de la necesaria cohesión y si somos capaces de hacer un proyecto compartido en el que la inclusión social sea uno de sus pilares. Ahora bien, la “reconstrucción” no puede ser un volver, sin más, a lo de antes, pues no queremos un crecimiento desproporcionado y especulativo, ni el vacío cultural, ni el individualismo posesivo y la desigualdad instalada en la sociedad. No se trata de volver al pasado, sino de encarar el futuro desde los anhelos de justicia y equidad, de paz y solidaridad, desde la vida cotidiana de la familia y la vecindad desde el respeto a la diversidad y el deseo de una fraternidad universal.