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21 de marzo. Día de la Eliminación de la Discriminación Racial: Nadie nace discriminando

Parafraseando a Nelson Mandela, que de hacer frente al racismo sabía bastante, estamos convencidos de que la forma en que nos relacionamos las personas tiene que ver, fundamentalmente, con las imágenes mentales y emocionales que nos hacemos los unos de los otros.


Parafraseando a Nelson Mandela, que de hacer frente al racismo sabía bastante, estamos convencidos de que la forma en que nos relacionamos las personas tiene que ver, fundamentalmente, con las imágenes mentales y emocionales que nos hacemos los unos de los otros.


Parafraseando a Nelson Mandela, que de hacer frente al racismo sabía bastante, estamos convencidos de que la forma en que nos relacionamos las personas tiene que ver, fundamentalmente, con las imágenes mentales y emocionales que nos hacemos los unos de los otros.

Y es inevitable, es un recurso que necesitamos para poder relacionarnos. Cada encuentro, por breve que sea, deja en nosotros una idea sobre la persona que vemos. Incluso sin hablarnos, sin mirarnos, desde la distancia...nuestra mente y nuestro corazón se va llenando de atributos que vamos proyectando sobre lo que nos rodea, especialmente sobre las personas.

Es fundamental preguntarnos sobre cómo esas atribuciones van incorporándose a nuestra forma cotidiana de juzgar y estereotipar la realidad. Porque si en los procesos de aprendizaje, tanto en la escuela, como la familia, los amigos o en las experiencias vitales, nuestra imagen se distorsiona, la imagen que proyectamos puede ser igualmente turbia. Y el problema continúa, porque nuestras imágenes llevan habitualmente unido un comportamiento, de tal manera que, si he sido capaz de configurar una visión fraterna, tenderé a acercarme y relacionarme de tú a tú con las personas. Pero si en mi álbum de imágenes, he seleccionado erróneamente imágenes negativas, cargadas de miedos infundados muchas veces, mi respuesta será de exclusión y rechazo, huida y olvido.

La celebración el día 21 de marzo como Día Internacional contra toda forma de Discriminación Racial nos recuerda precisamente que no hay motivo alguno para rechazar a nadie. El racismo no es solo una cuestión de exclusión por pensar que una raza es superior a otra. Esta quizá sea la forma más antigua de expresarlo. Pero hay un racismo cotidiano, estructural, institucionalizado, basado en muchas de esas imágenes que nos creamos frente a diversos colectivos, por el simple hecho de pertenecer a ese grupo. Tal es el caso de las personas gitanas y migrantes. Y cuando las respuestas en relación a ellas afectan a la esfera legal, descubrimos un sinnúmero de aplicaciones cotidianas de la ley que olvida y deja fuera, descartada a muchas personas, sin tener en cuenta su historia, su ser individual, su capacidad de expresarse y su necesidad de tener oportunidades…como todos y todas.

En las sesiones que realizamos en los diferentes centros educativos, en el marco de la campaña “Compartiendo el Viaje” de Cáritas Internacional, solemos terminar con la pregunta al alumnado sobre la existencia o no de diferencias entre la persona migrante que ha contado su historia y el resto. Es evidente que la respuesta es que no la hay. Porque cuando se ha escuchado la historia real de las personas, no hay más diferencia que la forma en que la vida nos ha ido tratando. Y encontramos un espacio en el que concluimos que todas las vidas importan por igual, todas.

Con el vídeo que os dejamos a continuación, realizado con la colaboración del colegio de la Doctrina Cristiana, hemos querido precisamente plasmar esta realidad: la relación entre niños y jóvenes, con personas migrantes, en las que la oportunidad de preguntar y escuchar es posible y permite construir una nueva imagen al vernos. El espacio educativo es la base de lo que el Papa Francisco llama la “Cultura del Encuentro”. Porque, efectivamente, está en nuestra mano crear una nueva cultura que permita descubrirnos como personas y eliminar toda forma de Discriminación Racial.