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«Las personas mayores me enseñan a poner el corazón en cada cosa que hago»

Con ocasión del Día de las Personas de Edad, hablamos con Ana Belén Sánchez, coordinadora del proyecto Arco Iris


Con ocasión del Día de las Personas de Edad, hablamos con Ana Belén Sánchez, coordinadora del proyecto Arco Iris


Ana Belén Sánchez es voluntaria de la Cáritas Parroquial de Jesús de Nazaret, en la barriada sevillana de Pino Montano. De 46 años, casada, esta historiadora del arte ejerce como coordinadora del Proyecto Arco Iris, dedicado al acompañamiento y la animación social y comunitaria de personas mayores. «Desde que era joven -nos confiesa-, éste es el voluntariado que más me ha aportado”. Con motivo del Día de las Personas de Edad, le hemos pedido que nos hable del trabajo que realizan.

P. El Proyecto Arco Iris de acompañamiento a personas mayores... ¿Para...?

R. Para paliar la soledad que sufren muchas de ellas, para acompañarlas, para promover su participación y su integración en la comunidad parroquial y en el barrio.

P. ¿Desde cuándo funciona Arco Iris?

1 de octubre: Día Internacional de las Personas de Edad

El 1 de octubre se celebra el Día de las Personas de Edad, cuya conmemoración fue declarada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1990 con la intención de servir al mayor reconocimiento social, político y cultural de las personas mayores, así como a la reivindicación de sus derechos humanos y sociales.

La celebración de un «día de las personas de edad» tiene un importante sentido histórico y social. La pirámide de la población mundial ha cambiado drásticamente en las últimas décadas y revela actualmente el gran peso alcanzado por la vejez. En nuestro país, este cambio se refleja no solo en el incremento relativo del grupo de edad de las personas mayores, sino también en el incremento de su número, que ha pasado desde los menos de cuatro millones en 1977 hasta los más de nueve millones de 2021. Ademas, se ha producido un proceso de feminización: en España, las mujeres de 65 y más años representan el 10% de la población total y el 57,5% de la población de personas mayores.

Personas mayores, exclusión y crisis sanitaria

Con frecuencia, la vejez se asocia a estereotipos que generan una visión negativa de las personas mayores. Estos estereotipos y prejuicios hacen que se justifique un trato diferente y discriminatorio hacia ellas: les atribuye menos valor social y menos capacidades; las excluye de muchos ámbitos de la vida social; limita su calidad de vida y su autonomía; y las invisibiliza. Especialmente, las mujeres mayores con discapacidad o dependientes, constituyen el grupo social en mayor riesgo de exclusión. Esto hace necesaria la atención específica a esta parte de la población de personas mayores.

La crisis provocada por la pandemia de la covid-19 ha tenido un enorme impacto en las personas mayores, principal grupo de riesgo. Ha evidenciado una falta de respuestas adecuadas a sus derechos y necesidades, una profunda crisis estructural en el sistema de cuidados a los mayores. Tras una experiencia en la que hemos asistido no pocas veces con tristeza e indignación a asumir la muerte de las personas mayores como un «mal menor», urge dedicar todos los recursos necesarios a proteger la dignidad y la vida de estas personas, puesto que la manera en la que tratamos a nuestros mayores identifica qué tipo de sociedad constituimos. Como recuerda el papa Francisco, «una sociedad que no cuida de sus mayores es una sociedad sin futuro».

En general, las condiciones de distanciamiento social han repercutido negativamente en la calidad de vida de las personas mayores, agudizando las situaciones de desatención, deterioro físico y cognitivo, desmovilización y desvinculación. Además, la implantación en muchos ámbitos públicos y privados de tecnologías inaccesibles para muchas personas mayores les impide el uso de servicios en igualdad de condiciones.

R. El proyecto se elaboró en septiembre de 2011, hace ahora diez años. El primer encuentro con nuestros mayores se realizó exactamente el 6 de marzo de 2012.

P. ¿Cuántas personas participan en él?

R. Actualmente participan veinticinco mujeres y cinco hombres. En su mayoría son mayores que han vivido en el barrio desde que se casaron. Personas trabajadoras y humildes que han compartido, miércoles a miércoles, sus experiencias de vida con nosotros.

P. ¿Quiénes acompañan el proyecto?

R. El equipo está formado por diez voluntarios y voluntarias de Cáritas y la Pastoral de la Salud, más el párroco, Pepe Blanco. Es un voluntariado con edades que oscilan entre los setenta y los ochenta y cuatro años.

P. ¿Qué actividades realizáis?

R. Nos reunimos un día a la semana, los miércoles, a media mañana. Comenzamos con una acogida y un desayuno, un café y unas pastas. Este es un momento importante, porque charlamos y podemos captar el estado de ánimo de cada uno. A las 12 rezamos el Ángelus y pasamos a la dinámica que tengamos preparada, que intentamos que sea variada para que no se aburran. El primer encuentro es la Eucaristía de principios de curso, aunque también celebramos con ellos el Adviento, la Navidad, la Cuaresma, la Semana Santa, el Día de la Virgen en el mes de mayo... Y a mediados de marzo, en torno al día 12, cumpleaños de nuestra primera mayor fallecida, en su recuerdo, celebramos el cumpleaños de todos.

P. ¿Y actividades fuera?

R. Tres días a lo largo del curso visitamos los proyectos que se llevan a cabo en Cáritas Diocesana de Sevilla, porque lo que queremos es que se sientan dentro de Cáritas. Estas visitas han sido experiencias extraordinarias para ellos, en las que han podido hablar con inmigrantes o con personas sin hogar y demostrar sus mentalidades abiertas y cristianas... Aquí también han podido conocer otros proyectos solidarios... Realizamos actividades culturales... Actividades informativas con los bomberos, la Policía Local, la Guardia Civil... También nos ha acompañado desde el principio un médico del Ayuntamiento al que los mayores adoraban.

P. ¿Qué encaje tiene el proyecto en la acción de Cáritas y la pastoral parroquial?

R. Según el párroco, Pepe Blanco, el proyecto es la joya de la corona de la parroquia. Nuestros mayores participan, en su mayoría, en la eucaristía del domingo y en todos los actos que se organizan. De hecho, son los primeros en llegar.

P. ¿Cómo ha repercutido la epidemia en su funcionamiento?

R. Durante la emergencia se suspendió lógicamente toda la actividad presencial, aunque hemos estado en contacto telefónico con ellos. Pero todo esto ha mermado realmente su ánimo y su movilidad.

P. ¿En qué momento se encuentra el proyecto actualmente?

R. En estos momentos atravesamos un momento difícil, que esperamos solucionar con la ayuda de nuestro técnico de Cáritas. Por motivos de trabajo, me voy a vivir por unos años fuera de España y en estos momentos no encontramos en nuestra comunidad quien me sustituya, ya que la mayoría son personas muy mayores.

P. Funcionan estereotipos sobre el envejecimiento que no sólo excluyen a las personas mayores de muchos ámbitos de la vida social, sino que invisibilizan sus aportaciones. ¿Qué nos dices sobre esto?

R. Los mayores son la memoria viva de la sociedad, como dice el papa Francisco. Son la esencia de la vida y sin ellos no habría futuro. En lo personal, de todos los voluntariados que he hecho desde joven, este es el que más me ha aportado. Durante estos años me han aportado sabiduría y alegría, y me han enseñado a poner el corazón en cada cosa que hago en mi vida. Me permiten ver el rostro de Jesús en cada uno de ellos.

P. ¿Qué necesidades percibes en el programa y los proyectos de mayores?

Existe una gran necesidad de voluntarios jóvenes. 

La acción social de Cáritas con las personas mayores

Cáritas Diocesana trabaja desde hace décadas en la atención y la promoción social y humana de las personas mayores en situación de vulnerabilidad.

En la actualidad, el programa de Mayores de Cáritas Diocesana se realiza sobre dos líneas de trabajo: cuidados domiciliarios a personas mayores dependientes sin recursos; y animación social y comunitaria.

Cuidados domiciliarios y acompañamiento

Los proyectos de cuidados domiciliarios tienen como finalidad la atención preventiva, asistencial y rehabilitadora a personas mayores dependientes y sin recursos, así como su acompañamiento afectivo. La prestación es de carácter transitorio, hasta el reconocimiento de la situación de dependencia de las personas atendidas. Durante la crisis sociosanitaria, los mayores en situación de exclusión a los que la institución atiende en estos proyectos vieron agudizadas sus condiciones de soledad y aislamiento. Gracias al compromiso de sus trabajadoras y colaboradores, Cáritas consiguió mantener operativo el servicio con un valor especialmente significado. En la actualidad, se realizan proyectos en nueve parroquias, con un alcance diecinueve mujeres y cinco hombres -con una edad media de ochenta años- beneficiarios durante 2020.

Animación social y comunitaria

Junto a los cuidados domiciliarios, Cáritas Diocesana y las Cáritas parroquiales desarrollan también diversos proyectos de animación social y comunitaria. Desde el enfoque metodológico del envejecimiento activo, estas acciones están orientadas a la integración y la participación de las personas mayores en las comunidades parroquiales y el entorno social, la promoción de la relación y la convivencia, el desarrollo del compromiso solidario, y la toma de conciencia sobre sus derechos. Tras el parón obligado durante los meses duros de la emergencia sanitaria, los proyectos se reactivan en la actualidad con un importante empuje de ganas y creatividad. En este sentido, la crisis ha revelado la importancia que tiene el modelo de trabajo de Cáritas en sus programas de mayores, que se basa en gran medida en la articulación de redes solidarias, cotidianas, tejidas a base de mucho tiempo, de conversaciones y vidas compartidas, que acercan y re-vinculan a las personas mayores a sus territorios, barrios y comunidades vecinales. Existen proyectos de animación en nueve parroquias, en los que participaron doscientas veintidós personas durante 2020.